jueves, 29 de junio de 2017

EL CHOCOLATE: UNA OPORTUNIDAD PARA LAS VENEZOLANAS

María Fernanda di Giacobbe ha puesto en marcha su

proyecto “Cacao de origen”. Se ha alzado como ganadora de la primera edición del Basque Culinary World Prize. Pero su luchar es la de dar poder y un recurso a las mujeres venezolanas con menos recursos a través de la explotación integral del chocolate. No es tarea fácil pues se enfrenta dificultades y trabas pero sin tirar la toalla.

La primera edición del Basque Culinary world Prize, dotado con 100.000 euros destinados a un proyecto “transformador” en el mundo de la gastronomía ha sido ganado por una mujer María Fernanda (Caracas 1964). Su aspecto es sencillo, pelo muy corto, sin adornos y elegante. Así es esta chef aprendió a cocinar  viendo a su madre entre fogones. Después de triunfar en el mundo de la restauración, decidió emprender un proyecto, Cacao de origen, para formar a cientos de mujeres en el arte de este producto, uno de los cultivos más característicos de Venezuela. El objetivo es convertirlas en microempresarias dando esperanza a un futuro y que puedan olvidar la pobreza y la desesperación. Sus comienzos se escribieron con 30 mujeres que enseñaban a grupos de 10 y en un año ya habían formado a 1500.

A través de sus talleres, ya han sido formadas más de 8500 mujeres en el arte de la bombonería y ha dado la oportunidad a que más de 1500 se diplomen en la Universidad Simón Bolívar en Gerencia del cacao.
Su humildad es abrumadora diciendo que el galardón le hizo darse cuenta del trabajo realizado. Hasta entonces solo había fijado sus esfuerzos en desarrollar el proyecto sin ser consciente de su dimensión y peso. Sin embargo, no solo ella se ha preocupado por dicho proyecto, en estos momentos, 18 comunidades cacaoteras y 60 productores se han incorporado al proyecto mientras que el gobierno no las han ayudado reservando las licencias de exportación a personas estrechamente relacionadas con el régimen.

El cacao venezolano, uno de los mejores del mundo aunque por las dificultades políticas solo representa un 0.5% de la producción internacional, ya era objeto de comercio para muchos campesinos pobres. La propia di Giacobbe comenta que ella misma fabrica unos toscos bombones: “invitamos a la catadora francesa Chloé Doutre Roussel para para que probara nuestro chocolate y nos abrió a un mundo nuevo. Nos dimos cuenta que necesitábamos maquinaria moderna, seguir procesos estandarizados de temperatura e higiene. Entonces montamos un laboratorio y comenzamos a hacer un producto de mucha más calidad.”
“cocinar, hacer chocolate, cambiar el mundo, lo estamos haciendo”, dijo la venezolana en la entrega del premio en el Museo de San Telmo en San Sebastián, durante una ceremonia en la que cantó Ainhoa Arteta y en la que ella no pudo evitar alguna lágrima.
El premio será invertido en construir la escuela que sueñan y en maquinaria para producir chocolate de alta calidad, aunque todo ello supere esos 100.000 euros.
En esa escuela Di Giacobbe quiere enseñar a sus alumnas no solo a elaborar bombones, también cómo comercializarlos, crear un logo atractivo y llevar la gestión de un negocio desde la recogida de la siembra hasta su venta en una tienda. Ahora trabajan con una red de locales repartidos por toda Venezuela sin intermediarios, lo que permite aumentar el margen de beneficio de esas pequeñas empresarias. Su objetivo es el de competir con los mercados internacionales. En su opinión, el chocolate que comemos habitualmente, de producción industrial, tiene en su composición más azúcar que cacao y eso no es bueno para la salud.

Ella recuerda la Caracas cosmopolita y moderna en la que su progenitor prosperó como ebanista, una ciudad donde la gastronomía llegaría a convertirse en emblema de la nación: “se trata de una cocina que utiliza los productos tradicionales y que tiene influencias españolas y portuguesas, a la que después se añadieron elementos de países del norte de Europa, porque vinieron muchos alemanes y holandeses.
Pero su amor por la cocina viene por su madre, con quien aprendió a no tener miedo a mezclar. En un viaje adolescente a Roma descubrió las pequeñas trattorias familiares donde se confunden el restaurante tradicional con el comedor de casa. Y así, se lanzó a la creación de una cadena de cafés-restaurante donde fusionó las recetas criollas con las europeas y que triunfó en un país que comenzaba a vivir su declive.

