miércoles, 17 de abril de 2013

LOS BIONEROS


¡Que vienen los bioneros!

Los Bioneers son un heterogéneo grupo de activistas, científicos,
pensadores e inventores con un fin común: buscar soluciones inteligentes, éticas y naturales para devolver la salud al planeta. En octubre
se reúnen en Escocia y ‘abren’ sus conferencias y talleres al gran público. Todos los hongos son mágicos”... La proclama de Paul Stamets, el micólogo más revolucionario de la galaxia, ha calado bien hondo desde aquella cumbre de los Bioneros, cuando anunció a bombo y platillo
el lanzamiento de “la caja de la vida”, el invento con el que aspira a reforestar el planeta.
Imaginemos a Paul Stamets subido a lo alto de un escenario, con su sombrero fabricado con hongos y calado hasta las orejas, como un duende recién escapado de un cuento.
Viajemos con él a lo más profundo del bosque y dejémonos guiar por el instinto y por sus sabias palabras: “Las soluciones están literalmente bajo nuestros pies”. Visualicemos sobre la marcha la inmensa red del micelio que alimenta y protege los árboles y las plantas, y que conecta hasta el último resquicio de vida... “Porque los hongos son los auténticos guardianes de los ecosistemas, la inteligencia natural de la tierra, nuestra última gran esperanza.
Y su mensaje es es así de claro: todo está interconectado.”Acompañemos luego al micólogo mágico por una incursión intergaláctica a toda pantalla, o por los vínculos invisibles que
hacen posible internet, y hagamos finalmente la conexión. Stamets encarna como pocos el espíritu de los Bioneros, pioneros de la biología, veinte años difundiendo las soluciones
desde el corazón de la naturaleza. La carpa de los Bioneers se levanta cada otoño en San Rafael (California), y por ella desfilan los científicos, inventores, pensadores, activistas  y ecologistas más respetados del planeta.
El invento de Stamets es la ‘caja de la vida’, con semillas de árboles y esporas de hongos para
crear un bosque Fue a primeros de los noventa, más o menos cuando se acuñaba la idea del
“desarrollo sostenible”, cuando Kenny Ausubel y Nina Simons decidieron convocar la primera reunión de su genuina tribu con una misión inaplazable: restaurar la natutaleza y devolverle el equilibrio perdido. La misión de los Bioneros es ahora más apremiante que nunca, y con ese
espíritu acaban de tender puentes hacia Europa (la pasada primavera en Holanda; este otoño, en Escocia) como preámbulo de esa red global que se está propagando como el micelio de Stamets.
La idea del cradle to cradle (reutilización total) de William McDonugh se gestó precisamente en una de las primeras reuniones anuales de los Bioneros. Janine Benyus impulsó también desde ahí su visión de la biomímesis, que ha dado la vuelta al mundo. Paul Hawken hablópor primera ver del capitalismo natural y
Fritjof Capra tejió la red de la vida. John Todd presentó en público a las ecomáquinas (depuradoras naturales de algas y plantas acuáticas) y Jason McLennan sorprendió en la última edición con el reto de los edificios vivos, que aspira a revolucionar la arquitectura.
El reconocimiento de los Derechos de la Naturaleza, incorporado a la Constitución de Ecuador, fue otra propuesta que brotó de la hoguera incombustible de Bioneros, que pasó por momentos difíciles, pero que encontró una nueva razón de ser a partir del documental La hora 11 –producido y presentado por Leonardo DiCaprio– y en la era del cambio climático. El climatólogo de la NASA James Hansen será una de las estrellas del próximo cónclave californiano (del 15 al 17 de octubre), que tendrá como hada madrina a Jane Goodall y su visión de los próximos cincuenta años.
