lunes, 5 de septiembre de 2016

EL PODER DE LAS MUJERES EN MEGHALAYA

He estado dos veces en India y siempre es una sorpresa para
los sentidos y el ánimo. Sus tópicos son ciertos colores, olores, vivencias, observación… no pararíamos de describir todo lo que se puede ver y percibir caminando por las calles y observando a la gente pero hay algo chocante en esta sociedad y es la libertad y poder de la que gozan las mujeres, algo extraño pues, como todos sabemos, en India, están “bajo yugo”.
Este lugar son las colinas de Meghalaya, las mujeres heredan los bienes familiares, eligen con quién se casan y dan su apellido a sus maridos.

Un hombre trabaja en las tierras de su suegra. Recolecta unas plantas que después de secarlas servirán para hacer escobas pero se preguntaran que tiene de especial todo esto. Es él quien ha tomado el apellido de ella, Khamwrranba. Todo esto ocurre en una aldea en las colinas de Meghalaya llamado Mawlynnong. Esta región está en el noreste de India y en ella conviven las comunidades de Khasi, Jaintia y Garo, unidas por una característica: se rigen por un sistema matrilineal. El linaje viaja de generación en generación a través de la mujer.

El pilar del sistema es la herencia. En estas comunidades, los bienes familiares van a parar a la hija menor que se encarga de administrarlo. Por tanto, es la persona más importante y custodia las propiedades aunque no sea su dueña. La costumbre es que la menor se quede a vivir en la casa  materna toda su vida, mientras sus hermanos y hermanas dejarán el nido al casarse.
En los últimos años, algunos padres están optando por distribuir parte de la herencia. Un ejemplo es Aitisuk Khongjee, una mujer de 37 años y madre de siete criaturas “le daré mucho a mi hija menor, pero también repartiré entre las damas hijas. En cambio, no habrá nada para los varones. “Aunque si necesitan algo o tienen problemas, ellas tienen que ayudarles y hacerse cargo”.
A diferencia  del resto de India, estas tres comunidades son matrilocales: es decir, es el marido quien abandona su hogar y se muda al de su mujer tras la boda. “Así ella evita los problemas que suele tener cuando se va a otra familia, donde es muy vulnerable” dice Sharma, de las indias con sus familias políticas.

Lo que es cierto, es que hay más igualdad de género, las mujeres tienen mas oportunidades y se acepta que hagan vida social. Quizás el motivo principal por el cual hay ese cambio cultural es que no existe el sistema de castas, como ocurre en la india Hindú, y por tanto la sociedad es mas liberal y con mas oportunidades.
Pero la “liberalización” no termina aquí, las mujeres de estas comunidades no sufren las restricciones sociales de vestimenta y horarios que se pueden ver en otras zonas. Muchas trabajan, regentan negocios y administran su dinero.

El caso es que teniendo independencia económica  también son independientes en movimientos y acciones, así como su opinión en la casa. Las mujeres que tienen estudios pueden pedir salarios altos, una mayor participación en la fuerza de trabajo definitivamente incrementará su bienestar y tendrá una relación directa en el empoderamiento de las mujeres, explica  la economista Verónica Pala en un artículo académico sobre los derechos y debers de las mujeres tribales en Meghalaya, aunque remarca que las que son pobres trabajan porque no tienen otra opción y también asumen cargas domésticas.
En estas tribus tampoco tienen la presión de pagar dotes ni miedo de terminar casadas con un desconocido en un enlace arreglado por sus padres. Para ello hay que saber que en India el 80% de los matrimonios son concertados, que el suicidio es la principal causa de muerte entre las jóvenes por motivos relacionado con los casamientos y que, según la Fundación Vicente Ferrer, cada año mueren 25000 indias por no pagar la dote.

Aquí ellas deciden con quien se casan. U si esa unión debe terminar en algún momento, ser divorciadas o viudas no conlleva el habitual rechazo en la sociedad. De hecho, pueden echar a sus esposos si son violentos , si no aportan a la unidad familiar o son alcohólicos. Quizás por este motivo, Meghalaya tiene la segunda tasa mayor de divorcios.
Todas estas razones hacen que los nacimientos sean libres y que no haya la necesidad de preferir nacimientos varones  a hembras. Según el censo de 2011, en Meghalaya nacen 970 chicas por cada1000 chicos, el segundo mejor dato de India, mientras que el ratio nacional baja a 919. Y es que en este estado no se producen abortos selectivos de niñas, algo extraordinario en un país donde, según un estudio publicado en la revista The Lancet, 12 millones  de niñas podrían haber sido abortadas en las últimas tres décadas.
Los padres saben que es bueno que los niños y niñas estudien y las cifras no mienten: el 73% y 76% de las mujeres y hombres de Meghalaya están alfabetizados. Aquí las niñas no son vistas como una carga económica, por lo que tampoco son despreciadas durante su infancia con una escasa educación, peores cuidados médicos o menos alimentos.
No se conoce el origen concreto de este sistema matrilineal. Algunos textos señalan que se instauró por miedo a que los clanes perdiesen su linaje y sus  propiedades cuando los hombres fallecían en la guerra, mientras que otros apuntan a la mezcla de creencias entre las religiones tribales, la adoración a la fertilidad y el culto a la diosa madre hindú Kamadhya, venerada en la ciudad cercana de Guwahati.

