martes, 11 de julio de 2017

CONSULTORIO FEMENINO SOBRE EL CORÁN

En la revista yodona, leí un artículo escrito por
Hamida Ghafour sobre el consultorio femenino sobre el Corán. Yo nunca oí nada sobre este tema y por ello me interesó mucho leerlo. Aquí os dejo algunos fragmentos de este artículo añadiendo comentarios personales para que también tengáis conocimiento de ello y podáis opinar.
Nos preguntaremos que clase de preguntas se pueden formular sobre este tema y también nos daremos cuenta del peso que tiene en EAU para que se tenga un consultorio para ello.

Algunas de esas preguntas pueden ser: ¿pueden hombres y mujeres trabajar juntos? (si); ¿y ayunar en el Ramadán con el periodo? (no). Estas y cientos de otras cuestiones son respondidas cada día por el equipo femenino que gestiona la línea de dudas religiosas en Abu Dabi.
Estamos en la pequeña y atestada oficina del teléfono de asistencia de la fatua en el octavo piso de la Autoridad General de Asuntos Islámicos y donaciones en Abu Dabi, más conocido por su acrónimo en árabe, AWQAF. Esta línea se gestiona desde un edificio del Gobierno, cerca de un supermercado y junto a una carretera que lleva a las aguas del Golfo Pérsico. Un retrato del fundador de los Emiratos Árabes Unidos, cuelga de una pared en el recibidor de la primera planta. Estudiosos del Islam entran y salen de oficinas acristaladas con papeles y libros. El aroma de incienso de rosa se mezcla con el aire acondicionado, programado a la temperatura glacial.

Puedo dar fé que eso es así. Cualquier persona que aterrice en un aeropuerto de la EAU se dará cuenta que es necesario llevar abrigo para estar en las salas de espera.
Durante ocho horas diarias y cinco días a la semana, Sheikha y dos compañeras más, responden a las preguntas de mujeres y a veces de hombres de todo tipo de perfil social. Aquí les ayudan a interpretar las reglas morales y éticas, así como las restricciones que rigen la vida de un musulmán practicante.
Es el único servicio de estas características que hay en Oriente Próximo que además cuenta con un equipo de mujeres con formación específica contratadas por el Gobierno para emitir pronunciamientos legales. Trabajan al otro lado  del pasillo donde lo hacen sus homólogos hombres, 47 muftís con la misma función. Un gran cartel blanco en el recibidor señala la misión del Awqaf: “promover el progreso y la conciencia social de acuerdo con las enseñanzas tolerantes del islam que reconoce la realidad actual y entiende los retos futuros”.

Sheikha Naeema es una de las personas que atiende el teléfono y las preguntas de muchas mujeres con dudas de cómo actuar en base a una situación personal y el Corán. El tono de Sheikha es directo y profesional. Son las nueve de la mañana y ya ha atendido 11 llamadas. Entra otra y ella la atiende con voz tranquilizadora. La mujer explica que ha dado a luz dos veces y en ambos casos los bebés nacieron muertos. Ahora está embarazada de nuevo pero el médico le ha dicho que el feto muestra complicaciones severas. La mujer quiere saber si el Islam le permitiría abortar. Tras aclarar con ella algunos detalles, Sheikha emite una fatua (pronunciamiento legal religioso no vinculante) “si el feto está gravemente enfermo y no tiene posibilidades de sobrevivir, puedes abortar”. También le explica que el aborto está permitido en determinadas circunstancias: durante los 120 primeros días después de la concepción si los médicos creen que el feto tiene problemas que ponen en peligro su vida. La fatua emitida se basa en un hadiz, un pensamiento atribuido al profeta Mohammed, que afirma que el feto recibe su alma a los 120 días. Cuando Sheikha finaliza la llamada, se gira en su silla y anota algo. “Normalmente los jueves por la mañana son bastante tranquilos”, señala.

