lunes, 5 de enero de 2015

AÇAI: EL ORO NEGRO DE LA AMAZONIA

Hace unos días escribí un post hablando de los valores
nutricionales de este fruto desconocido en Europa y de su mayor poder, hacer adelgazar y retrasa el envejecimiento.

“Toda mi suerte se la debo a mi padre y a ese horrible accidente que sufrió cuando yo era niño”, admite Nazareno  Alves, inventor y propietario de una cadena de restaurantes en Belém, capital del estado amazónico de pará, en Brasil, y el mayor puerto en el río Amazonas.
Y de hecho, si hace 30 años el señor Manuel no se hubiera caído de la torre de alta tensión donde trabajaba en el estado de Roraima, casi en la frontera con Venezuela y Guayana Francesa, Alves no se habría convertido en el empresario que es hoy.

“En Caracaraí, el pequeño pueblo donde vivía con mi familia –recuerda-, el hospital no estaba equipado para tratar las lesiones graves de mi padre, por lo que los médicos le enviaron a Belém. Allí permaneció tres años confinado a una silla de ruedas. Nosotros éramos diez hijos y no había suficiente dinero para ir a verlo, pero él a menudo enviaba regalos a casa”.
Entre esos, uno de los más esperados era la pulpa de açaí, una pequeña baya negra que crece en palmeras de hasta treinta metros de altura, típicas de la región amazónica, y que Manuel había llegado a conocer y a disfrutar en la capital paraense.

“Nos la enviaba congelada y nos decía que era un alimento antiguo que venía de la selva y que los nativos siempre se alimentaron con ella. Nos explicaba que el denso jugo que se obtiene batiendo las bayas se comía con pescado , carne y harina de tapioca y nos enumeraba sus propiedades: es un excelente antiinflamatoiro, reduce el colesterol, el estrés, ayuda a regular el sistema intestinal y, gracias a la gran cantidad de antioxidantes que contiene ( 30 veces superior a los de la uva), retarda el proceso de envejecimiento”.

Cuando Manuel comenzó a sentirse mejor, toda la familia se trasladó a Belém. La ciudad ofrecería nuevas posibilidades, pero Nazareno se había apasionado tanto con el jugo producido por este fruto de la antigüedad que compró, en compañía de cuatro de sus hermanos, una batidora capaz de responder a la “demanda familiar”.

“Recuerdo que en esa época, na cesta de açai con 30 kilos, costaría unos 25 centavos de dólar. Hoy no se compra por menos de 30 dólares en el período de “safra”, la recogida  y puede llegar a 90en entressafra, la temporada baja”.

Para Nazareno, el verdadero avance de su carrera se produjo en el 2004. “Mi padre había encontrado un nuevo trabajo en una sociedad de refrigeradores y yo le ayudaba con las entregas. Pero no podía sacar de mi cabeza el açai, se había convertido en una obsesión. Así que cuando descubrí que uno de nuestros primos quería abrir un restaurante, me ofrecí a ser su cocinero Preparábamos el açai en el momento y lo servíamos junto con el pescado frito”, cuenta.

Batida tras batida se corrió la voz y el pequeño local con cuatro mesas se convirtió en un nuevo punto de producción y comercialización con dos elegantes restaurantes que cada día son asediados por los clientes. “El 80 por ciento de los que vienen a comer son trabajadores y familias; el 15% proviene de otras regiones; y solo el 5% son extranjeros, pero esto no me sorprende. El açai es partea de la cultura  tradicional paraense y mi objetivo siempre ha sido ofrecer a este alimento tan único de nuestra región el reconocimiento que merece”.

Belém, de hecho, no es parte de las rutas turísticas clásicas, pero en los últimos años ha sido objeto de un proceso de regeneración urbana que condujo a reestructurar la totalidad del área de la Estaçao das Docas, los antiguos almacenes del puerto, que ahora albergan tiendas, restaurantes y manifestaciones culturales. Y su cocina está experimentando un período de redescubrimiento gracias a las materias primas que utiliza, como el tucupi, un caldo de color amarillo extraído de la raíz de la mandioca brava, o el jambú, una planta que sirve de condimento.
Pero la verdadera alma de Belém es el mercado Ver-o-Peso, el centro neurálgico de la ciudad, donde se unen cientos  de puestos de venta de frutas, verduras y harina. Y el puerto, justo al lado, donde cada amanecer amarran los barcos cargados de açai que llegan de las islas de enfrente y que cuando el sol empieza a subir se llena de millones de cestas cargadas de este fruto.
“El estado de Pará es el mayor fabricante nacional de açai, con 851.829 toneladas de frutos capaces de facturar más de 300 millones de dólares anules  -cuenta Geraldo Chaser Tavares, del Ministerio de Agricultura-. En las industrias  relacionadas trabajan más de 30000 personas  y solo en Belém se encuentran 3000 batidores. En el 2010, las ventas al mercado externo de la pulpa de la baya ascendieron a 18,6 millones dedólares y su demanda sigue creciendo. En Europa todavía no es muy conocido, pero Estados Unidos representa aproximadamente el 79% de las exportaciones, seguido por Japón, con un 14%. Los norteamericanos lo utilizan como bebida energética y la consumen fría, tal como lo hacen en el sur de Brasil. Los japoneses, por otro lado, prefieren tomarlo puro o en pastillas”.

