martes, 2 de junio de 2015

LA EMODIETA: LA DIETA DE LAS EMOCIONES

Ayer en el periódico El Mundo lei una pequeña Columna
que hablaba de la adicción a la comida producida , entre otras cosas por nuestras propias emociones.
Buscando en internet vi un artículo interesante sobre el mismo tema y hablando del mismo libro la Emodieta escrito por Reina García Closas y alejandro Lorente. ( texto escrito por Montserrat Agudo y algunos fragmentos elegidos de la bitácora de la salud)

Personalmente aún no he leído el libro  pero si puedo hablar de esta causa-efecto.  Sin duda hay una situación generalizada y es que hay muchas personas que aunque empiecen una dieta , se llame como se llame, el resultado es “fracaso”.
No siempre el problema es que no hayamos seguido a raja tabla las instrucciones, el problema es nuestro metabolismo y nuestro estado de ánimos, nuestras emociones, nuestro cerebro gordo, del cual ya hable en este blog hace un tiempo … es imposible tener el objetivo de adelgazar si solamente  tenemos en nuestra cabeza la obsesión de perder peso pero no el de cuestionarnos porque ganamos peso y porque las dietas no nos funcionan.

Es un círculo vicioso, hacer dieta porque sobran quilos, sobran quilos porque comemos o porque no comemos tanto pero retenemos, así que hay que hacer dieta. Pero como todo en la vida, a veces es bueno frenar y pensar porque como más de la cuenta, o como mal, o retengo tanto líquido, o siento la necesidad de ingerir salado y dulce o dulce y salado,… me encuentro mal?, algo no me funciona?, estoy estresada?, bajo presión?, depresiva?, no me siento querida?, no me encuentro bien dentro de la sociedad?… al final, si somos capaces de indagar, por tanto, superar ese miedo a afrontar la realidad y aceptarla, llegaremos a la conclusión que se engorda porque hemos superado nuestros límites humanos , no solo por presión externa, también por presión propia demostrando nuestro poder de superación que acaba, en muchas ocasiones, superándonos a nosotras mismas  y perjudicándonos sin remedio, con lo cual, volvemos al círculo vicioso de la insatisfacción personal, que nos llevará a engullir cualquier cosa y a no poder quemarla generando más grasa corporal.

Una vez, hace unos años, alguien me dijo, voy a un psicólogo para adelgazar y yo me quedé sorprendida porque le pregunte “ no sería mejor ir a una dietista?” y esa persona me dijo , -no, si no soy capaz de identificar lo que siento, será imposible hacer dieta y que funcione-. No es normal comer chocolate, galletas saladas, queso, fruta… de forma incontrolada si no es porque algo no funciona en mi interior. Puedo tener hambre de algo pero no de todo a la vez.-
Ese día pensé que esa persona realmente le hacía falta un psicólogo pero hoy me doy cuenta de que a quien le hacía falta un psicólogo era a mí.

En las emociones está  la clave. Y para ello habría que comenzar por mirar el recorrido vital único y los antecedentes personales, familiares, sociales y clínicos que han marcado la relación de la persona obesa o con tendencia a engordar con la comida, desde su más tierna infancia. «No se puede mirar para otro lado. Debemos identificar nuestros patrones de conducta alimentaria y de dónde vienen nuestras peculiaridades... ¿De nuestra madre, de nuestro padre, de nuestro estrés en el trabajo, de nuestra forma de ser excesivamente complaciente? Solo de este modo será posible abordar con éxito las raíces del sobrepeso, como comento, frecuentemente asociado a factores emocionales», explica Alejandro Lorente.

—Deberíamos empezar por valorar nuestras características personales, nuestro estilo de vida y nuestros problemas en la esfera social, laboral y familiar. De poco sirve suministrar al paciente unas normas dietéticas, por muy acertadas que estas sean si, además, no se le ofrecen herramientas, instrumentos y habilidades para enfrentarse a las emociones con el fin de que evitar que recurrir a la comida como forma de consuelo, premio o recompensa fácil e inmediata si tiene un contratiempo. Mente y cuerpo: hay que atacar desde los dos frentes.
—Más que de la proporción de nutrientes, nos hemos de preocupar de la calidad de los mismos. Es decir, lo importante es que aprendamos a diferenciar entre las diversas fuentes de nutrientes: grasas "malas" y de grasas buenas, de proteínas malas y de proteínas buenas, de hidratos de carbono malos y de hidratos de carbono buenos.

¿cuáles serían sus recomendaciones sobre los alimentos buenos?
—A grandes rasgos, es esencial seguir las siguientes pautas alimenticias: Escoger alimentos integrales y mínimamente procesados, vegetales (de gran variedad de colores, pero no patatas), tomar cereales integrales (trigo integral, avena no procesada, arroz integral y quinoa), y frutas enteras (no zumos); frutos secos, legumbres (incluida la soja) y otras fuentes saludables de proteínas (pescado y carnes blancas, como el pollo, el pavo o el conejo), y utilizar aceite de oliva, preferiblemente extra y de la primera presión en frío. También, claro está, beber agua, y otras bebidas naturalmente sin calorías (té, infusiones y café).

