miércoles, 17 de febrero de 2016

ARABIA SAUDI Y LAS ELECCIONES FEMENINAS

Sus papeletas electorales no pueden incluir fotografías,
y no se les permite dirigirse directamente a los hombres durante sus mítines de campaña.
Pero Arabia Saudi, un país conocido porque sus mujeres no pueden votar y por la falta de emancipación de las mismas, vive un  momento de transición, y las elecciones municipales que hoy se celebran cuentan, por primera vez, con candidatas. Nada menos que mil, mucho más de lo esperado.

Pero antes de continuar explicando el periplo en el que están envueltas vamos a enumerar las prohibiciones que en estos momentos tienen:

·       Mostrar en público el pelo.
·       Resaltar su belleza con ropas y maquillaje
·       Salir sola
·       Probarse ropa en tiendas
·       Conducir cualquier vehículo
·       Tener una cuenta bancaria
·       Interactuar con hombres

Se trata de las terceras elecciones en la historia moderna de la nación, pero las únicas en la que las mujeres podrán votar y presentarse en virtud de un decreto del fallecido Rey Abdulá. En caso de ser elegidas, se encargarán de las tareas más mundanas de cualquier ayuntamiento, como el mantenimiento de las carreteras. Pero no importar el cometido que se les asigne, lo importante es que se les asigne y les den la libertad de empezar a aparecer en escena. Una forma inteligente de irrumpir en silencio para conseguir, paso a paso, más retos. Por lo tanto, se trata de una gran oportunidad que no hay que perder ni despreciar, es la oportunidad de poder hablar y consolidarse con el tiempo.
“No es ganar lo que me motiva”, afirma Loujain al-Hathloul, puesta en libertad tras 73 días encarcelada por participar en la campaña para que las mujeres puedan conducir. Actualmente es la candidata número 1 por el Distrito 5 de Riad. “Mi objetivo es aumentar el número de candidatas a las elecciones”, explica.

Durante el último tramo del reinado del Rey Abdulá, abrió un poco la mano a las libertades de las mujeres en un país que hasta ese momento era conocido por obligarlas a llevar el hiyab, o pañuelo en la cabeza, y a pedir permiso a sus guardianes (padre, marido o hermano) para un asunto tan básico como viajar.
En poco tiempo, el número de mujeres matriculadas en la universidad sobrepasó al de hombres, y Abdulá les permitió también trabajar como asistentes en tiendas, tras lo cual se estima que varios cientos de miles se han incorporado al mercado laboral. 

Además, a lo largo de la última década el reino ha otorgado cerca de 750.000 becas para estudiar en el extranjero, muchas de ellas a chicas que ya perciben los cambios, sobre todo cuando regresan. “Desde que volví he trabajado, viajado, y nadie me ha pedido el permiso de mi guardián”, explica haifa al-Hababi, una arquitecta que ha estudiado y trabajado en Londres y Glasgow antes de volver a Arabia Saudí hace dos años. Hoy se presenta como candidata por el Distrito 4 de Riad, escribe una columna en el periódico local a la que acompaña una foto suya sin Hiyab, y no tiene problemas en reunirse con un periodista varón en su casa vestida con una camiseta que dice Punk’s Not Dead ( El punk no ha muerto).

Aunque ambas han estudiado en el extranjero,
Loujain al-Hathloul y Haifa al-Hababi representan posturas diferentes. Hababi, de 38 años, casada con un abogado, explica que se presenta para poner en práctica sus principios arquitectónicos “el buen diseño es una forma de vida”.
Por su parte, Hathloul, considera que las campañas por el derecho de la mujer a conducir y para acabar con el sistema de los guardianes son parte de un “feminismo de vieja generación” que ha dejado de ser importante para muchas mujeres saudíes con formación y trabajo.