Stamets y su reino de los hongos Pero volvamos con el duende Paul Stamets ahora que le hemos puesto en su contexto y visitémosle en su reino particular de los hongos, bautizado como Fungi Perfecti y a los pies de las impresionantes Olympic  Mountains, uno de los parajes más vírgenes del noroeste de
Estados Unidos. Cualquiera diría que el micólogo esperaba
nuestra llegada en el momento más mágico, cuando los primeros rayos acarician los parasoles, esas setas de pie esbelto y sombrero de forma asombrillada (a juego con el del propio  tamets) que parecen desperezarse a primera hora del día. Con la cámara en un trípode, Stamets
se deleita en la contemplación de su crecimiento (hasta 40 centímetros de altura pueden alcanzar) como un padre que atestigua el estirón de sus hijos. Fungi Perfecti se dedica sobre todo a la comercialización de hongos medicinales, productos para gourmets (como el puré de trufas blancas o el chocolate CordyChi) y todo lo necesario para el cultivo doméstico (de las setas de ostra al shiitake). Stamets es también un precursor de las aplicaciones de los hongos para romper las toxinas, y entre sus clientes insospechados ha llegado a figurar el Pentágono. La Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA) llamó a sus puertas para ayudar a  combatir el vertido del Golfo de México con micorremedios naturales. Casi toda su experiencia está concentrada en un fascinante compendio, Mycellium Running, aunque está convencido
que lo que la gente necesita a estas alturas no son más libros sino herramientas para pasar a las “acciones individuales en masa”. Con la habilidad de un prestidigitador, Stamets nos lleva a la parte más recóndita de su reino y nos muestra de pronto su codiciado invento, la caja de la vida... “Aquí, en una simple caja de cartón reciclado, viajan comprimidas las semillas de un centenar de árboles y las miles de esporas que ayudarán con el tiempo a crear un pequeño bosque. Si seguimos detalladamente los pasos, cada caja plantada en casa y transplantada luego a un lugar permanente servirá para secuestrar al menos una tonelada de CO2 a lo largo
de 30 años”. La idea es repartir un millón de cajas de la vida a un dólar cada una. “Con llegar
al 1% de los envíos en Estados Unidos ,podríamos reforestar una superficie de 2.500 hectáreas todas la semanas. Si la idea fructifica y se extiende a otras partes del mundo, podría ser la mayor reforestación colectiva de todo el planeta.” Abetos, secuoyas, fresnos, cedros, olmos...
Desde el frondoso noroeste de Estados Unidos, Stamets aspira a adaptar con el tiempo su invento a otros climas,y en eso anda, divulgando su idea de sol a sol, convencido de que “nos
queda poco tiempo” para hacer las paces con el planeta. En las culturas occidentales, recuerda, los hongos han tenido siempre mala fama y se han asociado tradicionalmente con la descomposición o la muerte. “Ahora que estamos empezando realmente a conocerlos y a valorar su función, nos estamos alineando con la visión oriental, donde las setas se han visto
siempre como símbolo de renacimiento y renovación”... Sostiene Stamets que estamos en los albores de una auténtica “revolución micológica”, a la que ya le ha encontrado un lema: “Sana la Tierra y la Tierra te mantendrá sano”. Dolman y el Planeta Agua “¡Vaya con Gaia!”, es el saludo en español original (virado al chicano) que nos dispensa otro notable bionero, Brock
Dolman, cabecilla la revolución hídrica. Las charlas de Dolman son inmersiones profundas en el Planeta Agua y en todo lo que el venerado líquido significa: “El ciclo del agua es  evitablemente el círculo de la vida”. Se diría que Dolman tiene algo de zahorí con bigote y que invoca a su paso la lluvia. Un tremendo aguacero, de esos que dan la vuelta al paraguas, se desata a
nuestra llegada al Art and Ecology Center de Occidental (California), donde “La mayor revolución hídrica tiene que producirse en la agricultura industrial”, dice Brock Dolman Dolman y su equipo de permacultores, horticultores, educadores, activistas y artistas han creado un espacio de total fusión con la naturaleza, concebido para el mayor deleite de los sentidos y el mayor aprovechamiento del venerado líquido. “La salud del agua es la medida infalible de la salud de la tierra”, advierte Dolman. “Es básico preservar la calidad y la cantidad del agua, porque nuestra vida depende de ello. Hemos entrado en un período de extremos climáticos, las inundaciones y sequías se alternan cada vez con más frecuencia, y cada comunidad y cada país debe tener su propio bote salvavidas”. “Conoce tu cuenca de agua”, es otro de sus lemas predilectos. “No nos valen los mismos remedios de adaptación en Australia que en España, pero la filosofía es idéntica en cualquier lugar del planeta... Desde que arrancó eso que llamamos civilización, a la vera del Tigris y el Eufrates, el agua ha sido fuente de innumerables conflictos. Tenemos que dejar las peleas de lado, dejar de competir por y con el agua. Tenemos que hacer equipo con ella.” Aljibes, cisternas, acequias, bancales, sumideros... La lluvia pone en marcha un flujo que se va canalizando a nuestro paso por el Art and Ecology Center, donde los huertos orgánicos reciben en sabias dosis el maná del cielo. “La agricultura
