viernes, 2 de junio de 2017

PASEAR; UN EJERCICIO MENTAL Y CREATIVO

Pasear es un movimiento que siempre lo vinculamos con ejercicio no intenso que nos ayuda a mover los músculos y el corazón pero nunca pensamos en sus otros beneficios, beneficios intelectuales.
La Universidad de Stanford demuestra que caminar dispara en un 60% la resolución de problemas. Escritores, filósofos, periodistas etc… avalan sus beneficios y yo que no soy una usuaria intelectual también confirmo que pasear es la solución a muchas inquietudes personales sean de la índole que sean.

Cuando estamos preocupados por un problema y buscamos solución estando sentados y no la encontramos, hay un estudio científico que confirma una intuición humana: levántese y ande. Oxigene la mente, solo y sin destino concreto. Quizás la solución no la vemos porque estamos encerrados, dejándonos envolver y presionar por el espacio que nos rodea creando un ambiente negativa sin posibilidad de ver la luz. El contacto con el exterior, a veces, es la solución para muchos pensamientos sin fin.

En un momento en que nos hablan mucho sobre la inteligencia artificial, resulta que la creatividad es mejor conseguirla como discurrían los alumnos de Aristóteles, o sea, paseando y con la mente divagando, no programada. Seguimos sin tener la fórmula mágica de la creatividad, pero ahora está claro que un paseo permite desatascar las tuberías mentales por las que fluye.
Charles Dickens también daba largos paseos después de escribir de 9h a 14h. Nietzsche era tan entusiasta del paseo como para escribir y convenia “no dar crédito a ningún pensamiento que no haya nacido al aire libre, mientras nos movíamos con libertad”.

Están las ensoñaciones del paseante solitario, de jean Jacques Rousseau, y El arte de pasear, del filósofo alemán Karl Gottlob Schelle. Este último recomendaba hacerlo con cierto método, o sea, con regularidad, y aconsejaba que fuera tomado como un placer y no como un reto físico. Pero cuidado, no sirve desfondarse para ser más creativo, Daniel Schwartz, creador del estudio de Stanford, también lo dice. Es una actividad física no intensa que acompañada de una respiración regular hace que desconectemos proporcionándonos la posibilidad de crear nuevos horizontes dando respuestas.
Pero también neurólogos recetan paseos de una hora para oxigenar el cerebro: la rutina hace, según los estudios neurológicos, que haya menos conexiones entre las neuronas, algo que se evita con un buen paseo que deje al cerebro vagar: dar paseos lo tenemos tan automatizado que las células del cerebro están totalmente liberadas. Las endorfinas, además, nos pondrán más optimistas y, así, más creativos.

Barbara Oakland, profesora e investigadora explica en su libro Diez reglas para estudiar que una de ellas es tratar de recordar las ideas de lo que se ha estudiado de paseo hacia la clase . O sea, paseos para despejarse y para repasar y consolidar lo aprendido.
En cualquier caso, el estudio demuestra que pasear aumenta la creatividad y despeja la cabeza cuando estamos ofuscados y no somos capaces de apartar pensamientos negativos de nuestra mente. Por ello insto a todo el que quiera darse una oportunidad, de pasear al aire libre y dejar que el viento golpee la frente. Parece poético pero es una realidad. A mí me funciona. Fuente: Post basado en el artículo de Berta G. de Vega. Zen 2 de octubre 2016.

Montserrat A



WALKING, A MENTAL AND CREATIVE EXERCISE
Walking is a movement that we always link with non-intense exercise that helps us move our muscles and heart but never think of its other benefits, intellectual benefits.
Stanford University demonstrates that walking triggers 60% problem solving. Writers, philosophers, journalists etc ... endorse their benefits and I who am not an intellectual user also confirm that walking is the solution to many personal concerns of whatever nature.

When we are preoccupied with a problem and we are looking for a solution while sitting down and we do not find it, there is a scientific study that confirms a human intuition: get up and walk. Oxygenate the mind, alone and without concrete destiny. Perhaps the solution we do not see because we are locked up, letting ourselves be wrapped and pressed by the space around us creating a negative atmosphere without the possibility of seeing the light. Contact with the outside is sometimes the solution to many endless thoughts.

At a time when we talk a lot about artificial intelligence, it turns out that creativity is better achieved as the students of Aristotle, that is, walking and mind wandering, not programmed. We still do not have the magic formula of creativity, but now it is clear that a walk allows unclogging the mental pipes through which flows.
Charles Dickens also took long walks after writing from 9am to 2pm. Nietzsche was so enthusiastic of the walk as to write and agreed "to give no credit to any thought that was not born outdoors, while we were moving freely."

There are the daydreams of the lonely walker, by Jean Jacques Rousseau, and The Art of Walking, by the German philosopher Karl Gottlob Schelle. The latter recommended doing so with a certain method, that is, on a regular basis, and advised that it be taken as a pleasure and not as a physical challenge. But be careful, it is not good to be more creative, Daniel Schwartz, creator of the Stanford study, also says. It is a non-intense physical activity that accompanied by a regular breathing makes us disconnect giving us the possibility of creating new horizons giving answers.
But also neurologists prescribe one-hour walks to oxygenate the brain: according to neurological studies, routine makes fewer connections between neurons, something that is avoided with a good walk that lets the brain wander: we have so much automated walking That the brain cells are fully released. Endorphins, in addition, will make us more optimistic and, thus, more creative.

Barbara Oakland, professor and researcher explains in her book Ten rules to study that one of them is to try to remember the ideas of what has been studied to walk to the class. That is, walks to clear and to review and consolidate what has been learned.
In any case, the study shows that walking increases creativity and clears the head when we are obfuscated and we are not able to separate negative thoughts from our mind.
Therefore I urge anyone who wants to take a chance, to walk outdoors and let the wind hit the forehead. It seems poetic but it is a reality. It works for me. Source: Post based on the article by Berta G. de Vega. Zen October 2, 2016.


Montserrat A