miércoles, 6 de enero de 2016

LA TERAPIA DEL CABALLO Y SUS BENEFICIOS

En la prensa El mundo, suplemento Zen del día 15 de Noviembre se publicó un artículo escrito por Juan Fornieles hablando sobre la terapia de los caballos y sus efectos en humanos. Al parecerme interesante y el haber experimentado este tipo de experiencias han hecho que os escriba parte del articulo para haceros participes de estos beneficios.
Si alguna vez tenéis opción de practicarlo, no lo dudéis, se trata de una terapia increíble, positiva e interesante que ayuda a fluir nuestro interior, dándonos seguridad y haciéndonos fuertes de cara a nuevas experiencias.

Fernando Noailles Olivé, el gaucho que cruzó el charco  para traernos la doma racional y mostrarnos que hombre y caballo son una poderosa unidad emocional. La cita es en Equivalle, cerca de Bustarviejo, un paraíso de la sierra a 40 km de Madrid. Ahí me topo con Noailles, el jinete que cabalga la pampa española predicando el amor a los caballos y su entrenamiento emocional a través de estos animales.
Su currículo es extenuante. Nació en una hacienda caballuna en Uruguay y allí aprendió a ir a galope tendido antes que a gatear. Se crió en un mundo de machos, donde los animales salvajes se domesticaban a base de látigo y cojones, pero él era testarudo y un pelín inadaptado…. Vivió en Patagonia entre gauchos y nativos y poco a poco dejó que aflorar su sensibilidad por los animales a pesar de que estaba mal vista.

Fernando Noailles parece un extra de western. Llega con su pañuelo anudado por un caballo de plata, con un sombrero calado y manchado por el polvo y el barro del picadero. Viene de la Prisión Militar de Alcalá de Henares, donde esa  mañana ha aplicado su terapia equina a los presos.
Sus palabras , sus caballos y su gestión emocional han ayudado a superar muchos miedos y muchas depresiones. A su vez, ha desarrollado una técnica para fomentar habilidades sociales de los directivos como el liderazgo o la capacidad de conexión con su equipo, proveedores y clientes.
…”Con el caballo no hay trampa ni cartón, el animal te muestra qué tienes que hacer para gestionar tus emociones y poder tener un sentimiento responsable”, me  explica Fernando.

Arrancamos de pie y con un ejercicio de relajación. El noble caballo me mira con curiosidad mientras me dejo llevar por Noailles y su don de la palabra.
“Aquí, aunque vengan pensamientos, los observas y los dejas pasar. Aflojar tus músculos y limítate a sentir cómo el caballo mueve tu cuerpo con su respiración. Hay un momento en el que sucede algo inexplicable y te centrarás en tu energía y la del caballo, dejándote llevar por ese anclaje emocional.”
El terapeuta tira de mí y me sitúa junto al lomo del caballo. “Túmbate sin apoyar las rodillas”. Poco a poco, estiro mis 83 kilos encima  del animal y gano centímetros hacia su cuello. Apoyo mi cara sobre su pelo y cierro los ojos. Siento el tic, tac de su corazón y el vaivén de la respiración equina. Cuando asumo lo que estoy haciendo y me relajo, mi cuerpo se acompasa y me dejo llevar.

Noailles me saca suavemente de mi meditación y me da un abrazo de hermano.  Ahora, pertenecemos a una misma tribu, la tribu de quienes  respetan al caballo. Este sentimiento me lleva a preguntarle  por otro de sus fuertes: la doma racional.

Fernando no domestica a los potros usando la fuerza bruta, faltaría más. “Me enfoco en el raciocinio del caballo, conecto con él y busco ganarme su confianza; mientras que el método tradicional se basa en el sometimiento sin tener en cuenta la individualidad y la sensibilidad de cada animal”.

Otro de sus pilares es recuperar a los resabiados, los caballos que son agresivos porque han sido maltratados o malcriados. Noailles trata de devolverlos al carril a base de cariño o introduciéndolos en manadas donde los líderes son más fuertes y amansan al inadaptado.
Montserrat A