se lleva del 60% al 80% del agua en California”, recalca Dolman. “Tenemos que implantar técnicas de captación y ahorro del agua en las ciudades, y cada uno debemos poner nuestra gota de agua, pero la mayor revolución hídrica es la que tiene que producirse en la agricultura
industrial, que es también la mayor contaminadora del agua.” Andy Lipkis, el hombre-árbol Dejamos al mensajero del agua en su modélico retiro al norte de San Francisco, y viajamos por la costa oeste siguiendo la vieja senda de las secuoyas, dejando atrás las brumas de Big Sur y
adentrándonos en el smog de Los Angeles. “La situación ha mejorado bastante desde los años ochenta”, certifica el bionero local por excelencia, Andy Lipkis. “Pero no podemos olvidar que
5.400 personas mueren todos los años por enfermedades respiratorias en la ciudad, y que el asma es una auténtica epidemia sobre todo entre los niños que viven en las inmediaciones de las autopistas.” Lipkis sufrió asma de niño y su refugio fue el bosque. A los 15 años ya tuvo
claro que lo suyo era plantar árboles y en 1973 decidió alumbrar TreePeople, pionero del movimento de reforestación urbana que, tiempo después, ha sacudido Estados Unidos. Él mismo ha perdido ya la cuenta de los árboles plantados, pero estima que los miles de voluntarios de su oganización han participado en la siembra de dos millones de hermanos vegetales en los Angeles.
“La gente tiene la idea de que esta ciudad es un enjambre de autopistas”, apunta Lipkis, ”aunque la verdad es que el centro está aquí, en las colinas de Hollywood, y ya ves el vergel en el que estamos”. La sede de TreePeople está en el mítico Mullholand Drive, en uno de esos
sinuosos cañones a los que ocasionalmente llegan los coyotes. Desde aquí, Andy Lipkis, el hombre-árbol, nos invita a asomarnos al futuro de su ciudad –de cualquier ciudad– con otra perspectiva... “Toda civilización que corta los árboles está condenada a la desaparición,
como nos ha recordado Jared Diamond en Colpaso. De la misma manera, un barrio sin árboles es un lugar muerto. Los árboles son nuestro soporte de vida, aunque hasta hace poco su presencia en la ciudad era poco menos que ornamental. No hay dinero en el mundo para pagar su trabajo: absorben el CO2, limpian la contaminación, capturan el agua, nos protegen de las tormentas y de las sequías, nos propocionan sombra, nos dan oxígeno”. La raíz de TreePeople es el hermanamiento ser humano-árbol, y el tronco es sin duda “esa conexión entre la gente que quiere llevar salud y comunidad a su vecindario”. El ideal de Lipkis es el
citizen forester, algo así como el ciudadano forestal, cuidador del ecosistema urbano,
familiarizado con el terreno (y, por supuesto, con la cuenca de agua). Las plantaciones semanales de Tree- People –que cuenta con 15.000 miembros y dos mil voluntarios– se hacen
siguiendo un meticuloso ritual que empieza con una fiesta vecinal en la calle y concluye con un círculo alrededor de cada árbol, que se humaniza con un nombre: “Los árboles necesitan a la
gente, la gente necesita a los árboles. ¡Bienvenido Herbert!”. Podríamos seguir a muchos otros bioneros hasta su cuna, como Jerome Ringo, unas de la voces más poderosas de la justi cia ambiental en Luisiana, al frente ahora esa Alianza Apolo donde se dan la mano ecologistas, sindicalistas, acitivistas sociales y empresarios comprometidos con las energías renovables. Seguiríamos el periplo por Alaska con Sarah James, de la tribu de los Gwich’in, reclamando los
derechos de los pueblos indígenas contra las explotaciones petrolíferas y ante la amenaza del cambio climático. Volveríamos a California para hacer una parada obligada en Berkeley, donde
vive la bionera mayor Annie Leonard –la autora de La historia de las cosas, obligando a los americanos a replantearse sus pautas de producción y consumo–, y también Michael Pollan, autor de El detective en el supermercado, que en la última edición de los Bioneros defendió el
valor de la comida local frente al yugo de la alimentación industrial: “La nueva pregunta cada vez que nos sentemos en la mesa debería ser ésta: ¿cuánto petróleo nos estamos comiendo?”.