La siguiente pregunta de otra persona dice: “si mi vagina hace ruido mientras rezo, ¿anula el valor de la oración?”. “No son flatulencias, así que no pasa nada, tu oración es válida”. Cuelga y se recoloca la shayla que le cubre la cabeza y que enmarca una mirada directa de expresión algo irónica. “Este problema es habitual en muchas mujeres que han dado a luz”.
Sheikha Naeema es una eminencia en temas legales dentro del islam. Acaba de rebasar los 40 y lleva ocho años trabajando en el centro de fatuas. Contratando a mujeres como Naeema y sus compañeras, el Gobierno intenta compensar un desequilibrio de género en la esfera religiosa en los EAU, que está dominada por hombres.

Sheikha Radia y Sheikha Naeema (muftiyas =Sheikhas(femenino)), se las ven y se las desean para atender las hasta 200 llamada, más los mensaje e emails, que reciben cada día. La línea telefónica ha tenido tal éxito que seis jóvenes emiratíes fueron enviadas a la Universidad Mohammed V en Agdal (Marruecos) con becas del Gobierno para formarse.
La línea telefónica trata las preocupaciones más íntimas de las musulmanas, sin trabajadores o clérigos hombres de por medio, y bajo el más absoluto anonimato. Es parte de una estrategia a largo plazo del Gobierno para fomentar un Islam moderado y femenino en un momento en el que el fanatismo y el sectarismo religioso están al alza en todo Oriente Próximo. Grupos Yihadistas como el ISIS y los talibanes consideran que hay que apartar a la mujer de la vida pública, un punto fundamental de su concepción de Estado según su interpretación de la sharia.

Sheikha Naeema ofrece una conferencia en una mezquita situada en un barrio pudiente. La mayor parte de su público tiene entre 30 y 40 años. Muchos son emiratíes, algunos palestinos, sirios o marroquíes. Tras una hora de ponencia explicando por qué es pecado hacer circular rumores sobre otras personas, una joven le pregunta ¿es obligatorio llevar hijab? . su pregunta es desconcertante. Pocas mujeres en la región dejan su pelo a la vista, y menos aún se plantean la necesidad. “es obligatorio” le responde amablemente haciendo referencia a un capitulo y verso específico del Corán.
Pero la joven no le satisface la respuesta y le explica que lleva hijab desde que era una adolescente pero que se lo está planteando. Tiene 30 años, está soltera y le preocupa ser percibida como una mujer anticuada. Le vuelve a preguntar sobre el niqab que cubre la cara y solo deja ver los ojos “es una opción cultural de algunas mujeres de los países del Golfo, pero no hace falta que lo lleves”.

Los EAU son la séptima reserva de petróleo del mundo. La riqueza que esto genera se ha utilizado para transformar una sociedad dependiente de la pesca y el comercio en una economía basada en las finanzas, el mercado inmobiliario y el turismo, que se pretende sea viable cuando las reservas de petróleo y gas se acaben. En 1980 solo el 2.8% de las emiratíes accedía a la enseñanza superior, hoy en día representan el 70% de los universitarios. Es una sociedad relativamente abierta si se compara con otros estados del Golfo. Las mujeres pueden conducir, estudiar y trabajar fuera de casa. La ley no las obliga a cubrirse la cabeza, aunque la mayor parte de ellas lo hace. Intentar conciliar religión, tradición y nuevos roles es una tarea complicada que causa preocupaciones.

Montserrat A



FEMALE CONSULTANCY ON THE KORAN.
In the iodona magazine, I read an article written by Hamida Ghafour about the female office on the Koran. I never heard anything about this subject and so I was very interested to read it. Here I leave some fragments of this article adding personal comments so that you also have knowledge of it and you can give an opinion.

We will ask what kind of questions can be asked about this issue, and we will also realize how much weight it has in UAE to have a practice for it.
Some of these questions may be: can men and women work together? (yes); And fast in Ramadan with the period? (do not). These and hundreds of other issues are answered every day by the women's team that manages the line of religious doubts in Abu Dhabi.
We are in the small and crowded office of fatwa's helpline on the eighth floor of the General Authority for Islamic Affairs and Donations in Abu Dhabi, better known by its acronym in Arabic, AWQAF. This line is managed from a government building, near a supermarket and along a road leading to the waters of the Persian Gulf. A portrait of the founder of the United Arab Emirates hangs from a wall in the hall of the first floor. Islam scholars come in and out of glass offices with papers and books. The aroma of rose incense is mixed with air conditioning, set at glacial temperature.
I can attest that it is so. Anyone who lands at an airport in the UAE will realize that it is necessary to wear a coat to be in the waiting rooms.

