miércoles, 5 de julio de 2017

EL CEREBRO PODRÍA SER NUESTRO PEOR ENEMIGO

En muchas ocasiones, los malestares físicos que
sentimos pueden ser producidos por nuestro propio cerebro o lo que es igual, ser enfermos psicosomáticos.
Hace un tiempo leí un artículo escrito por Daniel Méndez que tuvo la oportunidad de entrevistarse con la neuróloga Suzanne O’Sullivan experta en la materia y del cual extraigo parte de la información que leeréis a continuación. Fuente: XLSemanal del 21 de Febrero de 2016.
Cuando Suzanne O’Sullivan era estudiante de Medicina, su reacción con los pacientes era siempre de suspicacia intentando “pillar” al paciente en algo y poder determinar si realmente era una dolencia o si su posición era la de fingir.

Hoy, sabe que el origen se encuentra en otro lado: las enfermedades psicosomáticas –que podrían afectar a un tercio de la población hospitalaria- son reales. La única diferencia es que sus causas no se encuentran en nuestro cuerpo, si no en nuestra mente. Entender esta situación le ha llevado muchos años y ahora su mensaje es: no estigmatizar las enfermedades psicosomáticas. Estudiemos y entendamos. Solo así se aprenderá a curarlas.

Suzanne cuenta que las enfermedades psicosomáticas son enfermedades reales, pero que no pueden explicarse con exámenes médicos. Los síntomas son variados: dolores, cansancio, cefaleas, mareos… provocando síntomas, en algunos casos, graves como parálisis, ataques epilépticos, ceguera…. Cualquier síntoma puede tener un origen psicosomático.
El cerebro nos provoca enfermedades porque juega con nosotros. Y la neuróloga nos pone un ejemplo, el del gorila invisible.

“le enseñas a un auditorio inteligente un vídeo y le pides que se fijen en algo concreto, por ejemplo, que cuenten cuántas veces las personas que aparecen se pasan la pelota. Y un hombre vestido de gorila atraviesa la escena….pero la mitad de la audiencia no lo ve, porque se les ha pedido que se fijen en otra cosa. La gente piensa que controla su mente: pero nadie ha decidido que  no quiere ver a ese gorila. ¡simplemente no lo han visto!.

Los trastornos psicosomáticos tienen su parte “real” la del dolor intenso como en cualquier enfermedad, solo que está provocado por factores psicológicos. Sin embargo, no es sencillo de asumirlo pero ese “dolor” viene dado por un problema físico a causa de algún tipo de estrés psicológico, pero en lugar de sentir ansiedad, lo suprimen y el problema brota como un síntoma físico.

Explicar esto a un paciente no es sencillo porque interpretan que se les está tratando de “locos” o de que se estén “inventando” la dolencia, por ello, este tipo de diagnósticos hay que darlos con mucho cuidado, que entienda que es algo que le puede ocurrir a todo el mundo. Explicar siempre ejemplos personales ayuda a que el paciente entienda el mensaje y eso es lo que hace Suzanne.
Algunos os preguntaréis , bien pues por ejemplo ¿Cuál?. Pues bien, es muy normal que el corazón de alguien se acelere ante una situación estresante. Les explico que , si eso me estuviera ocurriendo a mí en este instante, nunca me dirían que me lo estoy imaginando. Es una realidad pero no por ello yo sufro del corazón. Si una presentación pública hace que se nos acelere el corazón, por qué no podría un trauma más grande provocar síntomas de mayor calibre.

Hay un estudio de la Organización Mundial de la Salud que dice que una de cada cinco personas tiene seis síntomas médicamente inexplicables lo bastante severos como para causarles algún tipo de discapacidad, que las obligan a renunciar al trabajo.
En cualquier caso, la opinión pública debe cambiar, en cuanto a etiquetar ese tipo de enfermedades. La mayor parte de la gente lo juzga negativamente y mientras sigamos viendo las enfermedades psicosomáticas de ese modo negativo, no se podrá avanzar.

La solución no es sencilla pero deberíamos ver a los pacientes de una enfermedad psicosomática como gente realmente afectada. Reconocer la enfermedad como tal y perseguir un diagnóstico de este tipo, aunque aquí, el cuadro médico tiene bastante que decir y aportar, es esencial. Por ejemplo, debe haber una reacción cuando una persona en silla de ruedas hace un scanner y el resultado sale “normal” dejando al paciente estupefacto. En realidad el objetivo es buscar su origen y la causa de ese sufrimiento no dilatar las sucesivas visitas médicas a todos los especialistas.
Ha habido casos de personas tendidas en una cama sin poder moverse y se les ha pedido mover una pierna, siendo imposible. Pero cuando estas personas estaban distraídas y se les ha pedido ese movimiento, siendo capaces de moverla ligeramente. En estas situaciones el gran problema es si al verlo el médico concluye que la persona está mintiendo, cuando solo es una característica de la enfermedad.