Haríamos, por supuesto, un alto en Nueva York, siguiendo el ritmo trepidante de Jack Hidary, fundador de Pace, empeñado en acelerar la transición hacia las renovables en los hogares y en el transporte. Y acabaríamos el trayecto en “Soñando Nuevo México”, el proyecto visionario impulsado por los Bioneros y apadrinado entre otros líderes por el hispano Arturo Sandoval.
Los Bioneros tienen precisamente su sede en Sante Fe, y allí fue donde Kenny Ausubel concibió este semillero de cambios e innovaciones que con el tiempo se ha convertido en esta tribu

global, unida en torno a las verdaderas biotecnologías. “Tenemos por delante la ardua tarea
de rediseñar el mundo, pero las soluciones están a nuestro al alcance”, advierte Ausubel. “El manual de instrucciones está en la propia naturaleza; no tenemos más que descifrarlo y pasar a la acción”.

They come bioneros!

The Bioneers are a heterogeneous group of activists, scientists, thinkers and inventors with a common goal: smart solutions, ethical and natural to restore health to the planet. In October
meet in Scotland and 'open' conferences and workshops for the general public. All mushrooms are magic "... The proclamation of Paul Stamets, mycologist most revolutionary of the galaxy, has very deep draft from that Bioneros summit, he announced with fanfare
the launch of "life box", with which the invention aims to reforest the planet.
Imagine Paul Stamets risen to the top of the stage, with his hat made with mushrooms and soaked to the ears, like an elf just escaped from a story.
We travel with him to the depths of the forest and let us be guided by instinct and by his wise words: "The solutions are literally under our feet." Visualize the immense progress mycelial network that nourishes and protects the trees and plants, and connects to the last bit of life ... "Because fungi are the true guardians of ecosystems, natural intelligence of the earth, our last best hope.
And his message is so clear is: everything is interconnected. "Come with us then to a foray mycologist magical intergalactic full screen, or invisible links
enable internet, and finally make the connection. Stamets as few embodies the spirit of Bioneros, pioneers of biology, twenty years spreading the solutions
from the heart of nature. The tent of Bioneers rises every fall in San Rafael (California), and she paraded scientists, inventors, thinkers, activists and environmentalists most respected in the world.
The invention is Stamets 'Life Box', with tree seeds and fungal spores to
was to create a forest early nineties, around the time the idea was minted
"Sustainable development", when Kenny Ausubel and Nina Simons decided to convene the first meeting of his tribe with a genuine urgent mission: natutaleza restore and restore the lost balance. The mission of Bioneros is now more urgent than ever, and with that
spirit just build bridges with Europe (in Holland last spring, this fall, in Scotland) as a preamble to this global network is spreading like Stamets mycelium.
The idea of ​​cradle to cradle (Total reuse) of William McDonough was conceived precisely in one of the first annual meeting Bioneros. Janine Benyus also drove from there his vision of biomimicry, which has been around the world. Paul Hawken hablópor first view of natural capitalism and
Fritjof Capra weave the web of life. John Todd appeared in public to ecomáquinas (natural purification of algae and aquatic plants) and Jason McLennan surprised in the latest edition with the challenge of living buildings, which aims to revolutionize architecture.