Ellas está casada con uno de los comediantes más conocidos del país, se ha convertido en una de las principales activistas de dicho feminismo de vieja escuela. Los años pasado fue arrestada por intentar cruzar la frontera de Arabia Saudí conduciendo desde los Emiratos Árabes Unidos (mucho menos restrictivos con su población femenina). Este incidente internacional de desobediencia civil fue considerado particularmente provocador, y en un momento dado la amenazaron con imputarle cargos por terrorismo. Dice que puede hacer lo que hace gracias a un padre liberal que ha apoyado su campaña y que, a pesar de ser un antiguo oficial de marina, la acompañó en el asiento del copiloto mientras infringía la ley al volante. Las dos mujeres tienen asimismo diferentes posturas respecto algunas de las leyes que han entrado en vigor de cara a estas próximas elecciones, como la prohibición a los candidatos de usar fotografías de si mismos o de dirigirse a individuos del sexo opuesto durante la campaña.

Ambas normas se aplican tanto a hombres como a mujeres, pero para las activistas se trata solo de una forma encubierta de discriminarlas a ellas mientras se vende una ilusión de igualdad: si la única forma de hacer campaña de forma efectiva es en privado, los hombres tienen ventaja pues cuentan con más oportunidades de difundir su mensaje en el trabajo o a través de las redes sociales.
Sin embargo, en opinión de Hababi, la prohibición de usar fotografías es positiva, pues evita que la gente haga propaganda de su religiosidad, por ejemplo, por medio de la largura de su barba, lo que desanima a los islamistas de línea más dura.

Por ejemplo, para Naseema Assada, una de las nueve mujeres entre los 62 candidatos a las 12 concejalías de la ciudad de Qateef, las elecciones son todavía más trascendentales. Ella es chiíta, y Qateef es un punto caliente de manifestaciones de esta comunidad minoritaria contra el Gobierno.
De Qateef es también Ali Mohammed al-Nimr, el joven manifestante cuya sentencia a decapitación y crucifixión fue condenada por el líder laborista inglés Jeremy Corbyn, y provocó un enfrentamiento con el embajador saudí en Londres.

Assada se involucró en el movimiento por el derecho a conducir de las mujeres dando difusión a las detenciones realizadas en manifestaciones. Las protestas en Qateef en 2011  y 2012 desencadenaron una dura reacción del Gobierno saudí, como sucedió tras los eventos de la primavera árabe. Gran número de activistas de la sociedad civil fueron detenidos y sentenciados a largas condenas.
“Al principio estaba interesada en los derechos humanos”, explica Naseema Assada. “Nuestros derechos políticos son derechos humanos, y los derechos político de las mujeres son también muy importantes”. Dos  veces la policía ha requerido su presencia y la ha instado a expresarse “con moderación” cuando se refiera al Gobierno.
Reconoce que las elecciones son, en cierto modo y en sus propias palabras, un “teatro”. Otras activistas han optado por boicotearlas, como Aziza al-Yousef, feminista veterana. “Las cosas están cada vez peor”, afirma Yousef en referencia a los temores sobre si el nuevo rey, Salman, de reputación conservadora, mantendrá las reformas de su predecesor.

“Hay que cambiar todo el sistema. No necesitamos una revolución, sino evolución, modificar la estructura del Gobierno”, reclama. El mayor número de mujeres que va a la universidad solo ha servido para crear una “cárcel llena de prisioneras con formación superior”, afirma crítica.
Aun así, Naseema Assada cree que merece la pena participar en las elecciones de hoy como una forma de demostrar a hombres y mujeres todo lo que puede hacerse. “Son los primeros pasos, y la gente quiere cada vez más”, dice. “No es que nos estén otorgando nuestros derechos, pero es una forma más o menos sencilla de instruir a las mujeres y a la sociedad en general sobre cuáles son esos derechos”. Texto: Richard Spencer. Comentarios Montserrat A.

En cualquier caso, el comienzo es importante y un paso de gigante teniendo en cuenta las prohibiciones a féminas. Quizás inicialmente no es muy alentadora la situación pero nos encontramos en un ambiente hostil para las mujeres con toda una sociedad en contra o recelosa.
Es bueno ser ambicioso frente a nuevos retos pero a veces querer recuperar lo que consideramos merecemos de golpe, se considera una agresión y lejos de convencer y darnos la oportunidad de abrir puertas nos las cierran, solo por miedo, solo por ver algo nuevo frente a nosotros. Yo desde aquí doy mi apoyo y las animo a continuar y luchar. Los pasitos cortos son difíciles de retroceder porque son lentos pero seguros.

Montserrat A