Para evitar estas situaciones y mejorar en cuanto a medicina se debería crear una especialidad. Se cuenta con doctores para cada enfermedad neurológica: epilepsia, párkinson, esclerosis .. cada enfermedad tiene su especialista, por tanto, las enfermedades psicosomáticas también deberían tenerlo.
Esto no es sencillo y ningún médico está asumiendo la responsabilidad de analizarlo con profundidad, dice Suzanne.
No deja de ser un tema tan apasionante como difícil y delicado. Esperemos que los avances tecnológicos y la evolución médica continúen con su ritmo trepidante para dar solución a casos complejos como estos.

Montserrat A



THE BRAIN COULD BE OUR WORST ENEMY.
In many cases, the physical discomfort we feel can be produced by our own brain or what is the same, be psychosomatic sick.
Some time ago I read an article written by Daniel Méndez that had the opportunity to interview neurologist Suzanne O'Sullivan expert in the subject and from which I extract some of the information that you will read next. Source: XLSweek on February 21, 2016.
When Suzanne O'Sullivan was a medical student, her reaction to patients was always suspicious, trying to "catch" the patient on something and to determine if it was really a medical condition or if his position was to pretend.

Today, he knows that the origin is elsewhere: psychosomatic diseases - which could affect a third of the hospital population - are real. The only difference is that its causes are not found in our body, but in our mind. Understanding this situation has taken many years and now his message is: do not stigmatize psychosomatic diseases. Let us study and understand. Only then will you learn to heal them.
Suzanne says that psychosomatic illnesses are real diseases, but can not be explained by medical examinations. The symptoms are varied: pain, tiredness, headache, dizziness ... causing symptoms, in some cases, severe as paralysis, seizures, blindness .... Any symptom may have a psychosomatic origin.

The brain causes us diseases because it plays with us. And the neurologist gives us an example, that of the invisible gorilla.
"You teach an intelligent audience a video and ask them to look at something specific, for example, to count how many times the people who appear pass the ball. And a man dressed as a gorilla crosses the scene ... .but half the audience does not see it, because they have been asked to look at something else. People think he controls his mind: but no one has decided he does not want to see that gorilla. They just have not seen it !.

Psychosomatic disorders have their "real" part of intense pain as in any disease, only that is caused by psychological factors. However, it is not easy to assume but this "pain" is given by a physical problem because of some type of psychological stress, but instead of feeling anxiety, suppress it and the problem springs as a physical symptom.
Explaining this to a patient is not easy because they interpret that they are being treated as "crazy" or that they are "inventing" the disease, therefore, this kind of diagnosis must be given with great care, that it understands that it is something that Can happen to everyone. Always explaining personal examples helps the patient understand the message and that's what Suzanne does.
Some will ask, well, for example, which one? Well, it is very normal for someone's heart to accelerate in the face of a stressful situation. I explain that if that were happening to me right now, they would never tell me that I am imagining it. It is a reality but I do not suffer from the heart. If a public presentation causes our heart to accelerate, why could not a greater trauma cause symptoms of greater caliber.

There is a World Health Organization study that says one in five people have six medically unexplained symptoms severe enough to cause them some kind of disability, which forces them to give up work.
In any case, public opinion must change, in terms of labeling such diseases. Most people judge it negatively and as long as we continue to see psychosomatic illnesses in that negative way, we can not advance.
The solution is not simple but we should see the patients of a psychosomatic illness as really affected people. Recognizing the disease as such and pursuing such a diagnosis, although here, the medical picture has enough to say and provide, is essential. For example, there must be a reaction when a person in a wheelchair makes a scanner and the result comes out "normal" leaving the patient stupefied. In reality the objective is to look for its origin and the cause of that suffering does not delay the successive medical visits to all the specialists.

There have been cases of people lying in a bed without being able to move and they have been asked to move a leg, being impossible. But when these people were distracted and asked for that movement, being able to move it slightly. In these situations the big problem is if the doctor concludes that the person is lying, when it is only a characteristic of the disease.
To avoid these situations and improve in medicine should be created a specialty. There are doctors for each neurological disease: epilepsy, parkinson, sclerosis .. every disease has its specialist, therefore, psychosomatic diseases should also have it.

This is not easy and no doctor is taking on the responsibility of analyzing it in depth, says Suzanne.
It is not as exciting as it is difficult and delicate. Let's hope that technological advances and medical evolution continue at their fast pace to solve complex cases like these.


Montserrat A