En Castanhal, una anónima ciudad a las afueras de Belém donde se centra, sin embargo, la mayor producción de todo Brasil y se enorgullece de ser el primer fabricante en el mundo: “tenemos un promedio  de 150 toneladas por día y enviamos afuera 2 millones de kilos por año. El 85% de estos son para el mercado de EEUU., que nos permite ganar 5 millones de dólares”, añade.
Para los hermanos Farias do Nascimento, que viven en la Ilha do Combu, el açai nunca fue una moda. “Nosotros nos alimentamos  con ello a diario”, dicen.
Se levantan a las 4 de la mañana, se encuentran en el muelle y con un pequeño barco entran en el bosque hasta dar con un punto donde haya grandes racimos de la baya. Ahí empiezan a subir ágilmente a veces más de 30 metros, con los pies  agarrados a una cuerda resistente. Una vez encima, sacan el gran cuchillo que tienen y cortan las ramas cubiertas de fruta.
“A veces nos caemos y nos vemos obligados a permanecer inmóviles durante días, si no meses. Y esto afecta en gran medida a la economía familiar –cuenta uno de los hermanos, que camina con dificultad-. En general, para llenar una cesta con 14 kg se necesitan al menos una docena de palmeras en los meses de recogida, que van de septiembre a Diciembre”.
La cosecha duran un par de horas, hasta que el calor se hace insoportable. Los hermanos Nacimento han logrado llenar cuatro canastas que, junto con las de los otros recogedores de la isla, serán transportados a Belém.

Hay que tener cuidado con el mantenimiento de la frescura de açai. Hay un stock de 10000 toneladas  almacenadas en seis cuartos fríos donde la temperatura se mantiene constante 25 grados bajo cero. Eso impide la formación de bacterias. Es cierto que si el jugo de açai se prepara sin tener en cuenta los procesos de saneamiento adecuados, sobre todo durante el lavado y el congelado, puede causar  el mal de chagas: fiebre, dolor de cabeza y diarrea. Artículo escrito por Claudia Bellante ( El Universal ( Mexico)).

Como veis el mundo sigue sorprendiéndonos con sus maravillas y con productos nuevos que aún no se han descubierto o que su popularidad aún no ha sido explotada, en espera de que proyectos nuevos de aumento de producción se hayan perfeccionado y empiecen a dar sus frutos y resultados esperados. En ese momento, se terminará la perfección de la naturaleza y volveremos a los frutos explotados y manipulados que no tendrán tanto que ver con el açai original.

Montserrat A



AÇAI: BLACK GOLD OF THE AMAZON
A few days ago I wrote a post talking about the nutritional values of this unknown fruit in Europe and its greatest power, do slimming and slows aging.

"All my luck I owe my father and that horrible accident he suffered when I was a kid," admits Nazareno Alves, inventor and owner of a chain of restaurants in Belém, capital of the Amazon state of Para, Brazil, and the largest port on the Amazon river.
And in fact, if 30 years ago Mr. Manuel had not fallen off the pylon where he worked in the state of Roraima, almost on the border with Venezuela and Guyana, Alves would not have become the entrepreneur who is now .

"In Caracaraí, the small town where I lived with my family remembers the hospital was not equipped to treat serious injury of my father, so doctors sent him to Belém. He remained there three years confined to a wheelchair. We were ten children and not enough money to go see him, but he often sent home gifts ".
Among these, one of the most anticipated was the açaí pulp, a small black berry that grows on palm trees of up to thirty feet high, typical of the Amazon region, and Manuel had come to know and enjoy the Pará capital.

