domingo, 21 de junio de 2015

PUEBLOS ECOLÓGICOS

Hace mas de 30 años, una banda de hippies errantes guiados por un carismático profesor inglés llamad Stephen Gaskin escogieron  una parcela de tierra en el estado de Tennessee, en Estados Unidos. Uniendo sus recursos, compraron la tierra, estacionaron sus casas rodantes color arcoíris y comenzaron a constituir casas.
“La granja”, como se le ha llegado a conocer, fue quizás la primera aldea ecológica, es decir asentamiento de viviendas de bajo impacto. Pero en la actualidad, los pueblos ecológicos están creciendo. Apoyándose en temas como el cambio climático y la creciente conciencia  hacia el medio ambiente.
Todos estos pueblos ecológicos se basan en tres principios elementales: las comunidades deben ser sociales, económicas y ecológicamente sostenibles.

El pueblo modelo
Situado en un terreno de 11 hectáreas  dentro del pintoresco Valle Currumbin ( Australia), este pueblo ecológico es la creación del matrimonio de promotores inmobiliarios de Gold Coast, compuesto por Kerry Shepherd y Chris Walton, que decidieron diseñar un proyecto que respetara el medioambiente. La pareja formó una compañía de desarrollo llamada Landmatters y , asistidos por un equipo de especialistas, diseñaron el pueblo ecológico de Currumbin, que ha ganado más de 10 premios, solamente el año pasado, por su diseño innovador.

Además de ser autosostenible con el agua, la energía y con los residuos, el pueblo entero ha sido estructurado para fomentar la interacción social. El centro del asentamiento constituye el  corazón económico y social de la comunidad  y las instalaciones aquí incluyen un centro comunitario, un café y una panadería, espacios dedicados a talleres, un local de recompra y una librería  de herramientas.
Aquí además es donde los residentes deben venir a recoger su correspondencia y a dejar su basura en el centro de reciclaje. Las calles son más pequeñas que aquellas que se  encuentran en los asentamientos convencionales y con el 80% del sitio retenido como espacio abierto, la organización del espacio  invita a los residentes a salir afuera.

Sin embargo, a pesar de que muchos pueblos ecológicos tratan exitosamente los problemas ambientales y de sostenibilidad social, parece ser que el tercer criterio, la sostenibilidad económica, es el más difícil de alcanzar, y entonces suele ser ignorado.
Incluso el esquema de ecocertificación establecido por EnviroDevelopment para ayudar a los compradores a reconocer asentamientos de casas y estilos de vida más sostenibles en relación al medioambiente, no tratan de lleno el tema de la creación de empleos dentro de los pueblos. Sin embargo, los expertos en sostenibilidad lo consideran un elemento esencial. “si simplemente se diseñan aldeas ecológicas por el hecho de ser lugares donde las personas puedan vivir, pero los residentes de éstas siguen teniendo que viajar largas distancias para ir a trabajar y luego volver, entonces se contradice el propósito de hacer estos asentamientos ecológicos”, explica Usha Iyer-Raniga, manager de varios ambientes de construcción sostenible en el Centro de diseño en Victoria.

El pueblo ecológico, SomerVille ya ha creado 30 trabajos de acuerdo con Antonelli y está en camino de crear otros 80. Además, tiene una autosuficiencia de agua y energía del 100%, la totalidad de baños ecológicos y un sistema de agua gris.

Sin embargo, la pregunta persiste, ¿acaso estos proyectos realmente reflejan la vivienda del futuro o son una moda pasajera? Con sus credenciales verdes, antiguos valores comunitarios y esquemas para compartir coche, sería fácil de desechar a los pueblos ecológicos, por ser el vecindario de elección para hippies e idealistas solamente. “Las personas que están comprando en Currumbin son sorprendentemente gente común y corriente”, dice Jackson.
Aunque los pueblos ecológicos todavía están en las afueras del desarrollo urbano, su diseño y su  popularidad creciente parecen indicar que estos modelos podrían convertirse en el anteproyecto para proyectos futuros de viviendas o por los menos influenciar en cómo se diseñan los vecindarios en el futuro.



Montserrat A