domingo, 18 de octubre de 2015

MUJERES IMPORTANTES EN LA SOCIEDAD: FATAMA ISHAQ GAILANI

 Hace un tiempo empecé a escribir sobre mujeres
importantes en nuestra sociedad, es decir, mujeres que han luchado y luchan por los derechos de la mujer, mujeres que han superado las barreras culturales y sociales, emprendedoras, escritoras, bailarinas, etc… seres que han conseguido su propósito a base de esfuerzo.
Hoy hablares de una mujer contemporánea llamada Fatana Ishaq Gailani (Afganistán, 1954) es una activista afgana en favor de los derechos humanos, especialmente de los derechos de la mujer.
Residente en un campo de refugiados de Pakistán desde 1978 por su oposición primero al gobierno comunista y posteriormente al Talibán, en 1993 creó el Consejo de Mujeres Afganas, por el cual, en 1978, su nombre apareció en una lista negra de amenazados de muerte por su oposición a la política de los talibanes. Desde entonces ha vivido 20 años en Pakistán y tres en Suiza. Este consejo tiene como objetivo principal proporcionar medios educativos y sanitarios a niños y mujeres afganos en campos de refugiados, informando a las mujeres sobre sus derechos en el marco de las tradiciones culturales y religiosas de su país. Este consejo esta formado por maestras, profesoras y doctoras universitarias.
El 1998 fue galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, junto con Fatiha Boudiaf, Rigoberta Menchú, Somaly Mam, Emma Bonino, Graça Machel y Olayinka Koso-Thomas por su trabajo, por la defensa y dignificación de la mujer.
Fatama volvió a Kabul a finales de 2001 para participar en la Loya Inga ( asamblea de notables) que se celebró tras la caída del régimen Talibán y donde, entre otras, dijo las siguientes palabras:
“Occidente se comprometió a restablecer la justicia, los derechos humano y de las mujeres de Afganistán pero Estados Unidos durante 10 años; solo ha construido cuartes; la mafia de la droga y la corrupción devastan el país.”
En el Foro Internacional sobre infancia y violencia, celebrado en Valencia, en 2007, Fatama declaró: - Cada tres horas muere un niño al explotar una de las más de 10 millones de minas sembradas por todo Afganistán. Más de 250.000 menores mueren de inanición cada año en el mismo país. YASMINA JIMÉNEZ (elmundo.es)
También ha solicitado apoyo político. "Ahora mismo no podemos crear nuestro propio partido político, no estamos preparados, pero quizás mañana sí. Actualmente, lo que verdaderamente necesitamos es abrir la mente de las mujeres afganas, prepararlas para que conozcan lo que es una democracia, para que conozcan sus derechos y sus responsabilidades, educarlas", ha explicado con energía y apretando los puños Fatana Ishaq. En un país que quedó paralizado por las armas y después aplastado por el régimen talibán, las mujeres han sido las principales víctimas de una doctrina radical religiosa en la que su papel en la sociedad desapareció por completo.
En las zonas de Afganistán controladas por los talibanes, las niñas tenían prohibido recibir educación. Algunas niñas iban a clase en escuelas montadas en casas particulares pero, cuando estos colegios eran descubiertos, eran cerrados a la fuerza. Cuenta Fatana Ishaq que, en junio de 2001, la policía religiosa de los talibanes dio una paliza a una maestra y a sus alumnas, niñas de primero hasta séptimo. Según la activista, ese mismo año, otra mujer afgana denunciaba ante Human Rights Watch que los talibanes habían paralizado la mitad de la sociedad; "la mitad de la sociedad está muerta en Afganistán porque no se les permite a las mujeres trabajar o estudiar".
Un ligero avance
Ahora, después de cinco años en Kabul, esta defensora de los derechos humanos asegura que la situación ha mejorado, pero está segura de que no es suficiente. Actualmente, algunas mujeres van a la escuela y otras ocupan algún lugar en el Parlamento del país, "pero esta mejoría sólo está en Kabul, en el resto del país todavía es demasiado peligroso ser mujer". Fatana Ishaq ha declarado que se habla mucho de la mujer afgana pero, en realidad, no se la escucha ni se cuenta con ella para nada.
En el centro que regenta esta mujer, están potenciando la alfabetización de mujeres y niños en busca de un futuro mejor para su país. Sin embargo, las cifras están convirtiendo esta tarea en un proyecto difícil. La guerra ha matado  entre 300.000 y 400.000 niños afganos y otros miles de niños han siguen falleciendo por el hambre y las enfermedades. También están aquellos que todavía no han regresado de su gran huida a Pakistán. Muchas mujeres y niños refugiados mendigan en las calles de la ciudad de Peshawar, en el noroeste paquistaní, y terminan siendo utilizados para el narcotráfico sin que se les permita visitar a sus familias.
Fatana Ishaq ha finalizado su intervención declarando: "Estoy cansada, muy cansada, del dolor y la pena que llena mi corazón por la enorme tragedia que sufren las mujeres y los niños de mi país. Por favor, ayudadnos". Fuente. El mundo.es; mujeres que hacen historia.
Montserrat A