"We sent her frozen and they said it was an ancient food that came from the forest and the natives always fed her. We explained that the thick juice obtained beating the berries are eaten with fish, meat and tapioca flour and listed us their properties: it is an excellent antiinflamatoiro, reduces cholesterol, stress, helps regulate the intestinal system and, thanks to the large amount of antioxidants containing (30 times the grape), retards the aging process. "

When Manuel started to feel better, the whole family moved to Belém. The city would offer new possibilities, but Nazareno was passionate about both the juice produced by this fruit of antiquity who bought, along with four of his brothers, a mixer capable of responding to the "household demand".

"I remember at the time, açai na basket with 30 kilos, would cost about 25 cents. Today is not purchased for less than $ 30 in the period of "safra" collection and can reach 90en entressafra, low season ".

To Nazareno, the real breakthrough in his career came in 2004. "My father had found a new job in a society of refrigerators and I helped with deliveries. But he could not get out of my head açai, had become an obsession. So when I discovered that one of our cousins wanted to open a restaurant, I offered to be his cook were preparing açai at the time and we served with fried fish, "he says.

Whipped Whipped after voice and small room with four tables ran became a new point of production and marketing with two elegant restaurants each day are besieged by customers. "80 percent of those who come to eat are workers and families; 15% comes from other regions; and only 5% are foreigners, but this does not surprise me. The açai is partea paraense traditional culture and my goal has always been to offer this unique food of our region the recognition it deserves. "

Belém, in fact, is not part of the classic tourist routes, but in recent years has undergone a process of urban regeneration leading to restructure the entire area of the Estacao das Docas, old port warehouses, now house shops, restaurants and cultural events. And the cuisine is experiencing a period of rediscovery thanks to the raw materials used, such as tucupi, yellow broth extracted from the root of the cassava brava, or Jambu, a plant that serves as a condiment.
But the real soul of Belém is the market Ver-o-Peso, the nerve center of the city, where hundreds of stalls selling fruits, vegetables and flour together. And the port, right next door, where every sunrise moored boats laden with açai coming from the islands opposite and when the sun begins to rise is filled with millions of baskets full of this fruit.
"The state of Pará is the largest domestic manufacturer of açai, with 851,829 tons of fruits able to bill more than 300 million dollars anules Chaser 'says Geraldo Tavares, Ministry of Agriculture-. In related industries work more than 30,000 people and only in Belém are 3000 beaters. In 2010, sales to the foreign market pulp Berry totaled 18.6 million dedólares and demand continues to grow. In Europe it is still not well known, but the United States represents approximately 79% of exports, followed by Japan with 14%. Americans use it as an energy drink and cold consume, as they do in southern Brazil. The Japanese, on the other hand, pure or prefer taking tablets ".

In Castanhal, an anonymous city on the outskirts of Belém where he focuses, however, increased production from Brazil and is proud to be the first manufacturer in the world: "We have an average of 150 tons per day and ship out 2 million of kilos per year. 85% of these are for the US market., Allowing us to win $ 5 million, "he adds.
For Farias brothers do Nascimento, who live in the Ilha do Combu, açai was never a fashion. "We feed us with it daily," they say.
They get up at 4 in the morning, are in the dock and a small boat into the forest until you find a spot where there are large clusters of berries. That start rising swiftly sometimes more than 30 meters, feet clinging to a sturdy rope. Once up, take the big knife and cut the branches with fruit covered.
"Sometimes we fall and we are forced to remain motionless for days, if not months. And this greatly affects the family economy 'says one brother who walks with difficulty. In general, to fill a basket with 14 kg it takes at least a dozen palm trees in the months of collection, ranging from September to December ".
The harvest lasts a couple of hours, until the heat becomes unbearable. The Nascimento brothers have managed to fill four baskets, along with those of other collectors of the island, will be transported to Belém.

Be careful with maintaining the freshness of açai. There is a stock of 10,000 tonnes stored in six cold rooms where the temperature constant 25 degrees below zero is maintained. This prevents the growth of bacteria. It is true that if açai juice is prepared without taking into account the processes of sanitation, especially during washing and freezing can cause Chagas disease: fever, headache and diarrhea. Article by Claudia Bellante (El Universal (Mexico)).

You see the world continues to surprise with its wonders and new products that have not yet been discovered or that its popularity has not yet been exploited, waiting for new projects to increase production have been perfected and begin to bear fruit and results expected. At that time, the perfection of nature will terminate and return to the fruits exploited and manipulated will not have much to do with the original açai.


Montserrat A