sábado, 6 de febrero de 2016

PROS Y CONTRAS DEL VEGANISMO

El veganismo promulga un modo de vida ético
fundamentado en el respeto a los animales. Su dieta se basa en cereales, fruta, verdura y legumbres.
Evitar el sufrimiento de los animales, reducir la contaminación y preservar el medio ambiente o el deseo de mejorar la salud son algunas de las razones que se hallan en la base del estilo de vida vegano.

La expresión vegano nacía en Inglaterra en 1944 derivada del término vegetariano, de la mano de Donald Watson. Con la intención de diferenciarse de aquellas personas que se denominaban vegetarianas e incluían productos lácteos, huevos e incluso pescado en su alimentación, llevaban pieles o acudían a eventos con animales sin ser menos vegetarianos, el británico acuñó el concepto y creó la primera asociación vegana del mundo.

Desde entonces se conocen como veganos a aquellos que tienen una dieta 100% verde y que excluyen de su menú los animales, aves, mamíferos o peces y cualquier producto derivado como la leche, los huevos o la miel. Sin embargo, su realidad va más allá de la elección de tomar unos alimentos u otros. Se trata de una forma de vida en la que también se eliminan artículos como las pieles, la lana, la seda, los productos de limpieza y cosméticos elaborados con sustancias de procedencia animal o testado sobre los mismos.

“Un vegano es una persona que ha introducido unos valores éticos en su vida y que tiene que  realizar una serie de cambios, entre ellos la dieta, para estar en consonancia con esos principios morales”, afirma David Román, presidente de la Unión Vegetariana Internacional.

“El hecho de conocer esta corriente me hizo reafirmarme en mis creencias porque estamos procurando bienestar para los animales y para el planeta”, afirma David interiorizó los principios del veganismo y desterró los lácteos y los huevos de su alimentación porque lo consideraba “la única forma de vida éticamente coherente” y además, si pretendía defender los intereses de los animales “era necesario evitar su explotación bajo cualquier forma”. En la actualidad, Román acumula 18 años bajo la filosofía de vida vegana y afirma “sentirse mejor, gozar de mayor salud y energía”.

En la realidad el universo vegano ha experimentado una revolución en cuanto a establecimientos regidos bajo esta filosofía. La Guía Vegetariana censaba en 2014 un total de 690 restaurantes. Una expansión que se ha trasladado a tiendas de comida, supermercados, boutiques de ropa y zapatos, pastelerías, heladerías, comercios de cosmética y artículos de limpieza, artesanía…
Frytz, dueño de Planeta Vegano, cuenta que “hace una década en España no era fácil hallar un sitio para comer fuera de casa”. En pro de erradicar la explotación animal y ante la falta de opciones abrió este supermercado en Madrid: ”Aquí el cliente tiene la confianza de encontrar lo que busca sin necesidad de leer la etiqueta”.

El auge de este movimiento ha poblado Madrid y Barcelona de estos establecimientos, donde se aglutinan buena parte y con excelente tirón. En otras ciudades como Alicante, San Sebastián o Málaga también se empieza a notar.
Ya sea desde una alimentación vegetariana o desde una dieta omnívora, la clave para que la evolución al veganismo sea adecuada y no se incurra en una deficiencia de vitaminas y nutrientes necesarios para el organismo está en la planificación correcta de los grupos de alimentos a ingerir. Para ello la dieta debe estar compuesta por legumbres, fruta  y cereales o por productos fermentados como el miso o el tamari. Se completa con verdura y grasas saludables (aceite y frutos secos), que aportan el resto de nutrientes y la energía.

La posición de la Asociación Americana de Dietética es clara. En 2009 expresaba  que “las dietas vegetarianas y veganas bien diseñadas son saludables, nutricionalmente adecuadas, y pueden ser beneficiosas para la salud en la prevención y en el tratamiento de ciertas enfermedades”. De este modo podrían ser aptas para todas las etapas de la vida, incluido el embarazo, la lactancia, la infancia, la niñez y la adolescencia, así como para los atletas, según la academia estadounidense, criterio al que se unen el Consejo Australiano de Investigación en Salud y Medicina y la Asociación de Dietistas de Canadá.

También en 2009, la investigación de Craig J. Winston, profesor de Nutrición en la Andrews University en Estados Unidos, indicaba que las dietas veganas bien planeadas tienden a ser más ricas en fibra dietética, magnesio, ácido fólico (vit. B9), vitamina C y E hiero y fitoquímicos, y más bajas en calorías, grasa saturada, colesterol, ácidos grasos omega 3 de cadena larga, vitamina D, calcio, zinc y vitamina B12.
La alimentación vegana tiene un talón de Aquiles en la vitamina B12, prácticamente exclusiva de los productos de origen animal como las vísceras, los mariscos, la carne, los huevos, la leche y de forma muy escasa en algunos cereales y levaduras.
De la misma manera que otras vitaminas del grupo B, la B12, también conocida como cobalamina, es fundamental para el metabolismo de las proteínas, el funcionamiento normal del cerebro y del sistema nervioso y la formación de los glóbulos rojos.

Para todo vegetariano, especialmente para los veganos, se trata de un asunto de máximo interés porque en los  alimentos de origen vegetal no se encuentra en las proporciones suficientes que requiere el organismo. Según un informe elaborado por investigadores de asociaciones veganas y vegetarianas, “las únicas fuentes fiables de vitamina B12 son los alimentos fortificados con esta vitamina (leches vegetales, algunos productos de soja y algunos cereales de desayuno) y los suplementos de vitamina B12”. Una deficiencia de ésta podría desencadenar una anemia y deterioro del sistema nervioso. “La mayoría de los veganos consumen bastante B12 para evitar anemia y daño al sistema nervioso, pero algunos no toman la cantidad suficiente para minimizar un riesgo potencial de enfermedades cardiovasculares o de complicaciones durante el parto”, aseguran.
Puntos de vista que entran en confrontación con la percepción de numerosos médicos y nutricionistas que aseguran que la dieta Mediterránea, catalogada por la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, es la más equilibrada y sana-

Partidario o no, antes de cambiar los hábitos alimentarios es imprescindible consultar con un especialista para adoptar una dieta equilibrada y evitar posibles carencias nutricionales. Si ya está decidido a dar el paso hacia el estilo de vida vegano no dude en buscar consejo en alguna asociación que le guíe en su camino hacia la dieta 100% verde. Fuente: Zen 29 noviembre.


Montserrat A