martes, 18 de julio de 2017

A MENOS SAL, MÁS SABOR TIENE EL ALIMENTO

Casi todo el mundo consume demasiada sal cuando los alimentos tienen su propio sabor y solo con aliñarla de forma “alternativa” sería suficiente para que nuestro paladar no se quejara a nuestro cerebro. Reducir la sal solo tiene ventajas para la salud, pero no se trata de comer más soso, sino de descubrir y disfrutar de otras variedades que nos aportan sabor beneficioso para nuestra salud.
Nos conviene reducir la sal para favorecer la hipertensión. Aunque el sodio es un mineral necesario para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, cuando lo tomamos en exceso favorece  numerosos problemas de salud. El más frecuente es la hipertensión arterial. La sal provoca rigidez en las arterias, lo que las hace menos capaces de responder adecuadamente a los cambios en el flujo sanguíneo.

La hipertensión no es el único problema de salud con el que está relacionado el consumo elevado de sal. La propia tensión arterial elevada aumenta el riesgo de ictus cerebral y de infarto cardiaco. También incrementa las posibilidades de sufrir insuficiencia cardiaca, sobrecarga los riñones y aumenta la excreción de calcio, lo que favorece la aparición de osteoporosis. Asimismo se relacionan con mayor incidencia de úlcera gástrica, cáncer de estómago y empeora las patologías respiratorias como el asma.

Según la OMS y nuestro Ministerio de Sanidad, el consumo máximo diario de sal no debería superar los 5gr, que viene a ser más o menos una cucharadita de café. Según la AECOSAN, la población española consume de media a diario el doble de esta cantidad. En un producto envasado, en general consideramos que tiene mucha sal si supera los 1.25gr por cada 100gr, y que tiene poca sal por debajo de los 0.25gr pro cada 100gr.

Nuestra mayor ingesta de sodio no bien de la sal del salero que nosotros añadimos conscientemente a la comida, sino de la que se cuela con los productos procesados sin que nos demos cuenta, salvo que decidamos leer muy bien las etiquetas o prescindir de ellos. Los alimentos en su estado natural, en cambio, contienen muy poco sodio.
El mejor consejo es consumir sobre todo producto fresco no procesado: verduras, hortalizas, frutas, legumbres, frutos secos crudos o tostados, cereales integrales, etc… Al prescindir de productos envasados y muy elaborados por la industria también dejaremos de tomar el azúcar y las grasas de mala calidad que suelen acompañarlos, así como aditivos y potenciadores del sabor que maleducan a nuestras papilas gustativas.

Los encurtidos y otras conservas, aunque sean artesanales, también aportan sal, así como la mayoría de salsas y quesos.
Desde 2009 la industria de la panadería se ha comprometido a que no haya más de 1.8gr de sodio por cada 100gr de alimento. De todos modos, es mejor elegir el pan sin sal.
Pero hay alternativas sustitutivas de la sal pero no por ello hay que caer en el error de abusar de ellas. La alternativa es sana si se utiliza con moderación, es decir, que no se rebasara el consumo diario normal de sodio.

Por ejemplo, si bañamos la comida en salsa de soja o sustitutivos la sal por gomasio o sal de hierbas, y echamos el doble, no hemos adelantado nada.
Podemos recurrir, por supuesto, a las plantas aromáticas y a las especias en toda su variedad, a condimentos como el vinagre, el limón o picantes. Son grandes opciones para dar más sabor a nuestros platos. Condimentos muy sabrosos como un buen curry, el chile o el tabasco, el ajo, el pimentón o una mostaza de calidad, que aunque puede llevar bastante sal se utiliza en cantidades muy pequeñas debido a la potencia de su sabor, pueden ser grandes aliados.

Eliminar la sal de golpe no suele dar buenos resultados, porque de repente toda la comida parece insípida y es difícil mantener los nuevos hábitos culinarios. Pero hacer el proceso reduciendo un poquito cada semana puede llevarnos sin darnos cuenta a no usar casi sal al cabo de un mes y que la comida nos siga pareciendo agradable. Fuente: lucía Martínez, dietista-nutricionista.

Montserrat A.



AT LEAST SALT, MORE FLAVOR HAS THE FOOD
Almost everyone consumes too much salt when the food has its own flavor and only with "alternative" dressing would be enough so that our palate does not complain to our brain. Reducing salt only has health benefits, but it is not a question of eating more bland, but of discovering and enjoying other varieties that give us a beneficial flavor for our health.
We should reduce salt to promote hypertension. Although sodium is a mineral necessary for the proper functioning of our body, when we take it excessively it favors numerous health problems. The most frequent is hypertension. Salt causes stiffness in the arteries, which makes them less able to respond adequately to changes in blood flow.

Hypertension is not the only health problem with which high salt intake is related. High blood pressure itself increases the risk of stroke and heart attack. It also increases the chances of suffering heart failure, overloading the kidneys and increasing calcium excretion, which favors the onset of osteoporosis. They are also associated with a higher incidence of gastric ulcer, stomach cancer and worsening respiratory conditions such as asthma.

According to the WHO and our Ministry of Health, the maximum daily intake of salt should not exceed 5 grams, which amounts to about a teaspoon of coffee. According to AECOSAN, the Spanish population consumes on average twice this amount. In a packaged product, in general we consider that it has a lot of salt if it exceeds 1.25gr per 100gr, and it has little salt below 0.25gr pro per 100gr.
Our higher intake of sodium is not salt from the salt shaker that we consciously add to the food, but the one that sticks with the processed products without us noticing, unless we decide to read the labels very well or do without them. Food in its natural state, on the other hand, contains very little sodium.

The best advice is to consume mostly unprocessed fresh produce: vegetables, fruits, vegetables, raw or roasted nuts, whole grains, etc ... By dispensing with products packaged and very elaborated by the industry we will also stop taking sugar and Fats of poor quality that usually accompany them, as well as additives and flavor enhancers that maleducan our taste buds.
Pickles and other preserves, even if they are handcrafted, also contribute salt, as well as most sauces and cheeses.

Since 2009 the bakery industry has committed to no more than 1.8g of sodium per 100gr of food. Anyway, it is better to choose the bread without salt.
But there are alternative alternatives to salt but not for that we must fall into the error of abusing them. The alternative is healthy if used in moderation, that is, not to exceed the normal daily consumption of sodium.
For example, if we bathe the food in soy sauce or substitute the salt for gomasio or herbal salt, and we double, we have not advanced anything.
We can, of course, resort to aromatic plants and spices in all their variety, to condiments such as vinegar, lemon or spicy. They are great options to give more flavor to our dishes. Very tasty condiments such as a good curry, chilli or tabasco, garlic, paprika or a quality mustard, which although can carry enough salt is used in very small quantities due to the potency of its flavor, can be great allies.

Eliminating salt is often not successful, because suddenly all food seems tasteless and it is difficult to maintain new culinary habits. But doing the process reducing a little each week can lead us without realizing not to use almost salt after a month and that the food will continue to look nice. Source: Lucía Martínez, dietician-nutritionist.


Montserrat A