jueves, 26 de mayo de 2016

LOS GOBIERNOS SE INTERESAN POR LA FELICIDAD DE LOS CIUDADANOS

Increíble pero cierto. Acabo de leer un artículo magnifico que creo interesante para todos los que no lo hayan leído.  Aunque nos parezca mentira, hay países con gobiernos interesados en saber cómo se sienten sus ciudadanos preguntando por los estados anímicos, los sentimientos, nuestras reacciones… Gerver Torres (El país semanal) escribe el siguiente artículo que comparto con todos.
Además de cobrar impuestos, un puñado de países quieren medir algo tan subjetivo como relevante; el bienestar de sus habitantes.

Si es que no le ha ocurrido ya, prepárese para una visita que pudiera hacerle cualquier día de estos un encuestador cuyas preguntas le parecerán más propias de un psicólogo que de un organismo oficial.
Resulta que en los últimos años, un número creciente de Gobiernos han venido tratando de entender mejor y medir la felicidad de sus ciudadanos. El esfuerzo ha sido acompañado por organismos internacionales, ONG y empresas privadas. La marcha por ese camino comenzó en Bután, el país más feliz del mundo,  que en 1971 inauguró un nuevo sistema de indicadores nacionales al que denominaron Felicidad Nacional Bruta. Lo bautizaron así para contraponerlo al de producto interior bruto (PIB), que desde hace 75 años es el principal indicador que utilizan los  países para medir su grado de desarrollo económico. El PIB ha sido cuestionado por quienes consideran que solo da cuenta de la creación de riqueza material, dejando de lado otras dimensiones más espirituales de la experiencia humana que también enriquecen o empobrecen nuestras vidas. Uno de los juicios más lapidarios en su contra lo pronunció el senador estadounidense Robert Kennedy dos meses antes de ser asesinado: “ El PIB no mide la salud de nuestros niños, la calidad de su educación o el placer de sus juegos. No incluye la belleza de nuestra poesía o la fortaleza de nuestros matrimonios. No mide nuestro conocimiento o nuestro coraje: tampoco nuestra sabiduría o nuestro aprendizaje, ni nuestra compasión o devoción a nuestro país. El PIB mide todo excepto aquello que hace que la vida valga la pena vivirla”.

El presidente francés Nicolas Sarkozy creó en 2008 una comisión presidida por dos premios Nobel de Economía, Joseph Stiglitz y Amartya Sen, para identificar indicadores que trascendieran el PIB y permitieran conocer más a fondo el grado de bienestar de los franceses. Algo similar han hecho los Gobiernos de Reino Unido, Canadá, Corea del Sur, Singapur, Dubái.
La OCDE ha definido una metodología para  que sus países miembros recolecten datos sobre el bienestar.
Los intentos por medir el bienestar subjetivo de la gente y utilizar los resultados para distinto para cada persona?
A pesar de todas estas dudas, hay que darle una oportunidad a este esfuerzo que está en fase incipiente. Quién sabe si los mismos Gobiernos que a veces tienen tata dificultad para hacer que la economía funcione logran  hacernos un poco más felices. En el peor de los casos, los datos recogidos servirán para conocernos mejor. Por ello, si tocan a su puerta no deje de atender al encuestador y, de paso, pregúntele sobre su propio bienestar.

A veces es un poco difícil entender este tipo de situaciones cuando la desigualdad social es cada vez más grande y las opciones generales, cada vez son menos. Es chocante saber de dichas encuestas  y “preocupación” cuando nos podríamos evitar gastos estériles y aprovechar esta inversión ofreciéndolo a los más necesitados.

En cualquier caso y como siempre, giramos la cara al problema para maquillarlo con alguna modernidad que no puede ofrecer ventajas a quien más lo necesitan para que les produzca felicidad, esa felicidad que parece interesar al Gobierno.
Montserrat A

GOVERNMENTS INTERESTED BY THE HAPPINESS OF CITIZENS
Incredible but true. I just read a great article that I think interesting for all those who have not read. Although we may seem, there are countries with governments interested in how its citizens asking about the moods, feelings, our reactions ... Gerver Torres (The weekly country) writes the following article I share with everyone feels.
In addition to tax, a handful of countries want to measure something as subjective as relevant; the welfare of its inhabitants.
If it has not already happened, prepare for a visit that could make any day a pollster whose questions will seem more typical of a psychologist than a government agency.

It turns out that in recent years, a growing number of governments have been trying to better understand and measure the happiness of its citizens. The effort has been accompanied by international organizations, NGOs and private companies. The march down that road started in Bhutan, the happiest country in the world in 1971 inaugurated a new system of national indicators which they called Gross National Happiness. He was baptized and contradistinction to the gross domestic product (GDP), which for 75 years is the main indicator used by countries to measure their level of economic development. GDP has been questioned by those who believe that only accounts for the creation of material wealth, leaving aside other more spiritual dimensions of human experience that also enrich or impoverish our lives. One of the most lapidary judgments against you said US Senator Robert Kennedy two months before being killed: "GDP does not measure the health of our children, the quality of their education or the joy of their play. It does not include the beauty of our poetry or the strength of our marriages. It does not measure our knowledge or our courage: neither our wisdom or our learning, neither our compassion or devotion to our country. GDP measures everything except that which makes life worth living ".

French President Nicolas Sarkozy established in 2008 a commission headed by two Nobel laureates in economics, Joseph Stiglitz and Amartya Sen, to identify indicators that transcend GDP and allow learning more about the level of welfare of the French. Something similar has made the governments of Britain, Canada, South Korea, Singapore, Dubai.
The OECD has defined a methodology for its member countries to collect data on welfare.

Attempts to measure subjective well-being of people and use the results for different for each person?
Despite all these doubts, we must give a chance to this effort is in its infancy. Who knows if the same governments who sometimes have difficulty tata make the economy work manage to make us a little happier. In the worst case, the data collected will be used to know each other better. So if knock on your door stop not attend the pollster and, incidentally, ask about their own welfare.
Sometimes it is a little difficult to understand this kind of situation when social inequality is getting bigger and general options are becoming less. It is shocking to hear from these surveys and "concern" when we could avoid unproductive expenses and investment take this offering it to the needy.
In any case and as always, we turn to face the problem maquillarlo with some modernity that can not offer benefits to those most in need to produce them happiness, happiness that seems to interest the government.


Montserrat A