Sin embargo, no todo es positivo aún, puesto que las mujeres no participan en política ni los hombres participen en las tareas del hogar. Las mujeres no tienen permiso de asistir al consejo tradicional del pueblo ; la tradición establece que la administración debe ser cosa de hombres. Muy pocas mujeres que se presentan a las elecciones de la Asamblea de Meghalaya son elegidas.
Dentro del hogar, el papel dominante ha residido durante siglos en el tío materno , el hermano de la esposa. Todas las decisiones  del clan debían tomarse con su consentimiento.  En particular, las relacionadas con la gestión de las propiedades administradas por la hija menor. Por lo general la autoridad del tío materno se ha debilitado con los años. Cuando la mayoría de los habitantes tribales se convirtió al cristianismo, su rol de consejero religioso dejó de ser relevante.
Según las encuestas, el 80% de las mujeres participa en las grandes decisiones del hogar y el 86% decide sola o junto a su marido qué hacer  con los ingresos que entran, cifras que no se ven en el resto de la India rural.
Thilmeda Khongjee sabe bien qué es dirigir un hogar. Su esposo se marchó con otra mujer hace tres años, pero eso no la convirtió en una repudiad, como ocurre en el país asiático. Esta mujer, cuya baja estatura no tiene nada  que ver con su fortaleza, es la jefa de una pequeña casa de madera en la que vive con sus tres hijos, tres hijas, el marido de la menor y cuatro nietos. Thilmeda saca adelante a su familia trabajando en la construcción de un acuario local. Junto a 30 mujeres más, carga piedras en un cesto que sujeta con su frente por dos euros al día.

Thilmeda y su familia han sufrido una lacra que ni siquiera desaparece en su comunidad; la violencia machista. Hace dos años, su hija mayor fue asesinada por su marido; la quemo viva. Ocurrió a medianoche, en esta misma casa, recuerda su hermana Sarty. Entre todos cuidan de dos hijos huérfanos y en la casa se respira una unidad familiar inquebrantable, pero la voz de la joven se quiebra cuando cuenta que el asesino vive en una aldea cercana, tras salir de prisión.
En el país se denuncian  cada año unos 300.000 delitos contra la mujer. En esta región, no llega a 400.
Por eso existe cierto miedo a que el sistema matrilineal se debilite. La academia Sharma sostiene  que eso puede suceder si sigue adelante la lucha por la propiedad de la tierra, ya que los terrenos que eran comunitarios están pasando a manos de hombres influyentes. Se teme que esa pugna acabe con uno de los únicos rincones de India donde la mujer puede ir con la cabeza alta, un lugar donde las niñas no piden perdón por haber nacido. Fuente: papel  e información sacada del artículo escrito por Olazabal.

Montserrat  A


THE POWER OF WOMEN IN MEGHALAYA
I've been twice in India and it is always a surprise for the senses and the mind. His topics are certain colors, smells, experiences, observation ... would not stop to describe everything you can see and perceive walking the streets and people watching but there is something shocking in this society is the freedom and power enjoyed by women, something strange because, as we all know, in India, are "yoked".
Here are the hills of Meghalaya, women inherit family property, choose whom they marry and give their name to their husbands.

A man works in the land of his mother. Collect some plants that after drying used to make brooms but wonder what's so special about all this. It is he who has taken her surname, Khamwrranba. All this happens in a village in the hills of Meghalaya called Mawlynnong. This region is in northeastern India and in her living communities Khasi, Jaintia and Garo, united by one characteristic: are governed by a matrilineal system. The line travels from generation to generation through women.
The pillar of the system is inheritance. In these communities, the family property goes to the youngest daughter who is responsible for administering it. Therefore, it is the most important person and property custody though not its owner. The custom is that the less is left to live in her mother's house all his life, while his brothers and sisters will leave the nest to marry.
In recent years, some parents are choosing to distribute part of the inheritance. An example is Aitisuk Khongjee, a 37-year-old mother of seven creatures "I will give you much to my youngest daughter, but also divide the daughters ladies. Instead, there will be nothing for men. "Even if they need something or have problems, they have to help and take charge."

