viernes, 15 de mayo de 2015

EL TRONO DE LA GINEBRA

El renacimiento de este licor es un fenómeno mundial que continúa ganando popularidad desde Estados Unidos hasta Filipinas, y desde el Reino Unido hasta Colombia. Texto de : Liliana López Sorzano.

Es posible que no haya habido un licor tan democrático como la ginebra. A comienzos del siglo XVIII fue una bebida tan popular entre la clase trabajadora de Londres, que a esta época (1720-1750)  se le llamó Gin craze ( locura de la ginebra). El excesivo consumo  hizo que las alarmas se encendieran tanto como con las drogas ilícitas en tiempos modernos. Pero no solo se veía en clases bajas. Al interior de la Marina Real Británica había separación de clases y estas, a su vez, se distinguían por lo que había en sus vasos: ginebra para los altos mandos y ron para el resto de la tripulación.

Al mismo tiempo, este hechizo líquido ha tenido presencia en el epítome de la sofisticación encarnado en el Dry Martini de James Bond, así como en la elite monárquica. La Reina Isabel II, se sabe bien, tiene un gusto pronunciado por esta bebida.

La ginebra es un destilado de grano ( maíz, cebada o trigo) pero su característica principal, su columna vertebral, es el uso de las bayas de enebro en  su segunda destilación, además de otras especias y hierbas, factor que le da esa riqueza aromática, amada por unos y odiada por otros. Este botánico pertenece a la familia de los cipreses y fue considerado un remedio para todo tipo de males, razón por la cual se relacionan los orígenes de la ginebra con propiedades curativas. Los egipcios hervían el enebro junto con comino y grasa de pato para los dolores de cabeza; los árabes extraían la resina del árbol para la dolencia en los dientes; los griegos le adjudicaban beneficios para limpiar el hígado y los riñones, y en la Edad Media lo utilizaron como antídoto contra la peste negra en Europa.
Aunque todo el mundo piense en Gran Bretaña cuando le hablan de ginebra, su origen se remonta al siglo XIII en Holanda, donde se conoció como jenever, la palabra holandesa que significa enebro. Sin embargo, fueron los ingleses los que cultivaron el gusto por este destilado y, desde entonces no hubo quien los detuviera.

En el siglo XIX, el producto evoluciono. Mejoraron los ingredientes y las técnicas de destilación y se crearon las primeras London Dry Gin, que no necesitaban adición de azúcar para maquillar las impurezas  del alcohol. Poco a poco, el licor empezó a ganar reputación y el término de “ginebra inglesa” ya era sinónimo de calidad. Por la misma época, pero del otro lado del mundo, la Compañía Británica de las Indias Orientales combatía la malaria a punta de quinina, un extracto de un árbol llamado Cinchona.
Para hacer menos amarga la toma de esta dosis, los ingleses empezaron a mezclarla con agua, algo de azúcar e incluso gotas de limón. Después se darían cuenta de que añadiéndole un poco de ginebra la medicina mejoraba considerablemente. En esos momentos nació el precursor del célebre coctel Gin & Tonic.

Las colonias británicas llevaron de regreso a casa sus gustos y en 1858 apareció en el mercado la primera agua tónica. En esa misma fecha, la filoxera , la plaga que atacó los viñedos en Francia, dejó a las clases altas inglesas sin producción de vino ni coñac, lo que generó un auge en el consumo de Gin y whisky.

En los años cincuenta del siglo XX, la popularidad del vodka en Estados Unidos empezó a minar la fuerza de la ginebra, hasta que, en los setenta, el trago de origen ruso era el más popular del país. Sin embargo, la maravilla perfumada acechaba desde la sombra y, desde 2000, tuvo su renacimiento con un desembarco de nuevas marcas que ningún otro destilado ha tenido en ese periodo de tiempo.
La primera en marcar la diferencia y en reinventar  la categoría a afínales de los ochenta fue la Bombay Sapphire  London Dry Gin, no solamente por su atractiva botella azul, sino por revelar los 10 botánicos de los que hacía uso y por su marcado sabor cítrico. Después vendría Tanqueray Ten, siguiendo los pasos de la Bombay y adquiriendo un carácter más frutal y menos seco. Pero la revolución de las ginebras modernas la estableció Hendricks’s hecha en Escocia con una infusión de pepino y pétalos de rosa, mi favorita. Fue la que abonó el terreno para que otras destilerías estén creando licores que se alejan de la fórmula original, desarrollando nuevas técnicas de destilación e incorporando inusuales ingredientes botánicos.

