sábado, 11 de mayo de 2013

DANZA CLÁSICA: NUREYEV

Nureyev


Nació en un tren cerca de Irkutsk, mientras su madre realizaba
un viaje desde Siberia a Vladivostok, donde su padre, un comisario del Ejército Rojo de origen tártaro, estaba destinado. Creció en un pueblo cerca de Ufá, en la República de Bashkortostán. De niño fue alentado a bailar danzas folclóricas bashkirias, siendo un bailarín precozmente destacado.

Debido a la interrupción de la vida multicultural soviética causada por la Segunda Guerra Mundial, Nuréyev no pudo comenzar sus estudios en una buena escuela de ballet hasta 1955, cuando fue enviado al Instituto Coreográfico de Vagánova, dependiente del Ballet Kírov en Leningrado. A pesar de su comienzo tardío, fue pronto reconocido como el bailarín con más talento que la escuela hubiera visto en muchos años. Su temperamento era extremadamente difícil y ello se achaca, fundamentalmente, a que sus problemas personales estaban fuertemente vinculados a los conflictos internos respecto a su propia sexualidad, lo que se hace más evidente si se mira hacia atrás.

Al cabo de dos años Nuréyev ya era uno de los bailarines rusos más conocidos, en un país donde el ballet era venerado y donde se convertía a los bailarines en héroes nacionales. Poco después ya gozaba del privilegio excepcional de poder viajar fuera de la Unión Soviética, como cuando bailó en Viena en el Festival Internacional de la Juventud. No mucho después, debido a su conducta, no se le volvió a permitir viajar al extranjero, limitando sus actuaciones a giras por las provincias rusas.

En 1961 su vida cambió. El principal bailarín del Kírov, Konstantín Serguéyev, sufrió un accidente y Nuréyev fue elegido para sustituirlo en París. Allí, su actuación impresionó al público y a la crítica. Pero Nuréyev rompió las reglas en cuanto a asociarse con extranjeros. Al darse cuenta de que probablemente no se le volvería a permitir viajar fuera de la Unión Soviética después de esta ocasión, el 17 de junio de dicho año no se presentó en el aeropuerto de París para regresar a su país. Tras este episodio nunca más volvió a pisar suelo ruso. Años más tarde, archivos secretos de la KGB hechos públicos por Peter Watson, revelaron que el Primer Ministro Nikita Khrushchev, ordenó personalmente asesinar a Nureyev.

Una semana más tarde, Nuréyev ya había sido contratado por el Grand Ballet du Marquis de Cuevas y se encontraba actuando en La bella durmiente con Nina Vyroubova. Nuréyev se convirtió en una celebridad instantáneamente en Occidente. Su dramática deserción y su talento excepcional lo convirtieron en una estrella internacional. Esto le dio el poder de decidir dónde y con quién bailar.

Su deserción también le dio la libertad personal que le había sido negada
en la Unión Soviética. Durante una gira en Dinamarca conoció a Erik Bruhn, un bailarín diez años mayor que él, que se convertiría en su amante, su mejor amigo y su protector (principalmente de su propia locura) durante varios años. La relación fue tormentosa debido a la promiscuidad sexual de Nuréyev, pero la pareja se mantuvo unida.
Al mismo tiempo, Nuréyev conoció a Margot Fonteyn, la principal bailarina británica de su época, con la que tuvo una relación profesional y amistosa. Ella lo introdujo en el Royal Ballet de Londres, que se convertiría en su base de operaciones durante el resto de su carrera artística.
El abrazo de la soledad. Le gustaba el dinero. Lo necesitaba para indemnizarse de la insolvencia de su infancia famélica. Cuando murió, a los 54 años, tenía casas en media docena de países y una isla en el Adriático, había aprendido a invertir en paraísos off shore y cultivaba la amistad de los Rothschild y otros banqueros. Su madre aún le mandaba cartas preguntando si necesitaba comida. Pero, por debajo de la espuma glamourosa del lujo y del placer, lo que Rudolf era por dentro lo supo ver Tennessee Williams, que le consideraba alguien condenado a la más profunda soledad, como él mismo. El dramaturgo dijo que nunca se curaría de la nostalgia de Rusia. Muchas fueron las noches que lo sorprendieron despierto bebiendo, solo, dos botellas de Stolichnaya y dejándose abrazar por la melancolía depredadora que abismó a los personajes de Dostoievski.

Nureyev y Fontayn
A pesar de su avanzada enfermedad hacia el final de su cargo, trabajó incansablemente produciendo algunas de las obras coreográficas más revolucionarias de su época.

El talento y encanto de Nuréyev hizo que fuera perdonado muchas veces, pero la fama no mejoró su temperamento. Era notablemente impulsivo, temperamental, poco fiable y grosero con quienes trabajaba. Entre quienes frecuentaba, se encuentran personajes tales como Jacqueline Kennedy Onassis, Mick Jagger y Andy Warhol, y tenía poco tiempo para el resto. Al final de la década de los 70, ya pasados sus 40 años de edad, estos altibajos de carácter se acentuaron, probablemente al darse cuenta del declive de sus fuerzas físicas.

