lunes, 21 de noviembre de 2016

LAS APARENTES OFERTAS DE LOS SUPERMERCADOS

La pregunta arranca cuando vamos al supermercado y
empezamos a ver la palabra OFERTA, pero cuando nos fijamos vemos que hay que comprar dos unidades para tener un precio medio aceptable, o bien tres unidades, al final… piensas que no lo ves claro y desconfías, con lo cual puedes comprar o bien no hacerlo nunca .

Pero nos están estudiando, los grandes almacenes conocen lo que piensa y siguen sus pasos tras el carrito. También analizan nuestros gustos e intereses, lo que hacemos como nos movemos que miramos y en que nos fijas o nos atrae la atención,… todo es válido y estudiable para conseguir el objetivo, que compremos  y consumamos.
De momento, el presente de los supermercados apuesta por la geolocalización del cliente. Para ello utilizan beacons, una especie de pequeños  GPS que se colocan en los carritos de la compra y que le chivan al comercio el recorrido  que ha realizado, en qué estantes se quedó más tiempo o los pasillos más visitados. Esto sirve para medir, con una precisión milimétrica, la mejor manera de colocar los productos para exprimirlos al máximo. Puedes subir los precios de algunos artículos o cambiarlos de estantería y ver al final del día si mereció la pena.
Pero no sólo está siendo vigilado a través de la geolocalización. También se han metido en su cerebro. Los avances en el campo del neuromarketing, ése que trata de averiguar qué  compramos, son los encargados de que cada vez le conozcan mejor. Antes se preguntaba al cliente utilizando los “entrevistadores”, gente joven, estudiantes… pero al final, esa información no aportaba nada relevante  ya que el 90% de las decisiones que tomamos son inconscientes, por tanto, al ser consultados solo respondemos sobre lo que sí somos conscientes dando solo un porcentaje muy bajo de información real.

En la actualidad, existen laboratorios de observación que simulan supermercados donde hombres y mujeres compran mientras son estudiados.  Llevan gafas con tecnología de eye-tracking, diseñadas para realizar seguimiento ocular de los sujetos. Esto, combinando con un electroencefalograma, ayuda a registrar qué zonas del cerebro se activan cada vez que se mira un determinado precio o producto.
También se empieza a experimentar con GSR (respuesta galvánica de la piel)  y con miografías. La primera técnica ofrece una serie de estímulos al encuestado para comprobar, a través de su nivel de sudoración.

Estas tecnologías están cambiando el paradigma. “Siempre se pensó que cuanto más tiempo pasara el comprador en la tienda, más consumiría. Pero es justo al revés. Los malos supermercados manipulan al cliente poniendo los productos básicos al final de la tienda. Si se tienen que esforzar, tendrán menos ganas de comprar. Los buenos, como por ejemplo Mercadona, están cambiando esta filosofía y lo ponen todo fácil, para que compres rápido. La gente valora esas cosas”.
Algunas “argucias” comerciales. Lo que no valoran, ya que muchos son imperceptibles, son los mecanismos que emplean los supermercados para llamar su atención. Aquí revelamos  algunas de las sutiles e ingeniosas artimañas.

·        Los carritos de la compra. No suelen ser muy rápidos. Ir despacio aumenta las posibilidades de que ponga su vista en productos que, a priori, no pensaba adquirir. En general, la mayoría se desvían ligeramente hacia la izquierda. Esto obliga a sujetarlos con la mano zurda, por lo que la derecha queda libre para alcanzar holgadamente los artículos. Igualmente, se utilizan distintos tipos de suelos para que el carro se acelere o se detenga al llegar a determinadas zonas.
·        Música. El hilo musical de los almacenes puede alargar o reducir inconscientemente el tiempo que un consumidor transita por los pasillos de la tienda. Una melodía apresurada incita al cliente a hacer sus compras de manera rápida e irreflexiva. Por el contrario, cuando hay menos personas se opta por notas más relajantes.
·        La iluminación. Puntualmente en secciones perecederas, como la pescadería, la carnicería o los lácteos. Utilizan luces fluorescente para dar a los alimentos sensación de frescura.
·        Cola en la caja. Mientras espera para pagar, el supermercado le tienta con productos golosinas. Utensilios cotidianos como pilas, que siempre hacen falta, o dulces como chicles, que siempre apetecen. Un as en la manga de los comercios ya que estos suelen tener un precio elevado.
·        Descolocación. Cada pocos meses la distribución del supermercado se modifica. El usuario, cuando entra, tiene trazado un itinerario en su mapa mental. Y de repente cambia. Algunos psicólogos creen que es una táctica para que el cliente se pierda y así pase más tiempo por los pasillos, observando nuevos artículos.

·        Precios psicológicos. Un céntimo de euro es la diferencia entre adquirir un producto o pasar de largo. Los consumidores nos fijamos en la primera cifra del coste. Un artículo que cuesta 4,99 euros se visualiza como 4 y no como 5. Un truco muy utilizado pero que sigue funcionando.
·        La baza de los más pequeños. Los supermercados son conocedores del poder que tienen los hijos para convencer a sus padres. Por ello, cereales, juguetes o chucherías se colocan a la altura de los ojos de los niños.
·        La compra a casa gratis. Este servicio implica efectuar una compra de un valor mínimo. Le puede hacer desembolsar más dinero del pensado. Si quería gastarse 40 eurosy la compra mínima es de 50, el supermercado consigue sacarle los 10 restantes.
·        Panadería. No es casualidad que el pan se venda a la entrada del supermercado. Quieren conquistar al consumidor por el olfato ya que este sentido está relacionado con el apetito.  Es decir, oler a comida nos da ganas de comer..

