miércoles, 16 de diciembre de 2015

EXCURSIÓN GASTRONOMICA Y CULTURAL: LOS FURANCHOS

Todos los amigos
Hace unos días, hicimos una excursión para conocer los “Furanchos” ubicados en los alrededores del Pazo de Bayón, lugar donde nace la denominación de origen del albariño.
Cuando me lo comentaron me sonó todo a desconocido pero al ir averiguando supe que un “Furancho” o “Loureiro”  es un local o bodega particular donde de Febrero a Mayo  se vende el excedente de la producción de vino del lugar.

Detrás de estos rincones ‘enxebres’ (típicos) de Galicia, hay un auténtico formato de negocio gastronómico. Tradicionalmente, los ‘furanchos’ únicamente abren una vez al año; es decir, el periodo de tiempo, citado anteriormente,  necesario para poder vender el vino. Y éste era el producto que despachaban, para beber en el establecimiento o para llevarlo a casa. Además, ofrecían al cliente algo para picar, como queso o chorizo, de forma gratuita. En el local, era costumbre tener siempre la lumbre encendida por si los vecinos y clientes querían traer su propia comida para cocinarla y consumirla en estos locales.

Poco a poco, buena parte de los ‘furanchos’ se ha convertido en establecimientos de hostelería, en los que, además del vino propio, se ofrecen tapas a precios económicos. Las más habituales son chorizo, oreja de cerdo, morros, tortilla, zorza y empanada. Además, los clientes pueden llevar su comida.
Sin embargo, el sector hostelero considera que los ‘furanchos’ se han convertido en negocios de hostelería que ofrecen tapas y vino a precios más económicos y que están exentos de impuestos, lo que deriva en una posible práctica de competencia desleal.
Ante esta evolución de los ‘furanchos’ o ‘loureiros’, con un indudable atractivo turístico e, incluso, gastronómico, la Xunta de Galicia está diseñando una nueva regulación legal de estos locales, para hacerlos compatibles con el negocio hostelero. El objetivo es adecuar actividades y sistemas tradicionales a las exigencias actuales.

La idea me pareció de lo más atractiva y nos reunimos todos los amigos que llegamos a ser bastantes.
Empezamos cogiendo el trenecito “xu-xu” que nos llevó a una primera bodega donde nos esperaban y donde tomamos el primer vino acompañado de tapitas de empanada, patatas fritas, pan y embutidos para picar.
Luego volvimos a coger el tren y nos dirigimos a la segunda parada donde repetimos la experiencia con diferentes tapas pero con una ilusión y alegría inusual, quizás debido al efecto de la bebida o por el día magnifico que nos acompañó todo el día.
Al terminar nos dirigimos al tercer stop que nos esperaba donde cantamos y bailamos acompañándonos de vino blanco para apagar la sed y aclarar las gargantas… fue una experiencia increíblemente divertida y muy agradable pero aún no había terminado.
Los traslados fueron muy agradables debido a que todo el trayecto se hacía entre viñedos, verdes , árboles frutales y limoneros.

Llegamos a nuestro destino, el almuerzo, que cuando llegamos, la verdad es que no tenía hambre después de todo el picoteo y las copitas… pero llegamos a una finca donde nos esperaban en sus bodegas y donde comimos un cocido gallego.
La  compañía y la música puso la chispa de alegría que nos duró hasta las18 horas, pero no nos fuimos sin probar una queimada especial hecha dentro de una calabaza, dándole un sabor muy bueno y especial. Diferente a todo lo que había probado hasta el momento.
Pero como todo lo bueno, llegó el final cogiendo el trenecito y regresando al punto de partida, conde cogimos los coches hasta llegar a la estación del tren y llegar A Coruña.

Fue una experiencia, divertida y muy agradables. Sensaciones que hacía tiempo no había experimentado y que agradecí profundamente.
Gracias amigos por tanta alegría y felicidad.
Por cierto, quien no haya experimentado esto , no os lo perdáis, tenéis que hacerlo algún día porque merece la pena.


Montserrat A

GASTROCULTURAL EXCURSION: THE FURANCHOS
A few days ago, we hiked to meet the "furanchos" located around the Bayon Manor, where the denomination of origin of the Albariño born.
When they told me I sounded mostly unknown but to go inquiring I learned that a "Furancho" or "Loureiro" is a local or private cellar where from February to May surplus wine production place it is sold.
Behind these 'enxebre' corners (typical) of Galicia, there is a real restaurant business format. Traditionally, 'furanchos' only opened once a year; that is, the time period, supra, needed to sell wine. And this was the product dispatched to drink on site or to take home. Also, they are offering the customer something to snack, such as cheese or sausage, for free. At the site, it was customary to always keep the fire lit by neighbors and customers if they wanted to bring their own food to cook and consume at these locations.

Gradually, many of the 'furanchos' has become catering establishments in which, besides their wine, tapas are offered at affordable prices. The most common are chorizo, pork ears, noses, tortillas, and spicy pork pie. In addition, customers can take their food.
However, the hotel industry believes that the 'furanchos' have become hospitality businesses that offer tapas and wine at lower prices and are exempt from tax, resulting in a possible unfair competition.
Given this evolution of the 'furanchos' or 'loureiros', with an undeniable attraction and even culinary, the Galician Government is designing a new legal regulation of these premises to make them compatible with the hospitality business. The aim is to adapt activities and traditional systems to modern requirements.

The idea seemed the most attractive and met all the friends I got to be enough.
We started taking the "xu-xu" train that took us to a first winery where we waited and where we first came with caps of pie, chips, breads and cold snacks.
Then we got back on the train and headed to the second stop where we repeat the experience with different tapas but with an unusual enthusiasm and joy, perhaps due to the effect of the drink or the magnificent day accompanied us throughout the day.
At the end we went to the third stop waiting for us where we sing and dance accompanying white wine to quench the thirst and clarify the throats ... it was an incredibly fun and enjoyable experience but it was not finished.
Transfers were very nice because the whole journey was made between vineyards, olive trees, fruit trees and lemon trees.

We reached our destination, lunch, when we arrived, the truth is that not hungry after all the snacks and the drinks ... but we got to a farm where we waited in their wineries and where we ate a Galician stew.
The company and the music put the spark of joy that lasted us until las18 hours, but we did not go without trying a special queimada made within a pumpkin, giving it a very good and special flavor. Unlike anything I'd tasted so far.

But like all good things, the end came the little train taking and returning to the starting point, Earl took the car to get to the train station and reach A Coruña.
It was an experience, funny and very nice. Feelings that had long not experienced and deeply appreciated.

Thanks friends for so much joy and happiness.
By the way, anyone who has not experienced this, do not miss it, you must do one day because it's worth.


Montserrat A