martes, 20 de septiembre de 2016

MUJERES SIN TIERRA

El land grabbing , así se llama la cesión, en venta o
alquiler, que hacen los gobiernos de los países pobres de sus tierras a empresas extranjeras sin el consentimiento de quienes las habitan y trabajan se extiende como una plaga por el Tercer Mundo. Las más perjudicadas, las mujeres, que son las que se ocupan de los cultivos, fuente de subsistencia para toda la familia.
Hablamos de la plaga que se extiende en el tercer mundo pero también hay países afectados que no son considerados tercer mundo pero si hay intereses económicos importantes en medio abiertos  a negocios que destruyen, no solo la subsistencia de algunas mujeres  también destruyen el medio ambiente en nombre del santo “dinero”.

María de Jesús Bringelo está muy enfadada. Es brasileña de 68 años y madre de 9 hijos. Vive en la zona llamada la última frontera de la agricultura a gran escala. Esta zona es donde María y 300.000 mujeres más , viven de trabajar el coco de forma tradicional. Son las quebradeiras. Hasta que las autoridades lo permitan: ante la crisis que azota la nación, el Gobierno brasileño planea abrir la zona a inversores extranjeros para que compren o alquilen terrenos que destinarán al cultivo de materias primas de exportación para biocombustibles y alimentación.

María y sus pobladores, no son los propietarios de las tierras indígenas y ancestrales, pero el Banco Mundial apunta que la Constitución de Brasil reconoce su derecho a ocuparlas. Si se aplica este nuevo sistema de “alquiler” eso hará que el trabajo femenino, llevado a cabo se acabará , un modelo de sostenibilidad y una forma de proteger los bosques amenazados de la región.
Muchas veces, dentro de las contrataciones o negociaciones, las multinacionales, les aseguran que invertirán en la zona, hospitales y escuelas, pero lo cierto e que se hace poco de todo eso. Por otro lado, los pobladores se enteran de lo que ocurre cuando ven los tractores, hasta entonces, nadie les informa. A este fenómeno se le llama land grabbing.

Este fenómeno asomo por primera vez a los medios de comunicación en 2008, coincidiendo con la crisis mundial y el aumento del precio de los alimentos. Esto hizo que el mundo desarrollado temiera por su seguridad alimentaria a largo plazo, sobre todo los países árabes, indica el Banco Mundial.
También atrajo a inversores y especuladores para producir materias como biocombustible y comida. Hoy en día Emiratos Árabes Unidos se sitúa a la cabeza de este tipo de transacciones, pues realiza el 12% de las adquisiciones y leasing de tierras en el mundo: Sudán y Etiopía se han convertido en su granero. Le sigue Egipto, con el 6%, y Arabia Saudí con 4%. En 2008 Oxfam estimaba en más de 81 millones de hectáreas las compradas o alquiladas en el mundo, muchas de ellas bajo esta técnica. En cualquier caso, las cifras son estimadas debido al gran secretismo con el que se lleva este tema.
El país del Mundo que más comercia con sus tierras es Brasil 11% y eso hace entrar en duda que luego en los JJOO promulguemos y rompamos lanzas en favor del cuidado y protección del Mundo y de la naturaleza; seguido de Sudán con 10%, Madagascar, Filipinas y Etiopía con 8%, Mozambique con 7% e Indonesia con 6%. El África subsahariana aglutina  el 70% del land grabbing, según Stop Africa Land Grab.

El impacto en las mujeres de allí supera lo económico, explica Tinyade kachika, abogada y consultora de Malaui experta en desarrollo social. En Ghana “ellas representan el 52% de la mano de obra en la agricultura, producen el 70% de las cosechas para la subsistencia y se encargan de las ventas en un 90% de los casos”. Las mujeres  son responsables de cultivar y proveer a sus familias, y si se les desposee de la tierra pierden esa capacidad; se ha comprobado que en las zonas afectadas por land grabbing ha aumentado la prostitución femenina.

La obviedad cae por su propio peso, cuando el maíz de un país se desvía para la producción de etanol, hay menos para el consumo de mercado local, y su precio aumenta. Esta es la situación que agrava en países donde los gobiernos se enriquecen y el país muere de hambre.
En Mozambique el empleo “formal” es para los hombres. Su peor formación o inexistente hace que sean excluidas y fuera de la selección de trabajos más cualificados y mejor remunerados.
Las mujeres son aceptadas para trabajar el campo en agricultura industrial y eso haría pensar que es un beneficio para ellas pero no es así. En estos tipos de agricultura se emplea tres veces menos personas que en la agricultura tradicional y los sueldos percibidos siguen estando controlados por hombres, con lo cual ellas no se benefician en nada.