Consejos
·        Evite los carritos de la compra, mejor una cesta.
·        No se salga de su lista de la compra.
·        Mire únicamente la cantidad vs precio.
·        Del fondo hasta el principio. Comenzar desde el inicio conlleva ir más lento y puede aumentar la cuantía de las compras
·        No haga de la compra un momento ocioso.
·        Repase la compra antes de pagar.
Fuente: Zen del 1 de mayo. Texto escrito por Daniel Somolinos.

Montserrat A


THE APPARENT OFFERS SUPERMARKETS
The question starts when we go to the supermarket and began to see the word bid, but when we look we see to buy two units have an average acceptable price, or three units at the end ... you think you see no clear and distrust, with which you can buy or never.
But we are studying, department stores know what you think and follow their footsteps behind the cart. We also analyze our tastes and interests, what we do as we move we look and we still attracts attention or us ... everything is valid and studiable to achieve the goal, we buy and consume.
For now, this supermarket commitment to customer geolocation. They use beacons, a kind of small GPS that are placed in shopping carts and trade Snitch you travel you made, what shelves longer the most visited or stayed corridors. This serves to measure, with pinpoint accuracy, the best way to place products to squeeze the maximum. You can raise prices of some items or change shelf and see the end of the day if it was worth it.

But not only it is being monitored through geolocation. They have also gotten into your brain. Advances in the field of neuromarketing, that trying to figure out what to buy, are responsible for that every time you know better. Before the customer is asked using the "interviewers", young people, students ... but in the end, that information did not add anything relevant since 90% of the decisions we are unconscious, therefore, to be consulted only respond to what yes we realize giving only a very low percentage of actual information.
Currently, there are laboratories that simulate observation supermarkets where men and women buy while they are studied. They wear glasses with eye-tracking technology, designed to perform eye tracking subjects. This, combined with an electroencephalogram, helps record which areas of the brain are activated whenever a certain price or product look.

It also begins to experiment with GSR (galvanic skin response) and miografías. The first technique offers a number of stimuli to the respondent to prove, through their level of sweating.
These technologies are changing the paradigm. "I always thought that the more time passed the buyer in the store, more consume. But it is just the reverse. Bad customer supermarkets manipulate putting commodities at the end of the store. If you have to strive, will be less willing to buy. Good, such as Mercadona, they are changing this philosophy and put it all easy for you to buy fast. People value these things. "

Some commercial "chicanery". What we do not value, as many are imperceptible, are the mechanisms used by supermarkets to get their attention. Here we reveal some of the subtle and ingenious tricks.

• The shopping carts. Not usually very fast. Go slowly increases the chances that put your view products, a priori, not thinking acquire. In general, most deviate slightly to the left. This forces hold them with his left hand, so that the right is free to reach comfortably articles. Similarly, different soil types for the car accelerates or stops upon reaching certain areas are used.
• Music. The music stores can lengthen or unconsciously reduce the time a consumer goes through the store aisles. A hasty melody incites the customer to shop quickly and thoughtlessly. Conversely, when there are fewer people you opt for more soothing notes.
•             The lighting. Perishable punctually in sections, like the fishmonger, the butcher or dairy. Fluorescent lights used to give food fresh feeling.
• Cola in the box. While waiting to pay, the supermarket tempts you with treats products. daily utensils such as batteries, which are always needed, or sweets such as chewing gum, always crave. An ace in the sleeve of shops as these tend to have a high price.
• dislodgement. Every few months the supermarket distribution is modified. The user, when it comes, has mapped out a route in your mind map. And suddenly changes. Some psychologists believe it is a tactic to lose the customer and thus spend more time in the halls, watching new items.
• psychological prices. Eurocent is the difference between buying a product or pass by. Consumers look at the first digit of the cost. An item that costs 4.99 euros is displayed as 4 and 5. A trick not as widely used but still works.
• The trump card of the smallest. Supermarkets are aware of the power of children to convince their parents. Therefore, cereals, toys or trinkets are placed at the eye level of children.
• Buying a home free. This service involves making a purchase of a minimum value. It can make you shell out more money than thought. If I wanted to spend 40 eurosy the minimum purchase is 50, the supermarket gets get the remaining 10.
• Bakery. It is no coincidence that the bread is sold at the entrance to the supermarket. They want to conquer the consumer by smell as this sense is related to appetite. That is, smell food makes us want to eat ..

Tips
• Avoid shopping carts, better a basket.
• Do not leave your shopping list.
• Look only the quantity vs price.
• From the bottom to the top. Start from the beginning involved in going slower and can increase the amount of purchases
• Do not purchase an idle moment.
• Review the purchase before paying.
Source: Zen 1 May. Text by Daniel Somolinos.


Montserrat A