Cuando el sida apareció en Francia alrededor de 1982, Nuréyev, al igual que muchos otros homosexuales franceses, ignoró la seriedad de la enfermedad. Supuestamente contrajo el VIH durante el comienzo de los años 1980. Durante varios años simplemente negó que tuviese ningún problema con su salud. Cuando, alrededor de 1990, su enfermedad era evidente, lo achacó a otros problemas de salud y se negó a aceptar los tratamientos entonces disponibles.
Finalmente, sin embargo, tuvo que aceptar el hecho de que estaba muriendo. Ganó la admiración de muchos de sus detractores por su coraje durante este período, y continuó apareciendo públicamente a pesar de su empeoramiento físico. En su última aparición, en 1992 en el Palacio Garnier de París, Nuréyev recibió una emocionante ovación del público. El ministro francés de cultura, Jack Lang, le hizo entrega del mayor trofeo cultural de Francia, el de Caballero de la Orden de las Artes y Letras. Murió meses más tarde, a la edad de 54 años, en la ciudad de París.

Recibió sepultura días más tarde en el cementerio de Saint-Geneviéve-des-Bois, el día 13 de enero, a tan sólo una veintena de metros de la tumba del coreógrafo Serge Lifar.
Saludos

Nureyev

Born in a train near Irkutsk, while her mother on a trip from Siberia to Vladivostok, where his father, a commissar of the Red Army of Tatar origin, was destined. He grew up in a village near Ufa, Republic of Bashkortostan. As a child he was encouraged to dance folk dances bashkirias, being a prominent early dancer.

Due to the disruption of life caused by multicultural Soviet World War II, Nureyev was unable to begin their studies in a good ballet school until 1955, when he was sent to the Vaganova Choreographic Institute, under the Kirov Ballet in Leningrad. Despite its late start, was soon recognized as the most talented dancer the school had seen in years. His temperament was extremely difficult and this is attributed mainly to their personal problems were strongly related to internal conflicts regarding their own sexuality, which is more evident if you look back.

After two years Nureyev was already one of the most famous Russian dancers, in a country where ballet was worshiped and where the dancers became national heroes. Shortly after and enjoyed the rare privilege of being able to travel outside the Soviet Union, as when he danced in Vienna at the International Youth Festival. Not long after, due to his behavior, he has not been allowed to travel abroad, limiting its actions to tours of the Russian provinces.

In 1961 his life changed. The main Kirov dancer, Konstantin Sergeyev, was injured, and Nureyev was chosen to replace him in Paris. There, his performance impressed the audience and critics. But Nureyev broke the rules as to associate with foreigners. Realizing that probably would not be allowed to travel outside the Soviet Union after this time, on June 17 of that year did not show up at the airport in Paris to return to his country. After this episode never again set foot on Russian soil. Years later, the KGB secret files made public by Peter Watson, revealed that Prime Minister Nikita Khrushchev personally ordered to kill Nureyev.

A week later, Nureyev had been hired by the Grand Ballet du Marquis de Cuevas and was performing in Sleeping Beauty with Nina Vyroubova. Nureyev became an instant celebrity in the West. His dramatic defection and his exceptional talent made him an international star. This gave him the power to decide where and with whom to dance.

His defection also gave personal freedom which had been denied in the Soviet Union. During a tour of Denmark he met Erik Bruhn, a dancer ten years older than he, who would become his lover, his closest friend and his protector (mainly from their own folly) for several years. The relationship was stormy because Nureyev sexual promiscuity, but the couple remained together.
At the same time, Nureyev met Margot Fonteyn, the leading British dancer of his time, with whom he had a professional and friendly. She introduced him to the Royal Ballet of London, which became his base of operations during the rest of his career.
The embrace of loneliness. He liked the money. I needed to indemnify the insolvency of his childhood famished. When he died, at age 54, had houses in half a dozen countries and an island in the Adriatic, had learned to invest in offshore havens and cultivated the friendship of the Rothschilds and other bankers. His mother even sent him letters asking if I needed food. But beneath the foam glamorous luxury and pleasure, which Rudolf was inside it could see Tennessee Williams, who considered him someone condemned to the deepest solitude, like himself. The playwright said he would never be cured of nostalgia in Russia. Many were the nights being caught drinking awake, alone, two bottles of Stolichnaya and letting the melancholy embrace predatory abyss Dostoevsky's characters.

Despite his advanced disease to the end of his tenure, he worked tirelessly producing some of the most revolutionary choreographic works of his time.

The talent and charm forgiven Nureyev made it many times, but fame did not improve his temper. He was remarkably impulsive, temperamental, unreliable and rude with whom he worked. Among those who frequented, are characters such as Jacqueline Kennedy Onassis, Mick Jagger and Andy Warhol, and had little time for the rest. At the end of the 70s, well beyond 40 years of age, these fluctuations are accented character, probably realizing the decline of physical strength.

When AIDS appeared in France around 1982, Nureyev, like many other French homosexuals, ignored the seriousness of the disease. Allegedly contracted HIV during the early 1980s. For several years he simply denied that it had any problems with his health. When, around 1990, his illness was evident, attributed to other health problems and refused to accept the treatments available then.
Finally, however, had to accept the fact that he was dying. He won the admiration of many of his detractors by his courage during this period, and continued to appear publicly despite his physical decline. In his last appearance, in 1992 at the Palais Garnier, Nureyev received an emotional standing ovation. The French Minister of Culture, Jack Lang, presented him the greatest cultural trophy France, Knight of the Order of Arts and Letters. He died months later, at the age of 54, in the city of Paris.

Days later he was buried in the cemetery of Saint-Genevieve-des-Bois, on January 13, just twenty meters from the tomb of the choreographer Serge Lifar.