María y sus compañeras no se han quedado de brazos cruzados. Hace años que el Movimiento Interestatal de Quebradeiras lucha por que se les garantice el derecho a acceder a los terrenos  donde crece el coco del que viven. Lo han conseguido en tres estados, y esperan que la ley se haga extensiva a todo el país. No tiene miedo de las consecuencias: ya quemaron su casa en 1979, cuando lideró una campaña de protesta contra los granjeros que forzaban a los locales a abandonar la tierra.  Su agricultura podría verse dominada por grandes corporaciones extranjeras, su población desplazada y desposeída de su medio de vida, la tierra. Fuente: alguno de estos párrafos han sido extraídos de yodona y escrito por Eva Dallo.

Montserrat A



Landless Women
The land grabbing, and is called the transfer, sale or rent, that make governments of poor countries of their land to foreign companies without the consent of those who live and work spreads like a plague the Third World. The most disadvantaged, women who are dealing with crops, source of livelihood for the whole family.
We talk about the plague that spreads in the third world but also affected countries are not considered third world but if there are important economic interests in open businesses that destroy environment, not only the livelihood of some women also destroy the environment in the name saint "money".

Maria de Jesus Bringelo is very angry. It is Brazilian 68 year-old mother of 9 children. Lives in the area called the last frontier of large-scale agriculture. This area is where Mary and 300,000 more women live to work traditionally coconut. They are quebradeiras. Until the authorities permit: before the crisis plaguing the nation, the Brazilian government plans to open the area to foreigners to buy or rent land allocated to growing export raw feed materials for biofuels and investors.
Maria and its people, are not the owners of indigenous and ancestral lands, but the World Bank notes that the Brazilian Constitution recognizes their right to occupy. If this new system of "rent" that will make women's work, carried out a model of sustainability and a way to protect threatened forests in the region it will be over applied.

Many times, in hiring or negotiations, multinational, assure them that invest in the area, hospitals and schools, but the truth and that it makes little of everything. On the other hand, villagers learn what happens when they see tractors, until then, no one tells them. This phenomenon is called land grabbing.
This phenomenon first hint to the media in 2008, coinciding with the global crisis and rising food prices. This made the developed world fear for their long-term food security, especially the Arab countries, says the World Bank.

It also attracted investors and speculators to produce materials such as biofuels and food. Today UAE is at the head of such transactions, it makes 12% of acquisitions and leasing land in the world: Sudan and Ethiopia have become his barn. Followed by Egypt, with 6%, and Saudi Arabia with 4%. In 2008 Oxfam estimated at over 81 million hectares purchased or rented those in the world, many of them under this technique. In any case, the figures are estimates because of the great secrecy with which this theme is carried.

The country that most traded their land is Brazil 11% and that brings into doubt the Olympics then promulgate and break lances for the care and protection of the World and nature; followed by Sudan with 10%, Madagascar, the Philippines and Ethiopia with 8%, Mozambique and Indonesia with 7% 6%. Sub-Saharan Africa brings together 70% of the land grabbing, according to Stop Africa Land Grab.
The impact on women there than economic, explains Tinyade Kachika, a lawyer and expert consultant Malawi social development. In Ghana "they represent 52% of the workforce in agriculture, produce 70% of crops for subsistence and are responsible for sales in 90% of cases." Women are responsible for cultivating and provide for their families, and if they are dispossessed of the land they lose that capacity; it has been found that in areas affected by land grabbing has increased female prostitution.

The obviousness falls under its own weight when a country corn is diverted to ethanol production, there is less for local market consumption, and price increases. This is the situation worse in countries where governments are enriched and the country starves.
In Mozambique the "formal" employment is for men. His worst training or nonexistent causes are excluded and outside the selection of more qualified and better paid jobs.
Women are accepted for the field work in industrial agriculture and that would think that is a benefit to them but it is not. In these types of agriculture it is used three times fewer people than in traditional agriculture and perceived salaries are still controlled by men, which they do not benefit at all.

Mary and her companions have not been standing still. Years ago the Interstate Movement Quebradeiras struggle that guaranteed the right of access to the land where the coconut living grows. They have succeeded in three states, and expect the law to extend it to the whole country. Not afraid of the consequences and burned his house in 1979, when he led a protest campaign against farmers who were forcing locals to leave the land. Agriculture could be dominated by large foreign corporations, its population displaced and deprived of their livelihood, land. Source: any of these paragraphs have been extracted from Yodona and written by Eva Dallo.


Montserrat A