lunes, 10 de abril de 2017

NUEVO ÉXODO EUROPEO

Miles de europeos de religión judía huyen cada año a Israel. Unos escapan del yihadismo y el antisemitismo, otros buscan sus raíces.
El español, francés y hebreo se mezclan con naturalidad gracias sobre todo a la aliá. La emigración judía a Israel. Como la que hizo el barcelonés Dani Benolol para vivir con su novio israelí.  O el parisino Ygal Allon que dejó tres restaurantes en la Ciudad de Las Luces para encender una luz en Israel y  para ir con la kipá en la cabeza sin miedo al insulto o agresión.

Los judíos europeos piensan en Israel ya no sólo durante el telediario sino para estudiar, hacer la mili, casarse, tener hijos, divorciarse, cuidar a los nietos, reencontrarse con sus hijos…
Francia es el que proporciona más judíos. En 2014 fueron 7200, el doble que el año anterior. El moderno éxodo judío tiene múltiples padres: factor familiar, personal y económico, sionismo, antisemitismo, los atentados yihadistas contra una escuela judía en Toulouse (2012)… en el 2015, 7900 franceses judíos eligieron Israel. El año pasado llegaron 32000 judíos de 90 nacionalidades. Demasiados como para no visitar la Petite France. La primera escala de este viaje trilingüe a cinco ciudades.

Netanya: En la Plaza de Independencia en esta ciudad al norte de Tel Aviv, los israelíes sienten que están en París o Marsella. 10000 franceses optaron por Netanya como residencia desde  1989 hasta el 2013. El destino de les vacances se ha  convertido en hogar. Eso sí, importando sus canciones, tiendas, restaurantes, brioches,… Bienvenidos a la colonia francesas Casher.  “No todo el mundo domina el hebreo pero no lo necesitas, cualquier puede trabajar aquí si habla francés porque es el idioma de su sistema informático” apunta Allon.
De niño, Allon viajó a Paris con su familia y 40 años después regresa dejando muchos comensales  en Francia. “Los restaurantes tenían éxito pero  llega un momento en la vida que no ves futuro para tus hijos. Nos vinimos”, señala ante la atenta mirada de uno de sus tres hijos.
El atentado contra el supermercado Hyper Cacher, que conocía muy bien, lo cambió todo. “Me dije, se acabó”, recuerda.

Sacha y Shanon con 17  y 16 años respectivamente son francesas, primas y residentes de Netanya. “En el Estado de los Judíos, me siento en casa y segura. Cada vez pienso más que Francia no es un lugar para los judíos, opina Sacha. “Aún me siento más francesa pero aquí es el futuro para nosotros”.

Risas, recuerdos y buenos alimentos engalanan el reencuentro de una decena de Barceloneses en un restaurante. Algunos hicieron la aliá hace pocos meses. Otros dejaron su aún amada Barcelona hace décadas. Como Ernesto Joselevich que aterrizó en 1986 después de la firma de relaciones entre Israel y España. “Los dos países se parecen en muchas cosas. Mediterráneos, democráticos, liberales… aunque creo que el israelí e más trabajador y luchador .
Con la insolencia que le hace cuestionar las cosas y la audacia de intentar conseguir lo que antes nadie logró”, comenta este profesor e investigador del Instituto Weizmann.
Tuvo que viajar a Harvard para conocer mejor a los israelíes. “Un compañero griego en el postdoctorado me mostró la diferencia. El sueño de un postdoctorado griego es conseguir un puesto académico en EEUU y , si no es posible, irse a Grecia. El sueño del israelí es un puesto en Israel y si no hay más remedio quedarse en EEUU”.

Rehovot: El Instituto Weizmann es una inteligente burbuja en una zona con mucha sinrazón. Uno de los centros científicos más prestigiosos del mundo acoge decenas de nacionalidades e idiomas. El español también. Muchos judíos y no judíos llegados de España se encuentran en sus laboratorios y clases para estudiar, investigar, aprender, enseñar y crear.
Daniel Benarroch (24) es uno de ellos. Lean ahora una de las claves del éxito científico israelí: si este madrileño hubiera querido investigar en España tendría que haber pagado mucho dinero. Aquí no sólo no paga sino que cobra. “Si  Weizmann te da una beca, te lo paga todo. Me prohíben trabajar ya que quieren que dedique todo mi tiempo a la investigación”, cuenta armado con una Estrella de David en el cuello.  “Esta fórmula no se aplica en España quizá porque no se da tanta importancia  a la ciencia e investigación. Desde el minuto cero, Israel ha invertido grandes cantidades de dinero y recursos humanos en la investigación y ciencia porque sabe que es vital para su desarrollo”.

Otro caso es Deborah Benasouli con 38 años. Esta actriz y cantante parisina no tiene palabras contra su país. “No estoy aquí por temas de antisemitismo o yihadismo sino por algo personal. Me siento muy francesa pero Israel es familia. Me siento en casa. Es algo del corazón que no sé explicárselo”, apunta antes de un nuevo ensayo.

Veronique Guez lleva cinco meses en Tel Aviv. “Por sionismo y por mi hija que estudia aquí. No podíamos estar separados”, razona esta mujer que estudia en hebreo y sueña en francés. “Aquí podemos ser judíos sin problemas mientras en Paris hay que tener cada vez más atención por lo que pueda pasar”.