El futuro está abierto, pero algo seguro es que la ginebra reclamó su posición en el mundo.

Montserrat A


THE THRONE OF GIN
The revival of this liquor is a worldwide phenomenon that continues to gain popularity from the US to the Philippines and from the UK to Colombia. Text: Liliana López Sorzano.

It may not have been such a democratic liquor such as gin. In the early eighteenth century was such a popular drink among the working class of London, which at that time (1720-1750) was called Gin Craze (gin craze). Excessive consumption caused the alarms were lit as well as illicit drugs in modern times. But he does not just looked in lower classes. Inside the Royal Navy had separate classes and these, in turn, is distinguished by what he had in his vessels to the high command gin and rum for the rest of the crew.

At the same time, this liquid spell has been present in the epitome of sophistication embodied in the Dry Martini James Bond, as well as in the monarchical elite. Queen Elizabeth II, is well known, has a pronounced taste for rum.

Gin is distilled from grain (corn, barley or wheat) but its main feature, your spine, is the use of juniper berries in his second distillation, and other spices and herbs, a factor that gives the aromatic richness , loved by some and hated by others. This botanical belongs to the family of cypresses and was considered a remedy for all evils, why the origins of gin with healing properties are related. The Egyptians simmered with cumin juniper and duck fat for headaches; Arab resin extracted from the tree to the condition of the teeth; the Greeks adjudicated benefits to cleanse the liver and kidneys, and in the Middle Ages used it as an antidote to the Black Death in Europe.
Although everyone thinks in Britain when spoken of gin, dating back to the thirteenth century in the Netherlands, where he was known as jenever, the Dutch word for juniper. However, it was the English who cultivated a taste for this distillate and since then there was no one to stop them.

In the nineteenth century, the product evolved. They improved ingredients and distillation techniques and created the first London Dry Gin, not needed to mask added sugar alcohol impurities. Gradually, liquor began to gain reputation and the term "English gin" was already synonymous with quality. Around the same time, but across the world, the East India Company fought to end malaria quinine, an extract from a tree called Cinchona.
To do less bitter taking this dose, the English began to mix with water, sugar and even some lemon drops. Then they would realize that adding a little gin medicine improved considerably. At those times he was born the precursor of the famous cocktail Gin & Tonic.

British colonies brought back home their tastes and in 1858 appeared on the market the first tonic. On the same date, the phylloxera pest that attacked the vineyards in France, left the English upper classes without production of wine or brandy, sparking a boom in consumption Gin and whiskey.

In the fifties of the twentieth century, the popularity of vodka in the United States began to sap the strength of gin, until, in the seventies, the drink of Russian origin was the most popular in the country. However, the scented marvel lurking in the shadows and, since 2000, had its rebirth with arrival of new brands that no other distillate has had in that period of time.
The first to make a difference and reinventing the category at the end of eighties was the Bombay Sapphire London Dry Gin, not only for its attractive blue bottle, but by revealing the 10 botanists who made use and for its strong citrus flavor. Then would come Tanqueray Ten, following in the footsteps of Bombay and becoming more fruit and less dry character. But the revolution of modern gins the established Hendricks's made in Scotland with an infusion of cucumber and rose petals, my favorite. He was the one who paved the way for other breweries are creating spirits who are far from the original formula, developing new distillation techniques and incorporating unusual botanicals.

The future is open, but sure thing is that the gin claimed his position in the world.


Montserrat A