martes, 19 de enero de 2016

REFUNFUÑAR Y SU DOLENCIA

Cuántas veces hemos dicho que escuchar comentarios negativos es nocivo para la salud, que criticar no es bueno para nuestra psique, que estar discutiendo es fatal para nuestro hígado… pero refunfuñar también nos mina y parece un deporte nacional. Las quejas de la vida cotidiana agotan, contagian negatividad, nos alejan de los demás y no nos dejan pasar a la acción.

Yo misma, cuando empiezo a ver las cosas negativas SOLAMENTE de alguien, me digo a mi misa,  “para “ piensa en positivo o por lo menos no pienses en esa persona, no lo merece, no merece que tú te negativices mientras los demás se descargan de pensamientos nocivos… basta” y eso es muy habitual, por ello, cada vez más, yo huyo de este tipo de personas, me perjudican.
“Prueba de hacer el siguiente experimento durante 24 horas no te quejes ni critiques a nadie, incluido a ti”.

Con esta consigna comenzaba un curso de terapia internacional para el desarrollo de la autoestima. El resultado fue sorprendente. Los participantes americanos se centraron pronto en el reto, los latinos ¡no  sabíamos de qué hablar, toda conversación nos parecía bobalicona!
Un sondeo en Francia indicó que el 41% de los galos pensaba que si fueran tan amables como propone este reto se les consideraría ¡unos  imbéciles! Hace meses comenzó a circular por las redes un desafío propuesto por la francesa Christine Lewicke, pasar 21 días sin refunfuñar. ¿Te atreves a cambiar la queja por la felicidad?

Dejar de quejarse no significa estar de acuerdo con todo. No estamos hablando de las quejas  sociales que quieren crear un mundo mejor. Son útiles si se crea una acción positiva que favorezca el cambio. Tampoco hablamos de los profesionales de la queja, los niños, ya que les sirve para sobrevivir y crecer. ¡No hay quien se resista al llanto de un niño en medio de la noche!
Hablamos de esas quejas tóxicas de la vida cotidiana que nos agotan, nos contagian la negatividad, nos enfadan, nos alejan de los  demás y no nos dejan pasar a la acción. “Las quejas son el lenguaje de la derrota”, decía F. Grane.

Las personas afectuosas viven en un mundo afectuoso. Las personas hostiles viven en un mundo hostil. ¿Cómo es posible si todos vivimos en el mismo mundo? Porque la realidad es una perspectiva. Podemos vivirla agobiados o buscar lo positivo, aunque esto exige más energía que quejarse.

Desafío a los quejicas tóxicos
1.- El tipo erre que erre: La queja y la cabezonería constantes le hacen sentir superior porque tiene razón. Su autoestima está siempre a salvo, la tuya no. Afrontan la vida como una situación bélica. El malhumor es su arma de presión. Un alumno del cursos se marchó enfadado porque el profesor le  preguntó “¿Tú qué prefieres, tener razón o ser feliz?”. Su decisión estaba clara.
Tu desafío. El melodrama. Tu queja expresa la necesidad de control, por eso necesitas desaprender para volver a disfrutar. Puedes aprovechar la tendencia a dramatizar para parodiarte hasta que te dé un ataque de risa.

2.- El auditor: Su frase preferida es “si, pero…”. Su actitud huele a decepción. Son incapaces de disfrutar y de dejar que tú lo hagas. Siempre encuentran la pega. En las sesiones de pareja se cuentan los “si, pero…”. Es un índice para saber el grado de felicidad en la relación. Una pareja fue a un balneario para disfrutar juntos y reavivar su amor. Él comentó que el spa era bueno pero “¡tenía los azulejos muy mal puestos!”. Están en terapia por problemas sexuales.

Tu desafío. Actividades placenteras. Tu refunfuñe muestra una necesidad que no consigues expresar . La queja que siempre repites como una segunda piel ¿qué necesidad oculta? No vivas todo como una obligación, pero si no lo consigues, desarrolla dos actividades placenteras al día obligatoriamente.
3.- La eterna víctima: Cualquiera de sus males es por culpa de la sociedad, la infancia, los padres, el jefe, etc…. Tiene sus culpables preferidos. Minan la moral de los grupos. Su estrategia es ponerse a la defensiva. Como Nina acaba de cometer un error porque está distraída y le dice enfadada a su jefa que la aplicación informática “es una pena”. A este tipo de personas se le reconoce porque le encantan las escenitas.

Tu desafío. Pide. Tu queja es una petición encubierta. No digas lo que no quieres, sino lo que quieres. Para pedir, expresa de forma concreta lo que necesitas y verifica que te han entendido. Acepta el no por respuesta.

4.- Pobre de mí. ¿Eres de los que afirman enseguida “es muy difícil”? La estrategia es dar lástima y dramatizar lo cotidiano. En el fondo lo que quiere es que alguien haga por él lo que debería hacer por sí mismo. Si le resuelves el problema se busca otro. Son fáciles de detectar por el sonido de sus suspiros.
Tu desafío. El globo. Necesitas actuar en lugar de quejarte. Céntrate en las soluciones. Visualiza que viajas en un globo y según vas soltando los lastres ( tus problemas) el globo se eleva y se dirige hacia donde deseas.