A Maria Fernanda di Giacobbe no oculta el miedo que siente ante una situación insoportable en la que los ciudadanos de Caracas tienen que hacer colas de varias horas para conseguir los productos básicos aunque con mucha nostalgia, “era el lugar donde confluían la vida urbana y la naturaleza” antes de que se convirtiera en una de las urbes más inseguras del mundo. Pero ella no se marcha de su país querido, después de 50 años de permanecer en el. Fuente: yodona. Texto original escrita por Joan Sardà.

Montserrat A



THE CHOCOLATE: AN OPPORTUNITY FOR THE VENEZUELAN.
Maria Fernanda di Giacobbe has launched her "Cocoa of Origin" project. She has been the winner of the first edition of the Basque Culinary World Prize. But their struggle is to give power and a resource to Venezuelan women with fewer resources through the integral exploitation of chocolate. It is not easy task because it faces difficulties and obstacles but without throwing the towel.
The first edition of the Basque Culinary world Prize, endowed with 100,000 euros destined to a project "transformer" in the world of the gastronomy has been won by a woman Maria Fernanda (Caracas 1964). Its appearance is simple, very short hair, unadorned and elegant. So is this chef learned to cook watching her mother among the stoves. After triumphing in the world of restoration, decided to undertake a project, Cacao of origin, to train hundreds of women in the art of this product, one of the most characteristic crops of Venezuela. The goal is to turn them into micro-entrepreneurs giving hope to a future and to forget about poverty and despair. Its beginnings were written with 30 women who taught to groups of 10 and in a year already had formed to 1500.

Through its workshops, more than 8,500 women have been trained in the art of chocolate making and has given the opportunity to more than 1500 diplomas in the Simon Bolivar University in Management of cacao.
His humility is overwhelming saying that the award made him realize the work done. Until then, he had only focused his efforts on developing the project without being aware of its size and weight. However, not only has she worried about this project, at the moment, 18 cocoa communities and 60 producers have joined the project, while the government has not helped them by reserving export licenses to people closely related to the regime.

Venezuelan cacao, one of the best in the world, although only 0.5% of the international production, due to political difficulties, was already traded for many poor peasants. Di Giacobbe herself comments that she herself makes some crude chocolates: "we invited the French taster Chloé Doutre Roussel to taste our chocolate and opened us to a new world. We realized that we needed modern machinery, to follow standardized processes of temperature and hygiene. Then we set up a laboratory and started to make a product of much more quality. "
"Cooking, making chocolate, changing the world, we are doing it," said the Venezuelan in the award ceremony at the San Telmo Museum in San Sebastián, during a ceremony in which Ainhoa ​​Arteta sang and in which she could not avoid Some tear.

The prize will be invested in building the school they dream of and in machinery to produce high quality chocolate, although all this exceeds those 100,000 euros.
In this school Di Giacobbe wants to teach her students not only to make chocolates, but also how to market them, to create an attractive logo and take the management of a business from the collection of the sowing until its sale in a store. Now they work with a network of premises distributed throughout Venezuela without intermediaries, which allows to increase the margin of benefit of these small entrepreneurs. Its objective is to compete with international markets. In his opinion, the chocolate that we usually eat, of industrial production, has in its composition more sugar than cocoa and that is not good for health.

She recalls the cosmopolitan and modern Caracas in which her progenitor flourished as a cabinetmaker, a city where gastronomy would become an emblem of the nation: "It is a cuisine that uses traditional products and has Spanish and Portuguese influences, Which was later added elements of northern European countries, because many Germans and Dutch came.
But his love for cooking comes from his mother, with whom he learned not to be afraid to mix. On a teenage trip to Rome he discovered the small family trattorias where the traditional restaurant is confused with the dining room. And so, he launched the creation of a coffee-restaurant chain where he fused the Creole recipes with the European ones and triumphed in a country that was beginning to live its decline.

Maria Fernanda di Giacobbe does not hide her fear of an unbearable situation in which the citizens of Caracas have to queue for several hours to get the basic goods, but with a lot of nostalgia, "it was the place where urban life and Nature "before it became one of the most insecure cities in the world. But she does not leave her beloved country, after 50 years of staying in it. Source: iodone. Original text written by Joan Sardà.

Montserrat A