Recognition of the Rights of Nature, incorporated into the Constitution of Ecuador, was another proposal that came from the fire fireproof Bioneros, who went through tough times, but he found a new raison d'être from the documentary The 11th Hour - produced and presented by Leonardo DiCaprio, and in the era of climate change. Climatologist James Hansen of NASA will be one of the stars of the next conclave California (from 15 to 17 October), which will have as fairy godmother to Jane Goodall and her vision for the next fifty years.
Stamets and his kingdom of fungi But back to the goblin Paul Stamets now that we have put in context and visitémosle in particular fungi kingdom, Fungi Perfecti christened at the foot of the stunning Olympic Mountains, one of the prettiest virgins of the northwestern United States. One would expect that the mycologist
Upon arrival at the most magical moment when the first rays caress the visors, these mushrooms standing slender form asombrillada hat (to match the tamets itself) that seem to stretch early in the day. With the camera on a tripod, Stamets
delight in the contemplation of its growth (up to 40 centimeters of heights
delight in the contemplation of its growth (up to 40 inches in height can reach) as a father who witnessed their children's growth spurt. Fungi Perfecti is devoted mainly to the marketing of medicinal mushrooms, gourmet products (like mashed white truffles or chocolate CordyChi) and everything needed for domestic cultivation (of the oyster mushrooms shiitake). Stamets is also a precursor of the applications of the fungi to break down toxins, and its clients include unexpected has come to the Pentagon. The Environment Protection Agency (EPA) called its doors to help fight the spill in the Gulf of Mexico natural micorremedios. Almost all his experience is concentrated in a fascinating compendium Running Mycellium but believes
what people need at this point are not more books but tools to move to the "mass individual actions." With the skill of a juggler, Stamets leads to the innermost part of his kingdom and suddenly shows its coveted invention, the box of life ... "Here, in a simple cardboard box recycled, compressed seeds traveling hundreds of trees and thousands of spores that will help over time to create a small forest. If we follow the steps in detail, each box planted at home and then transplanted to a permanent location will serve to sequester at least one ton of CO2 throughout
30 years ". The idea is to distribute one million cases of life for a dollar each. "With Directions
1% of shipments in the U.S., we could reforest an area of ​​2,500 hectares every week. If the idea bears fruit and spreads to other parts of the world, may be the largest collective reforestation worldwide. "Fir, redwood, ash, cedar, elm ...
From the lush northwestern United States, Stamets hopes to eventually adapt his invention to other climates, and it goes, spreading his idea from sunrise to sunset, convinced that "we
time is short "to make peace with the planet. In Western cultures, remember, fungi have always had a bad reputation and have traditionally been associated with decay or death. "Now we're starting to really get to know and appreciate their role, we are aligning with the Eastern view, where mushrooms have been
always as a symbol of rebirth and renewal "... Stamets argues that we are at the dawn of a true "mycological revolution", which has already found a motto: "Heal the Earth and the Earth will keep you healthy." Dolman and Water Planet "Go with Gaia", is the greeting in Spanish original (hauling the Chicano) dispenses us another remarkable bionero, Brock
Dolman, water revolution leader. Dolman's talks are deep dives on Planet Water and everything the revered liquid means: "The water cycle is avoidably the circle of life." It seems that Dolman has some dowsing with a mustache and invoking rain in its wake. A tremendous downpour, the kind that go around the umbrella, it unleashes
arrival at Art and Ecology Center Occidental (California), where "The greatest revolution must take place in water industrial agriculture," says Brock Dolman Dolman and his team of permaculture, horticulturists, educators, activists and artists have created a space complete fusion with nature, designed for the greatest pleasure of the senses and the increased use of liquid revered. "The health of the water is the infallible measure of the health of the soil," says Dolman. "It is essential to preserve the quality and quantity of water, because our life depends on it. We have entered a period of extreme weather, floods and droughts alternating with increasing frequency, and every community and every country should have its own lifeboat. " "Know your watershed" is another of his favorite slogans. "We worth the same remedies for adaptation in Australia than in Spain, but the philosophy is the same anywhere in the world ... Since we started what we call civilization, on the banks of the Tigris and Euphrates, water has been the source of numerous conflicts. We need to stop fighting aside, stop and compete for water. We need to team up with her. "Cisterns, tanks, ditches, terraces, sinks ... The rain starts a flow that is channeled to our passage through the Art and Ecology Center, where organic orchards in Wise dose received manna from heaven. "Agriculture
