miércoles, 24 de agosto de 2016

CUANDO VEMOS LA OFICINA COMO UN INFIERNO

Es cierto que España esta bastante lejos del cliché de
oficina perfecta, pero también hay que decir si los trabajadores españoles estamos preparados para dicho concepto. En cualquier caso aun reina el poder de las luces fluorescentes, las hileras de mesas iguales… y quizás por ese motivo nos sentimos igual de grises al entrar en un lugar durante 8 o más horas al día.
La oficina, es el lugar donde pasamos más de la mitad de nuestra vida, y también el lugar donde nos sentimos más afligidos y angustiados. Lo lamentable es que esta visión no haya cambiado en España después de tanto cambio y evolución social.
Según una reciente encuesta del fabricante de mobiliario en 17 países, sólo el 23% de los trabajadores españoles está satisfecho con su lugar de trabajo, a años luz de países como Alemania 38%, o EEUU (40%).

El hecho es que esta sensación hace que dificulte la concentración, estrés, no tener la posibilidad de teletrabajar y no disponer de privacidad en espacios abiertos: esos son los principales motivos de la insatisfacción. Pocos empleados son capaces de elegir dónde trabajar dentro de la oficina: en España, tan sólo un 38% afirma tener esa opción respecto al 51% del promedio mundial. Y lo que es peor: en cuestiones básicas como la posibilidad de concentrarse, facilidad para cambiar de posturas regularmente o compartir información con sus compañeros, España también arroja los datos más bajos. “La insatisfacción de un trabajador afecta directamente a su productividad, ya que produce desmotivación. A ello hay que sumar la influencia negativa y potencialmente hostil que puede suponer la presencia de trabajadores insatisfechos.

Pero hay una pregunta: ¿los españoles y su personalidad es la adecuada para dichos cambios de ambiente laboral? ¿sabríamos respetar la productividad si no estuviéramos “controlados”? sabemos que los aspectos culturales pesan mucho en nuestro comportamiento, y aunque nos quejemos y veamos que en otros países, las condiciones son diferentes, la personalidad y la cultura del país, también lo es. Esto no es una crítica, solo una reflexión a tener en cuenta.
Pero volvamos a retomar el hilo y expliquemos como nacieron las oficinas. A medida que crecía la burocracia en las sociedades occidentales, en los años 50, se extendió el concepto inventado por Taylor de oficina-fábrica: rascacielos casi idénticos donde acudían diariamente, fichando a la entrada y a la salida, decenas de empleados como autómatas. El lugar de trabajo era extremadamente rígidos: filas y filas de escritorios iguales para los empleados de más bajo nivel; cubículos idénticos para los funcionarios medios y despachos con algo más de personalidad para los jefes.

En todo lo que tiene que ver con tecnología, internet y publicidad, las oficina parecen más bien lugares de ocio, con billares, futbolines, máquinas de pinball.. todo para que su creatividad crezca y se desarrolle sin fin y sin estrés.
Las oficinas modernas ya no tienen filas de empelados sentados  en silla idénticas. No hay grises, y reina un estilo minimalista y elegante, con lo cual, la mejora es evidente aunque quede por recorrer algún que otro metro.

El principal problema en España es que se sigue con une esquema de pupitre de colegio , que aparte de generar más volumen de metros cuadrados para cada persona no facilita el trabajo en común. “yo tengo mi mesa, mi silla, mi ordenador y este es mi mundo. De aquí no salgo y por supuesto que aquí no entra nadie. Esto crea muros invisibles pero que resultan del todo infranqueables”.  Lo mejor es empezar a pensar en una oficina emocional, algo que aún está en pañales entre los estudios de arquitectura española. Y es que en el rendimiento, la salud y la satisfacción de los trabajadores influyen todo tipo de factores, como la iluminación, la climatización, el mobiliario y el color del suelo, tal y como se explica en el Manual de la oficina saludable. 

