viernes, 11 de agosto de 2017

LA ESCASEZ DE PENICILINA QUE PONE EN JAQUE AL MUNDO

Hace poco leí un artículo en el Mundo escrito por Keila Guimaraes donde explicaba el gran problema de algunos países para conseguir penicilina y que por ello, cada año morían muchos bebés.
Estas situaciones parecen increíbles hoy en día, puesto que damos por hecho que algunos medicamentos son de fácil acceso y de “uso normal” pero algunos de los países, como por ejemplo, EEUU, Canadá, Brasil y Portugal, sufrieron durante los últimos 3 años  desabastecimiento.
Lo que parece dejarse ver es que este tipo de desabastecimiento afecta a la escala social pobre, con lo cual, da la impresión que ese “desabastecimiento” apunte más, a quien no puede costearlo, que a la producción cada vez menor, debido al teórico poco margen de beneficio que deja y que cada vez hay menos laboratorios que lo fabrican.Se sigue anteponiendo el negocio a la salud aunque se pueda fabricar un medicamento necesario. ¿Es ético?, ¿Por qué no se obliga a una producción determinada a los laboratorios? Quizás ahora el beneficio no sea grande pero lo fue en un pasado, donde seguro y con creces se recuperó la inversión de investigación y desarrollo. Un laboratorio es una empresa para crear  riqueza, sin duda alguna pero este tipo de negocio no debería tener un tipo de protocolo de servicio establecido por los gobiernos? Su negocio es la humanidad y se debería establecer un servicio “mínimo”? A partir de este momento, los fragmentos escritos son originales de Keila Guimaraes. El Mundo 7 de Mayo 2017.

Stella Ngubenkomo tenía sólo 11 años cuando descubrió que sufría un problema de corazón que requería inyecciones mensuales de penicilina para evitar un fallo cardiaco o una muerte prematura. “el médico me dijo que no viviría mucho tiempo”, recuerda. Durante los últimos 16 años, esta vecina de Ciudad del Cabo , ha  visitado una clínica local una vez al mes para recibir una inyección del antibiótico, el último medicamento que puede mantenerla viva.  Sin embargo, la escasez de penicilina en Sudáfrica durante los últimos dos años ha afectado al tratamiento de pacientes como ella en todo el país.
“En 2015 comenzó a faltar penicilina G benzatina. Entonces empezamos a usar ampicilina, pero  también se acabó”, explica Mark Sonderup, vicepresidente de la Asociación Médica de Sudáfrica. ”Este problema ha supuesto un reto, pues durante un tiempo no hubo una sola dosis de penicilina en todo el país”.
La penicilina G benzatina es imprescindible para controlar la enfermedad reumática del corazón, que afecta a 33 millones de personas en todo el mundo y causa la muerte de miles de ellas cada año. Esta afección se puede desarrollar a partir de una simple infección de garganta por estreptococo. Si no se trata, puede acabar invadiendo otras partes del cuerpo, incluyendo el corazón, dañando sus válvulas y transformando la vida del enfermo para siempre.
Según la Organización Mundial de la Salud, al menos 18 países, incluyendo EEUU, Canadá, Portugal, Francia y Brasil, han sufrido la falta de penicilina en los últimos tres años. En EEUU, que está viviendo un repunte de la sífilis, las insuficientes existencias de penicilina G benzatina han complicado su tratamiento. Pfizer Inc, el único  proveedor del fármaco bajo la marca Bicillin L-A, ha sido incapaz de satisfacer la demanda debido a “retrasos en la producción” en una de sus plantas, situada fuera de ese país.

En Brasil, la escasez de penicilina G benzatina registrada entre 2014 y 2016 coincidió con un nuevo brote de sífilis, dolencia que se asocia a graves malformaciones en bebés.  Este antibiótico es el único medicamento que puede matar  la bacteria de la sífilis en el feto. De no ser tratada durante el embarazo, puede causar ceguera, sordera y graves malformaciones óseas en el feto. También se vincula con un alto índice de nacimientos de bebés muertos y mortalidad infantil.
En un intento por paliar al escasez, en abril de 2016 Brasil importó 2,7 millones de viales de penicilina como fondo de emergencia. También permitió al fabricante chino North China Pharmaceutical Group Semisyntech Co Ltd introducir los ingredientes de la penicilina en el país sin tener que cumplimentar un importante registro de medicamentos. Aun así, el suministro sigue sin ser estable.
Débora S.M, de 21 años de edad, residente en Recibe, fue madre de un bebé con neurosífilis a mediados de febrero. La joven y su hijo hubieran podido ser tratados con una simple inyección de penicilina, pero Débora no fue examinada ni una sola vez durante todo su embarazo, aunque acudió a su clínica local en múltiples ocasiones.
El insuficiente suministro de penicilina se debe a varias razones, entre ellas la dependencia de un número limitado de productores a nivel global. Sólo cuatro compañías  en todo el mundo producen el principio activo del antibiótico, y mantienen la producción a niveles bajos, pues genera pocos beneficios.
Los países que más penicilina necesitan tampoco logran establecer claramente cuál es su demanda. Este fármaco se ha usado para tratar enfermedades mortales pero olvidadas, tales como la sífilis y la enfermedad reumática del corazón, que afecta a países pobres. “Hay un fallo en el mercado de la penicilina: existe la demanda,  pero viene de los pobres”, explica Ganesan Karthieyan, cardiólogo del All India Institut of  Medical Sciences de Nueva Delhi, donde hace ya 15 años que padecen la precariedad en los suministros del fármaco. Otro de los factores que contribuyen a esta situación es la fragmentación del proceso de producción. Generalmente, las compañías farmacéuticas obtienen las materias primas y el principal ingrediente del fármaco final y venderlo en todo el mundo. Un problema en una de las compañías de esta cadena afecta al suministro del medicamento en todo el mundo. “Cuando el fármaco más potente del mundo,  existían fábricas por todas partes, pero hoy en día se utiliza sólo en un pequeño nicho de mercado”. Alrededor de 33 millones de enfermos de reuma del corazón necesitan inyecciones mensuales de penicilina. La OMS calcula que,  de haber tenido acceso a una dosis del medicamento, los 53000 bebés de 30 países que murieron por sífilis contraída en el útero materno en 2012 se habrían salvado (doctor Amit Sengupta)
Montserrat A