Dani Benolol de 39 años vive desde hace año y medio en Tel Aviv. “Me estoy acostumbrando al caos en Israel. No me crié en este ambiente sino en Barcelona donde  todo es más ordenado. Cada vez que vuelvo, veo mucho más esta diferencia”, reconoce entre risas.
Un bar en la ciudad condal asistió al flechazo con su novio israelí Sharon Shapira. Tras un rato en inglés, Benolol le sorprendió con varias palabras  en hebreo. “En primer lugar, vine por amor. Después, algo de sionismo porque la vida aquí no es fácil. Si no,  al cabo de varios meses te dices, me vuelvo”.

Estas son algunas histórias de judíos que han decidido empezar una nueva vida en una tierra más cercana y más propia, donde pueden sentirse más seguros y más protegidos. Este artículo es original de Sal Emergui, publicado en la revista Papel.

Montserrat A



THE JEWS AND ANOTHER NEW EUROPEAN EXODUS
Thousands of Europeans of Jewish religion flee to Israel each year. Some escape jihadism and anti-Semitism, others seek their roots.
The Spanish, French and Hebrew mix with naturalness thanks mainly to aliya. Jewish emigration to Israel. Like the one made by Barcelona's Dani Benolol to live with his Israeli boyfriend. Or the Parisian Ygal Allon who left three restaurants in the City of Lights to light a light in Israel and to go with the kippah in the head without fear of insult or aggression.
European Jews think of Israel not only during the television news but to study, do the military, marry, have children, divorce, care for grandchildren, reunite with their children ...
France is the one that provides more Jews. In 2014 they were 7200, twice as much as the previous year. The modern Jewish exodus has multiple parents: family, personal and economic factor, Zionism, anti-Semitism, jihadist attacks against a Jewish school in Toulouse (2012) ... in 2015, 7900 French Jews chose Israel. Last year 32,000 Jews from 90 nationalities arrived. Too many not to visit the Petite France. The first scale of this trilingual trip to five cities.
Netanya: In Independence Square in this city north of Tel Aviv, Israelis feel they are in Paris or Marseille. 10,000 French people opted for Netanya as a residence from 1989 to 2013. The destination of vacances has become home. Of course, importing their songs, shops, restaurants, brioches, ... Welcome to the French colony Casher. "Not everyone dominates Hebrew but you do not need it, anyone can work here if they speak French because it is the language of their computer system," says Allon.

As a child, Allon traveled to Paris with his family and 40 years later returned leaving many diners in France. "The restaurants were successful but there comes a time in life that you do not see future for your children. We came, "he says to the watchful eye of one of his three children.
The attack on the Hyper Cacher supermarket, which he knew very well, changed everything. "I told myself, it's over," he recalls.

Sacha and Shanon, 17 and 16 respectively, are French, Dutch and Netanya residents. "In the State of the Jews, I feel at home and secure. I think more and more that France is not a place for Jews, says Sacha. "I still feel more French but here is the future for us."

Laughter, memories and good food adorn the meeting of a dozen Barceloneses in a restaurant. Some made aliya a few months ago. Others left their still beloved Barcelona decades ago. Like Ernesto Joselevich who landed in 1986 after the signing of relations between Israel and Spain. "The two countries are similar in many ways. Mediterranean, democratic, liberal ... although I think the Israeli is more hardworking and fighter.
With the insolence that makes you question the things and the audacity to try to achieve what no one managed before ", comments this professor and researcher of the Weizmann Institute.
He had to travel to Harvard to get to know the Israelis better. "A Greek colleague in the postdoc did show me the difference. The dream of a Greek postdoctorate is to get an academic position in the US and, if it is not possible, to go to Greece. The Israeli dream is a place in Israel and if there is no choice but to stay in the US ".

Rehovot: The Weizmann Institute is a clever bubble in an area with a lot of unreason. One of the most prestigious scientific centers in the world is home to dozens of nationalities and languages. Spanish also. Many Jews and non-Jews from Spain are in their laboratories and classes to study, research, learn, teach and create.

Daniel Benarroch (24) is one of them. Now read one of the keys to Israeli scientific success: if this Madrid man wanted to investigate in Spain he would have to have paid a lot of money. Not only does he not pay here but he charges. "If Weizmann gives you a scholarship, he pays you everything. They prohibit me from working because they want me to devote all my time to research, "he says, armed with a Star of David on his neck. "This formula does not apply in Spain, perhaps because science and research are not given so much importance. From minute zero, Israel has invested large amounts of money and human resources in research and science because it knows that it is vital for its development. "

Another case is Deborah Benasouli, 38. This Parisian actress and singer has no words against her country. "I am not here for issues of anti-Semitism or jihadism but for something personal. I feel very French but Israel is family. I feel at home. It's something from the heart that I can not explain, "he says before a new essay.

Veronique Guez has been in Tel Aviv for five months. "For Zionism and for my daughter who studies here. We could not be separated ", reasons this woman who studies in Hebrew and dreams in French. "Here we can be Jews without Problems while in Paris it is necessary to have more and more attention for what can happen ".

Dani Benolol, 39, lives in Tel Aviv for a year and a half. "I'm getting used to the chaos in Israel. I was not raised in this environment but in Barcelona where everything is more orderly. Every time I come back, I see a lot more of this difference, "he acknowledges with laughter.
A bar in the city condal attended the crush with her Israeli boyfriend Sharon Shapira. After a while in English, Benolol surprised him with several words in Hebrew. "In the first place, I came for love. Then, some Zionism because life here is not easy. If not, after several months you say, I'll come back. "

These are some stories of Jews who have decided to start a new life in a land closer and more own, where they can feel more secure and more protected. This article is original by Sal Emergui, published in the journal Papel.


Montserrat A