Unlike the rest of India, these three communities are matrilocal: that is, it is the husband who leaves home and moves to his wife after the wedding. "So she avoids the problems usually when other family goes, where it is very vulnerable," says Sharma, Indian families with their policies.
What is certain is that there is more gender equality, women have more opportunities and accepts that make social life. Perhaps the main reason why there is this cultural change is that there is the caste system, as in Hindu India, and therefore society is more liberal and more opportunities.
But the "liberalization" does not end here, the women of these communities do not suffer social restrictions dress and schedules that can be seen in other areas. Many work, have run businesses and manage their money.

The fact is that having economic independence are also independent movements and actions as well as their opinion at home. Women who have studies can ask for higher wages, greater participation in the labor force will definitely increase your well being and will have a direct bearing on the empowerment of women, explains the economist Veronica Pala in an academic article on the rights and debers of tribal women in Meghalaya, but stresses that those who are poor work because they have no choice and also assume domestic burdens.
In these tribes they not have the pressure of paying dowries and afraid of ending up married to a stranger in a bond arranged by their parents. To this we must know that in India 80% of marriages are arranged, that suicide is the leading cause of death among young people for reasons related to marriages and, according to the Vicente Ferrer Foundation, each year die 25000 pigs by not pay the dowry.
Here they decide who they marry. U if the union must end at some point, become divorced or widowed does not carry the usual rejection in society. In fact, they can take their husbands if they are violent, if not contribute to the household or are alcoholics. Perhaps for this reason, Meghalaya has the second highest divorce rate.

All these reasons make births are free and there is no need to prefer male births to females. According to the 2011 census, 970 girls born in Meghalaya by cada1000 guys, the second best figure of India, while the national ratio down to 919. And in this state not selective abortions, something extraordinary occurring in a country where, according to a study published in the Lancet, 12 million girls aborted in it could have been the last three decades.
Parents know it's good for children to study and figures do not lie: 73% and 76% of women and men in Meghalaya are literate. Here girls are not seen as an economic burden, so they are not neglected during childhood with little education, medical care or worse less food.
the specific origin of this matrilineal system is not known. Some texts state that was established for fear that the clans lose their lineage and their properties when men were dying in the war, while others point to the mixture of beliefs among tribal religions, worship of fertility and cult Hindu mother goddess Kamadhya, venerated in the nearby city of Guwahati.
However, all is not positive yet, since women are not involved in politics or men participate in housework. Women are not allowed to attend the traditional village council; Tradition states that the administration must be a guy thing. Very few women presenting to the elections of the Assembly of Meghalaya are chosen.

Inside the home, the dominant role has lived for centuries on the maternal uncle, the brother of the wife. All decisions of the clan were taken with their consent. In particular those related to the management of the properties managed by the youngest daughter. Usually the authority of the maternal uncle has weakened over the years. When most tribal people converted to Christianity, his role as religious advisor ceased to be relevant.
According to surveys, 80% of women participate in major household decisions and 86% decides alone or with her husband what to do with incomes that fall, numbers not seen in the rest of rural India.
Thilmeda Khongjee knows what running a home. Her husband went off with another woman three years ago, but that did not became a repudiad, as in China. This woman, whose stature has nothing to do with its strength, is the head of a small wooden house where he lives with his three sons, three daughters, husband of the child and four grandchildren. Thilmeda takes up his family working on the construction of a local aquarium. Along with 30 more women load stones in a basket holding his face for two euros a day.
Thilmeda and his family have suffered a scourge that even disappears in your community; gender violence. Two years ago, her eldest daughter was killed by her husband; burned alive. It happened at midnight, in this house, remembers her sister Sarty. Among all care for two orphaned children and home unshakable household breathe, but the voice breaks when young that the murderer lives in a nearby village, after leaving prison.

In the country they are reported each year about  300,000 crimes against women. In this region does not reach 400.
So there is some fear that the matrilineal system weakens. The academy Sharma argues that this can happen if it goes ahead the struggle for land, since the land were community are passing into the hands of influential men. It is feared that this struggle ends with one of the unique corners of India where women can go with head high, a place where girls do not apologize for being born. Source: paper and taken information article written by Olazabal.


Montserrat A