martes, 2 de octubre de 2012

La Paz que te da el Mar



La Paz que da el Mar
No hay cosa que más me relaje que oír el Mar.
Hoy he terminado de cenar y me he puesto a leer un rato, oía de fondo el mar y de repente, me han entrado ganas de ir a la Cala y dejarme sorprender por el espectáculo.
Foto via Montserrat A
He recorrido poco a poco el caminito empedrado, persiguiéndome la luz del hotel y gracias a eso, he visto mi cuerpo avanzar con sosiego y tranquilidad. Hacía tiempo que no andaba tranquila, siendo consciente del peso que sostenía mi pie, cada vez que pisaba el suelo. Siempre me ha parecido un absurdo concentrarse en ello pero la verdad es que lo absurdo es no concentrarse para sentirlo , sentirlo sin necesidad de hacer el esfuerzo.
Al llegar, he buscado una piedra donde sentarme. He mirado el oleaje corto, con esa secuencia  rutinaria  que terminaba por romper la ola en la orilla. A los pocos minutos, he sentido la necesidad de cerrar los ojos dejando que la música de las olas se metiera dentro de mí, ensordeciendo el momento. Era un sonido en estéreo que te permitía no pensar en nada, solo vaciarte lentamente a medida que permitías entrar el aire en cada respiración hasta el esternón y te permitías escuchar solamente esa música rítmica y constante del romper de las olas. Los hombros se iban soltando y el aire iba entrando poco a poco más profundamente.
En ese momento me he sentido liberada, en paz, sin pensamientos que me causaran inquietud. Esos son los momentos que me gustaría vivir cada día y ese es el sentimiento que me gustaría tener siempre, en todo momento.

Buenas Noches.  Montserrat A.

The Peace that the Sea give me
 There is nothing more relaxing  that hear the Sea.
 Today I finished dinner and I began to read for a while, I heard the sea bottom and suddenly, I have come forward to going to the Cove and leave me surprised by the show.
 I traveled slowly paving the walkway, chasing light the hotel and because of that, I have seen my body forward with peace and quiet. I had not walked quiet, realizing the weight that held my foot every time I stepped on the floor. It has always seemed absurd to focus on it but the truth is that it is absurd to concentrate to feel it, feel it not without making the effort.
 Upon arrival, I wanted a rock to sit. I watched the short waves, with that sequence ending routine for breaking wave on the shore. Within minutes, I felt the need to close his eyes letting the music of the waves gets inside me, deafening the time. It was a sound in stereo that allowed you to think of nothing, just empty your permissions slowly as in air with each breath to the sternum and  allowed you hear only the steady rhythmic music and breaking waves. The shoulders were dropping and the air was gradually entering more deeply.
 At that moment,  I felt liberated, in peace, without thoughts that cause me concern. Those are the moments you want to live every day and that's the feeling I always like to have at all times.
 Good night.  Montserrat A.