takes 60% to 80% of water in California, "notes Dolman. "We have to implement harvesting techniques and water conservation in the cities, and each one must put our drop of water, but the water is the greatest revolution that must take place in agriculture
industry, which is also the largest polluter of water. "Andy Lipkis, man-tree water Leaving the messenger in his exemplary retreat north of San Francisco, and toured the West Coast following the old path of the redwoods, past the mists of Big Sur and
us into the smog of Los Angeles. "The situation has improved since the Eighties", certifies local bionero excellence, Andy Lipkis. "But we can not forget that
5,400 people die every year from respiratory diseases in the city, and that asthma is a real epidemic especially among children living near motorways. "Lipkis suffered asthma as a child and his shelter was the forest. At 15, he already had
clear that his was planting trees and in 1973 decided to lighten TreePeople, a pioneer of urban reforestation movement, later, the United States has been shaken. He himself has lost count of trees planted, but estimates that thousands of volunteers have participated in its oganización planting two million plants in the Angeles brothers.
"People have the idea that this city is swarming highways," said Lipkis, "but the truth is that the center is here in the Hollywood Hills, and you see the orchard where we are." TreePeople's headquarters is in the mythical Mullholand Drive, in one of those
sinuous canyons to reach the coyotes occasionally. From here, Andy Lipkis, man-tree, invites us to peek into the future of your city, any city with a different perspective ... "Every civilization that cuts trees is doomed to disappear,
as Jared Diamond has reminded us in Colpaso. Similarly, a neighborhood without trees is a dead spot. Trees are our life support, but until recently their presence in the city was little more than ornamental. No money in the world to pay their job: they absorb CO2, clean pollution, water capture, protect us from storms and drought, shade propocionan us, give us oxygen. " The root of the twinning TreePeople is human-tree, and the trunk is without doubt "that connection between people who want to bring health to your neighborhood and community." The ideal is Lipkis
citizen forester, something like the city forest, caretaker of the urban ecosystem,
familiar with the field (and, of course, with the water basin). Tree Plantations weekly-People-which has 15,000 members and two-thousand volunteers are
following a meticulous ritual that begins with a block party on the street and ends with a circle around each tree, which is humanized with a name: "The trees need to
People, people need trees. Herbert Welcome ". We could go to many other bioneros to his crib, as Jerome Ringo, one of the most powerful voices ing environmental justice in Louisiana, now the front where Apollo Alliance come together environmentalists, trade unionists, social acitivistas and entrepreneurs committed to the renewables. Would follow the tour of Alaska with Sarah James, of the tribe of the Gwich'in, claiming
indigenous peoples' rights against oil exploitation and the threat of climate change. California would make a stop in Berkeley, where
bionera live more Annie Leonard-author of The Story of Stuff, forcing Americans to rethink their patterns of production and consumption, and also Michael Pollan, author of The detective in the supermarket, in the latest edition of the Bioneros defended
value of the local food front yoke of industrial power: "The new question every time we sit down at the table should be: how much oil we're eating?".
We would, of course, a high in New York, following the fast pace of Jack Hidary, founder of Pace, determined to accelerate the transition to renewable energy in homes and transport. And the journey would end in "Dreaming New Mexico", the visionary project driven and sponsored Bioneros among other Hispanic leaders by Arturo Sandoval.
The Bioneros are specifically based in Sante Fe, and that's where Kenny Ausubel conceived this hotbed of changes and innovations that over time has become this tribe Overall, united around the true biotechnologies. "We are faced with the arduous task
to redesign the world, but the solutions are within our reach, "says Ausubel. "The instruction manual is in the very nature we have only decrypt and take action."