—¿Y cuáles son los alimentos que, a su juicio, deberíamos evitar?
—Mejor limitar el consumo de bebidas azucaradas (bebidas refrescantes, zumos de fruta, bebidas para deportistas), zumos de fruta naturales (no más de un vaso pequeño al día), cereales refinados (pan blanco, arroz blanco, pasta blanca, cereales refinados) y dulces; patatas, especialmente fritas, pero también de otro tipo; carnes rojas (buey, cerdo, cordero) y, sobre todo, procesadas (bacón, salchichas, embutidos), y otros alimentos muy procesados del tipo de los snacks, precocinados industriales congelados, o comida rápida.

 «Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo»?
Parece ser que el organismo aprovecha más la energía de los alimentos que se consumen por la noche que los que se consumen por la mañana. Es decir, si comemos más por la noche, tendremos más tendencia a engordar. Tiene su lógica pensar que durante la mañana debemos comer más para disponer de la energía y los nutrientes necesarios para poder realizar eficientemente las actividades físicas e intelectuales que se tienen que realizar a lo largo del día y rendir al máximo. Por contra, numerosos estudios muestran que saltarse el desayuno o desayunar poco y mal disminuye el rendimiento físico e intelectual por la mañana.
—Pero para poder desayunar bien, se ha de cenar ligero, y si uno se acuesta tras una cena pesada, solo será capaz de tomarse un café. Los horarios españoles tampoco ayudan...
—En este sentido es un problema que tenemos en España respecto de los países anglosajones. Debido a nuestros horarios laborales, que se prolongan frecuentemente hasta las 6 o las 8 de la tarde, solemos cenar muy tarde, entre las 9 y las 10 de la noche, y muchas veces, poco antes de acostarnos. Lo ideal sería intentar cenar no más allá de las 9, así como también levantarse con tiempo para tomar un buen desayuno.

—¿Por qué se recomienda tantas veces comer despacio?
—Porque la señal de saciedad tarda en llegar al cerebro desde el tubo digestivo por lo menos 20 minutos. Por eso, si comemos muy rápido, probablemente tomaremos más alimentos de los que necesitemos antes de sentirnos saciados. Por eso es importante tratar de comer conscientemente. Es decir, lentamente, masticando bien y prestando plena atención al acto de comer, percibiendo el aspecto de los alimentos, su temperatura, su color, olor, sabor... Un truco es llevarse a la boca pequeños bocados y dejar los cubiertos sobe la mesa entre bocado y bocado, mientras se mastica lentamente.

—¿Nos recomienda algún otro truco de buen comedor (en el mejor sentido de la palabra)?
—Puede parecer irrelevante, pero lo cierto es que el ritual que acompaña al acto de la comida es también importante para comer menos, disfrutar más y no engordar. En este sentido, es importante poner bien la mesa, presentar bien los alimentos que se vayan a tomar y no ponerlo todo en la mesa a la vez, sino ir trayendo los platos uno a uno. Lo que de verdad aconsejamos es no comer en el sofá delante de la tele encendida...

—Por último, ¿qué pesan más, los genes o el ambiente?
—Es evidente, ciertamente, que si nuestros padres y abuelos nos han legado unos genes «ahorradores» que nos predisponen a engordar, nada podemos hacer por cambiar esa herencia. Sin embargo, si podemos modularla. En este sentido, la evidencia científica muestra que es posible compensar una mala predisposición genética con unos buenos hábitos de vida. De hecho, la herencia genética no ha de desanimar. Esta es la buena noticia: pesan más los hábitos que los genes.

Montserrat A

EMODIET
Yesterday in the newspaper El Mundo wrote a small column that talked about food addiction produced, among other things by our own emotions.
Searching the internet I saw an interesting article on the same subject and talking about the same book written by the Queen Emodieta Closas and Alejandro Garcia Lorente. (Text written by Montserrat Acute and some elected health logbook fragments)

Personally I have not read the book but if I can talk about this cause and effect. There is certainly a widespread situation is that although many people start a diet, it is called as it is called, the result is "failure".
There is always the problem that we have not followed the instructions split table, the problem is our metabolism and our state of minds, our emotions, our big brain, which already talk in this blog a while ago ... it is impossible to have the objective of lose weight if only we have in our head the obsession to lose weight but not to question because we gain weight and why diets do not work us.