THE SHORTAGE OF PENICILLIN THAT JACKS THE WORLD
I recently read an article in the World written by Keila Guimaraes where he explained the great problem of some countries to get penicillin and why many babies died every year.
These situations seem incredible today, since we assume that some drugs are easily accessible and "normal use" but some countries, such as the USA, Canada, Brazil and Portugal, suffered during the last 3 years Shortages.
What seems to be seen is that this type of shortage affects the poor social scale, which gives the impression that this "shortage" points more, to those who can not afford it, than to the decreasing production, due to the theoretical Little margin of benefit that leaves and that every time there are less laboratories that manufacture it.
The business is still put on health care even if a necessary medicine can be made. Is it ethical ?, Why is not a specific production forced on laboratories? Maybe now the profit is not great but it was in the past, where insurance and research investment was recovered and recovered. A laboratory is a company to create wealth, without a doubt but this type of business should not have a type of service protocol established by governments? Your business is humanity and should a "minimum" service be established? From this moment, the written fragments are original of Keila Guimaraes. The World May 7, 2017.
Stella Ngubenkomo was only 11 years old when she discovered she had a heart problem that required monthly injections of penicillin to prevent heart failure or premature death. "The doctor told me that I would not live long," he recalls. For the past 16 years, this neighbor from Cape Town has visited a local clinic once a month to get an injection of the antibiotic, the last drug that can keep her alive. However, the shortage of penicillin in South Africa during the last two years has affected the treatment of patients like her throughout the country.
"In 2015 began to lack penicillin G benzathine. Then we started using ampicillin, but it was also over, "said Mark Sonderup, vice president of the South African Medical Association. "This problem has been a challenge, because for a while there was not a single dose of penicillin throughout the country."
Penicillin G benzathine is essential for controlling rheumatic heart disease, which affects 33 million people worldwide and causes the death of thousands of them each year. This condition can develop from a simple strep throat infection. If left untreated, it can end up invading other parts of the body, including the heart, damaging its valves and transforming the patient's life forever.
According to the World Health Organization, at least 18 countries, including the US, Canada, Portugal, France and Brazil, have suffered from the lack of penicillin in the last three years. In the US, which is experiencing a spike in syphilis, insufficient stocks of penicillin G benzathine have complicated its treatment. Pfizer Inc, the sole supplier of the drug under the brand name Bicillin L-A, has been unable to meet demand due to "production delays" at one of its off-site plants.
n Brazil, the shortage of penicillin G benzathine registered between 2014 and 2016 coincided with a new outbreak of syphilis, an ailment that is associated with severe malformations in infants. This antibiotic is the only drug that can kill the syphilis bacteria in the fetus. If left untreated during pregnancy, it can cause blindness, deafness and severe bone malformations in the fetus. It is also linked to a high rate of births of dead babies and infant mortality.
In an attempt to alleviate the shortage, in April 2016, Brazil imported 2.7 million vials of penicillin as an emergency fund. It also allowed Chinese manufacturer North China Pharmaceutical Group Semisyntech Co Ltd to introduce penicillin ingredients into the country without having to fill out an important drug registration. Even so, the supply is still not stable.
Débora S.M, a 21-year-old resident of Recibe, was the mother of a baby with neurosyphilis in mid-February. She and her son could have been treated with a simple injection of penicillin, but Deborah was not examined one time during her entire pregnancy, although she went to her local clinic on multiple occasions.
The insufficient supply of penicillin is due to several reasons, including dependence on a limited number of producers globally. Only four companies worldwide produce the active ingredient of the antibiotic, and keep production at low levels because it generates few benefits.
The countries that need more penicillin also can not clearly establish what their demand is. This drug has been used to treat deadly but neglected diseases, such as syphilis and rheumatic heart disease, which affects poor countries. "There is a failure in the penicillin market: there is demand, but it comes from the poor," explains Ganesan Karthieyan, a cardiologist at the All India Institute of Medical Sciences in New Delhi, who has been suffering from poor supplies for 15 years Of the drug. Another factor contributing to this situation is the fragmentation of the production process. Generally, pharmaceutical companies obtain the raw materials and the main ingredient of the final drug and sell it worldwide. A problem in one of the companies in this chain affects the supply of the drug worldwide. "When the most potent drug in the world, there were factories everywhere, but today it is only used in a small niche market." About 33 million heart rheumatic patients need monthly injections of penicillin. The WHO estimates that if one had access to one dose of the drug, the 53,000 babies in 30 countries who died of syphilis contracted in the womb in 2012 would have been saved (Dr. Amit Sengupta)


Montserrat A