For eight hours a day and five days a week, Sheikha and two more companions answer questions from women and sometimes men from all walks of life. Here they help them interpret the moral and ethical rules, as well as the restrictions that govern the life of a practicing Muslim.
It is the only service of these characteristics in the Middle East that also has a team of women with specific training hired by the Government to issue legal pronouncements. They work across the aisle where their male counterparts do, 47 mufti with the same function. A large white sign in the hall points to the Awqaf's mission: "to promote progress and social awareness in accordance with the tolerant teachings of Islam that recognize the present reality and understand future challenges."

Sheikha Naeema is one of the people who answers the phone and questions of many women with doubts on how to act based on a personal situation and the Koran. Sheikha's tone is direct and professional. It is nine in the morning and has answered 11 calls. Another enters and she hears her reassuring voice. The woman explains that she has given birth twice and in both cases the babies were born dead. She is now pregnant again but the doctor has told her that the fetus shows severe complications. The woman wants to know if Islam would allow her to abort. After clarifying with her some details, Sheikha issues a fatwa (non-binding religious legal pronouncement) "if the fetus is seriously ill and has no chance of surviving, you can abort." It also explains that abortion is allowed in certain circumstances: during the first 120 days after conception if doctors believe that the fetus has life-threatening problems. The fatua issued is based on a hadeeth, a thought attributed to the prophet Mohammed, who claims that the fetus receives its soul at 120 days. When Sheikha finishes the call, she turns in her chair and notes something. "Usually Thursday mornings are pretty quiet," he says.

The next question from another person says, "If my vagina makes noise while I pray, does it negate the value of the sentence?" "They are not flatulence, so nothing happens, your prayer is valid." He hangs up and puts back the shayla that covers his head and frames a direct look with a somewhat ironic expression. "This problem is common in many women who have given birth."
Sheikha Naeema is an eminence on legal issues within Islam. He has just passed 40 and has been working in the fatuas center for eight years. By hiring women like Naeema and her partners, the government is trying to compensate for a gender imbalance in the religious sphere in the UAE, which is dominated by men.

Sheikha Radia and Sheikha Naeema (muftiyas = Sheikhas (female)), they see them and they want them to attend the calls up to 200, plus the messages and emails, that they receive every day. The telephone line has been so successful that six young Emiratos were sent to the Mohammed V University in Agdal (Morocco) with government scholarships to be formed.
The telephone line addresses the most intimate concerns of the Muslims, without male workers or clerics, and under complete anonymity. It is part of a long-term government strategy to promote moderate and feminine Islam at a time when fanaticism and religious sectarianism are on the rise throughout the Middle East. Jihadist groups such as the ISIS and the Taliban consider that women must be removed from public life, a fundamental point of their conception of the state according to their interpretation of sharia.

Sheikha Naeema offers a lecture in a mosque located in a wealthy neighborhood. Most of its audience is between 30 and 40 years old. Many are Emirates, some Palestinians, Syrians or Moroccans. After an hour of talk explaining why it is a sin to circulate rumors about other people, a young woman asks, is it mandatory to wear a hijab? . Your question is disconcerting. Few women in the region leave their hair in sight, let alone raise the need. "Is obligatory" he responds kindly by referring to a specific chapter and verse of the Qur'an.

But the young woman does not satisfy the answer and explains that she has been wearing hijab since she was a teenager but she is posing. She is 30 years old, single and concerned about being perceived as an old-fashioned woman. He asks again about the hiqab that covers the face and only lets the eyes see "it is a cultural option for some women from the Gulf countries, but you do not have to take it."
The UAE is the seventh oil reserve in the world. The wealth that this generates has been used to transform a society dependent on fishing and commerce into an economy based on finance, real estate and tourism, which is intended to be viable when oil and gas reserves run out. In 1980 only 2.8% of the emirates acceded to higher education, nowadays they represent 70% of the university students. It is a relatively open society compared to other Gulf states. Women can drive, study and work outside the home. The law does not force them to cover their heads, although most of them do. Trying to reconcile religion, tradition, and new roles is a complicated task that causes concern.


Montserrat A.