Pero cuidado con trabajar en la oficina perfecta. Como ya están advirtiendo algunos reconocidos sociólogos, como Richard Sennett, estos lugares de trabajo ideales pueden esconder una trampa. En ese empeño por cuidar al máximo el bienestar de los empleados subyace la “cultura de la sumisión”: oficinas tan atractivas que al trabajador para que pase en ellas muchas más horas de las necesarias. Fuente: párrafos del artículo escritos por Crist Caballero; estadísticas Steelcase

Cinco errores de la mala oficina
1.       Ofrecer el mismo espacio para todos.
2.       Exceso de ruido que no permite la concentración
3.       No crear espacios para la privacidad
4.       Desincentivar la colaboración entre empleados
5.       No contar con la tecnología adecuada.

Montserrat A



WHEN WE SEE THE OFFICE AS A HELL
It is true that Spain is quite far from perfect office cliche, but we must also say if the Spanish workers are ready for the concept. In any case still reigns the power of fluorescent lights, rows of identical tables ... and perhaps that's why we feel like gray when entering a place for 8 or more hours a day.
The office is the place where we spend more than half of our lives, and also where we feel more distressed and anxious. The unfortunate thing is that this view has not changed in Spain after so much change and social evolution.

According to a recent survey furniture manufacturer in 17 countries, only 23% of Spanish workers are satisfied with their workplace, light years ahead of countries such as Germany 38%, or US (40%).
The fact is that this feeling makes concentration difficult, stress, not be able to telecommute and have no privacy in open spaces: these are the main reasons for dissatisfaction. Few employees are able to choose where to work within the office: in Spain, only 38% say they have that option over 51% of the world average. And what is worse: on basic issues such as the ability to concentrate, ability to change positions regularly or share information with peers, Spain also sheds the lowest data. "The dissatisfaction of a worker directly affects productivity because it produces demotivation. To this must be added the negative and potentially hostile influence that can assume the presence of dissatisfied workers.

But there is a question: Spanish and personality is right for such changes in work environment? Respect the productivity would we know if we were not "controlled"? we know that cultural aspects weigh heavily on our behavior, and although we complain and see that in other countries, the conditions are different, the personality and culture of the country is too. This is not a criticism, just a reflection to consider.

But back to pick up the thread and explain as born offices. almost identical skyscrapers which came daily, signing at the entrance and exit, dozens of employees like robots: As growing bureaucracy in Western societies, in the 50s, the concept invented by Taylor office-factory spread. The workplace was extremely rigid: rows and rows of identical desks for lower-level employees; identical cubicles for media officials and offices with more personality for bosses.
In all it has to do with technology, internet and advertising, office look more like entertainment venues, with billiards, foosball, pinball machines .. all for your creativity grow and develop endless and stress.

Modern offices are no longer sitting in rows, hiring freezes identical chair. No gray, and Queen minimalist and elegant style, which, improvement is evident even if there is some other go underground.

The main problem in Spain is that it continues joins scheme school desk, which apart from generating more volume of square meters for each person does not facilitate joint work. "I have my table, my chair, my computer and this is my world. I do not go out here and of course nobody comes here. This creates invisible walls but are completely impassable. " It is best to start thinking about an emotional office, which is still in its infancy among studies of Spanish architecture. And in the performance, health and worker satisfaction influence all kinds of factors such as lighting, air conditioning, furniture and color of the floor, as explained in the Manual of healthy office.

But beware the perfect office work. Since they are already noticing some sociologists recognized, as Richard Sennett, these places ideal work can hide a trap. In this effort to care for the maximum welfare of the employees behind the "culture of compliance" so attractive that office workers to pass them many more hours than necessary. Source: Article written by paragraphs Crist Caballero; Steelcase statistics

Five errors of bad office
1. Provide the same space for everyone.
2. Excess noise that does not allow the concentration
3. Do not create spaces for privacy
4. Discourage employee collaboration
5. Not having the right technology.


Montserrat A