5.- El quejica ocioso. Todos lo hemos sido esporádicamente, o ¿tú no has dicho alguna vez al entrar en el ascensor eso de “¡Vaya calor!”? Este tipo se queja de lo cotidiano. Es el deporte favorito de los más ociosos.
Tu desafío. Tres quejas al día. Quizás tengas el mito de ¿con quién me desahogo? Un dicho popular  te respondería “mis orejas no son tu cubo de basura”. Empieza hablando de lo que funciona y no te pases de tres quejas al día.

¿Qué hacer con los quejosos?
No ponerse de acuerdo ni darles la razón, nos quitan energía. Déjales expresarse durante 10 minutos como máximo. No intentes solucionar sus problemas. Si no hay más remedio, aléjate y evita su nube tóxica.
“Los mejores años de vuestra vida son aquellos en los que decidís que vuestros problemas os pertenecen. Sin culpar ni a vuestra madre, ni a la ecología, ni al presidente. Sois conscientes de que podéis controlar vuestro destino”. Artículo escrito por Isabel Serrano ; Zen noviembre.

Montserrat A

GRUMBLE AND HIS AILMENT
How many times have we said that listening to negative comments is harmful to health, to criticize is not good for our psyche, to be discussed is fatal to our liver ... but we grumble and mine seems a national sport. Complaints of everyday life exhausted, spread negativity, take us away from others and let us not take action.

I myself, when I start to see the negative things ONLY someone, I tell my Mass, "to" think positive or at least do not think about that person, not worth it, he does not deserve you negativices you while others discharge of harmful thoughts ... Enough "and that's very common, therefore, increasingly, I run from these people, I hurt.
"Try to do the following experiment for 24 hours do not complain or criticize anyone, including you."

With this slogan began a course of therapy for the international development of self-esteem. The result was surprising. American participants focused on the challenge soon, Latinos did not know what to talk about, every conversation we looked goofy!
A survey in France indicated that 41% of the Gauls thought that if they were so kind as proposed this challenge are considered fools! Months ago it began circulating a proposed network for the French Christine Lewicke challenge, spending 21 days without grumbling. Do you dare to change the complaint happiness?

Stop complaining not mean agreeing with everything. We are not talking of social grievance that want to create a better world. They are useful if a positive action that favors the change is created. Nor professionals talk about the complaint, the children, and serving them to survive and grow. No one can resist the cry of a child in the middle of the night!
We talk about these toxic complaints everyday that deplete us, spread negativity, upset us, away from the others and let us not take action. "The complaints are the language of defeat," said F. Grane.

The Loving people live in a loving world. Hostile people live in a hostile world. How is it possible if we all live in the same world? Because the reality is perspective. We live overwhelmed or look for the positive, though this requires more energy to complain.

Challenge the toxic whiners
1. The type erre erre: The complaint and the constant stubbornness make you feel superior because it is right. Their self-esteem is always safe, not yours. They are facing life as a war situation. The temper is his weapon of pressure. A student of the courses went mad because the teacher asked, "What do you prefer to be right or happy?". His decision was clear.
Your challenge. The melodrama. Your complaint expresses the need for control, so need to unlearn to enjoy again. You can take advantage of the tendency to dramatize for parodiarte until I give you a fit of laughter.

2. The auditor: His favorite phrase is "yes, but ...". His attitude smacks of disappointment. They are unable to enjoy and to let you do it. Always find the paste. In couple sessions they count "yes, but ...". It is an index to determine the degree of happiness in the relationship. A couple went to a spa to enjoy together and rekindle their love. He said the spa was good but "tiles had very bad marks". They are in therapy for sexual problems.

Your challenge. Pleasurable activities. Your grumble shows a need not get expressed. The complaint always repeat like a second skin hides what need? Do not live everything as an obligation, but if you do not, necessarily develops two pleasant to day activities.

3. The eternal victim: Any of their woes is the fault of society, children, parents, boss, etc .... Is your favorite guilty. Undermine the morale of the group. Its strategy is to become defensive. As Nina just a mistake because it is distracted and tells his boss angry that the computer application "a shame". This type of people is recognized because he loves the little scenes.

Your challenge. Asks. Your complaint is a disguised request. Do not say you do not want, but what you want. To order, expressed in concrete terms what you need and check that you have understood. He accepts no for an answer.

4. Poor me. Are you one of those who claim right away "is very difficult"? The strategy is to shame and dramatize the everyday. Basically what you want is someone to do for him what he should do for himself. If you solve the problem look elsewhere. They are easy to spot by the sound of her sighs.
Your challenge. The balloon. You need to act instead of complaining. Focus on solutions. Visualize traveling in a balloon and releasing the weights as you go (your problems) the balloon rises and goes to where you want.

5. The idle whining. We've all been sporadically or Have not you ever said to enter the elevator that of "Go Heat!"? This type complains of everyday life. It is the favorite sport of the idle.
Your challenge. Three complaints a day. You may have the myth with whom I vent? A popular saying would answer "my ears are not your garbage can." Start talking about what works and do not overdo three complaints a day.

What to do with the complainants?
Agree or not agree with them, they take energy. Let them express themselves for 10 minutes maximum. Do not try to solve their problems. If there is no choice, stay away and avoid the toxic cloud.
"The best years of your life are the ones in which you decide your problems that you belong. Without blaming or your mother, or ecology, or the president. You are aware that you can control your destiny. " Article by Isabel Serrano; Zen November.

Montserrat A