It's a vicious circle, dieting because too many pounds, kilos because we eat too many or do not eat much but retain, so you have to dieting. But like everything in life, sometimes stop and think is good because as more than necessary, or as bad, or withhold much fluid, or feel the need to eat salty and sweet or savory and sweet ... I find wrong ?, something does not work ?, I ?, I'm stressed under pressure ?, depressive ?, I do not feel dear ?, I do not feel well in society? ... in the end, if we are able to investigate therefore overcome that fear to face reality and accept it, come to the conclusion that fat because we have overcome our human limitations, not only because of external pressure, self-pressure also demonstrate our power to overcome just, in many cases, surpassing up hurting ourselves and helplessly, thus, we return to the vicious circle of personal dissatisfaction, leading us to swallow anything no longer generating power burn more body fat.

Once, a few years ago, someone told me, I go to a psychologist to lose weight and I was surprised because I asked "would not be better to go to a dietician?" And that person told me, no, if I am not able to identify I feel it will be impossible to diet and funcione-. It is not normal eating chocolate, crackers, cheese, fruit ... uncontrollably if not because something is wrong inside. I can be hungry for some but not all the time.-
That day I thought that person really needed a psychologist but today I realize that whoever was missing a psychologist was to me.

Emotions is the key. And for that we should start by looking at the unique clinical social life journey and the personal, familial, and that marked the relationship of the obese or prone to gain weight with food, from early childhood person. "You can not look away. We must identify our patterns of eating behavior and where they come our peculiarities ... our mother, our father, our stress at work, our way of being too complacent? Only in this way will be possible to successfully address the roots of overweight, as commented, often associated with emotional factors, "explains Alejandro Lorente.

We should begin by assessing our personal characteristics, our lifestyle and our problems in family social sphere, labor and. There is little point providing the patient a dietary standards, these are very successful if they also will not offer tools, tools and skills to deal with emotions in order to avoid turning to food as a form of consolation, easy and instant prize or reward if you have a setback. Mind and body: we must attack from two fronts.
-More That the proportion of nutrients, we have to worry about the quality thereof. That is, the important thing is that we learn to differentiate between the various sources of nutrients: "bad" fats and good fats, bad proteins and good proteins, carbon hydrates bad and good carbohydrates.

What would be your recommendations about good food?
-A Broadly, it is essential to follow these dietary guidelines: Choose whole and minimally processed foods, vegetables (a variety of colors, but not potatoes), take whole grains (whole wheat, unprocessed oats, brown rice and quinoa) and whole fruits (not juices); nuts, legumes (including soybeans) and other healthy sources of protein (fish and white meats such as chicken, turkey or rabbit), and use olive oil, preferably extra and the first cold pressing. Also, of course, drink water, and other natural non-caloric beverages (tea, tea and coffee).

'And what are the foods that, in his opinion, we should avoid?
Better limit the consumption of sugary drinks (soft drinks, fruit juices, sports drinks), fresh fruit juices (no more than one small glass a day), refined grains (white bread, white rice, white pasta, refined cereals ) and sweet; potatoes, especially fried, but also other; red meat (beef, pork, lamb) and especially processed (bacon, sausages, sausages), and other highly processed foods type snack foods, industrial precooked frozen, or fast food.

 "Eat breakfast like a king, lunch like a prince and dinner like a pauper"?
It seems that the body uses more energy from food consumed at night than those consumed in the morning. That is, if we eat more at night, we will have more tendency to gain weight. It is logical to think that we should eat more during the morning to have the energy and nutrients needed to efficiently perform physical and intellectual activities that must be performed during the day and perform at their best. In contrast, numerous studies show that skipping breakfast or breakfast little and badly decreases the physical and intellectual performance in the morning.
But to eat a good breakfast, it has dinner was light, and if you lie down after a heavy dinner, only be able to have a coffee. Spanish schedules do not help ...
'In this sense it is a problem we have in Spain regarding the Anglo-Saxon countries. Because of our work schedules, which often last until 6 or 8 pm, usually we dine very late, between 9 and 10 pm, and often just before bed. Ideally try dinner no later than 9, as well as get up in time to eat a good breakfast.

Why it is recommended so often eat slowly?
Because the satiety signal takes to reach the brain from the gut at least 20 minutes. So if we eat too fast, probably we take more food than we need before we feel satisfied. It is therefore important to try to eat consciously. That is, slowly, chewing well and with full attention to the act of eating, perceiving the appearance of the food, its temperature, its color, smell, taste ... One trick is to take small bites and mouth covered about leave the table between bites as he chews slowly.

-¿do you recommend another good trick dining room (in the best sense of the word)?
Maybe it seems irrelevant, but the truth is that the ritual that accompanies the act of eating is also important to eat less, enjoy more and not get fat. In this regard, it is important to either the table, present the food to be good and not to take to put everything on the table at once, but go bringing the dishes one by one. What really advise not eating on the couch in front of the TV on ...

-Finally, What weighs more, genes or environment?
It's obvious, of course, that if our parents and grandparents have left us a "saving" genes that predispose us to get fat, we can do nothing to change that legacy. However, if we can modulate it. In this sense, scientific evidence shows that it is possible to compensate a bad genetic predisposition with good habits. Indeed, genetic inheritance has not discourage. This is the good news: the habits outweigh genes.


Montserrat A