martes, 13 de enero de 2015

MIRABELES Y EL GIN TONIC

Cerca de la frontera de agua con la que el Miño separa España de Portugal se encuentra O Rosal, el último municipio antes de llegar a A Guarda. Tierra de buenos vinos, de lampreas y de angulas, este concello -y toda la comarca del Baixo Miño en general- es conocido como el jardín de la costa gallega. Además de una cuarta parte de la producción nacional de kiwis, es hogar desde hace décadas del mirabel, una dorada fruta que llegó desde la Selva Negra alemana.
Primo de cualquier variedad de ciruela que encontramos en los puntos de venta (ambos son, además, familiares del rosal), el mirabel (Prunus x domestica var. syriaca) es una exquisitez gastronómica difícil de encontrar fuera del ámbito geográfico gallego y más allá de los 15 escasos días que dura su comercialización como producto fresco. El verano es su gran momento: a comienzos de julio se procede a su recolección, llegando a los puntos de venta inmediatamente... y acabándose casi tan rápido como aparece.

Pero después de esta pequeña introducción de este pequeño manjar gallego pasamos al tema del que queremos hablar: la nueva ginebra hecha con albariño, mirabeles y… que ha ganado en Londres entre 300 otras ginebras.
Los ingredientes son Maribel, lias de albariño, enebro y otros cuatro elementos botánicos entre los que se encuentra la flor de toxo hicieron que esta nueva ginebra venciese a brebajes de todo el mundo. Lo hizo en Londres, tras recibir la invitación de Diageo, la mayor empresa de bebidas espirituosas Premium.
Esta marca fue creada por Pazo de Valdomiño, que accedió al primer Programa Semilla Diageo llevándose el premio de 230000  euros para iniciar la producción y comercialización de la ingeniosa bebida a través de una nueva empresa participada por la destilería gallega y la compañía británica: Valdomiño Premium  Spirit. Llevan dos semanas  y media vendiendo la nueva ginebra, creada por la misma destilería de la que nació la receta del licor de cilantro.
Dicen que el mirabel le da un toque frutal desconocido hasta el momento para los amantes del gin tonic. Una fruta que se cultiva exclusivamente en la zona de O Rosal con una producción tan limitada que solo alcanza un mes al año, del 15 de Julio al 15 de agosto, y que la hace si cabe más especial.

Cuenta Iñaki Palacios, el director de la ginebra, que se les ocurrió esta fórmula hace tres años “cuando empezó el bum de la ginebra”. Y esta, que además está hecha con agua del manantial de la Serra de Argallo, parece que va a pegar fuerte.

Como en la materia de aguardientes y orujos están más que consagrados, en Pazo de Valdomiño pensaron  que era hora de pensar en algo rompedor para otro tipo de público. “El aguardiente es para gente más mayor. Pero  los chavales hoy en día no salen con aguardiente”, comenta Palacios, que reconoce que el gin tonic antes era una bebida “de cuarentones para arriba”. Un escenario que, como puede comprobar cualquiera que se deje caer por algún local de moda, ha cambiado por completo. El gin tonic se ha convertido en la nueva copa por  excelencia. Ha pasado del digestivo que bebían los padres durante las largas sobremesas del cocido a las barras de los bares más cool. Y de ahí viene el gran dilema: ¿con que tomarlo? Porque combinaciones hay tantas como clases de ginebra. Están los puristas, que dicen que un buen gin tonic es el de siempre, sin florituras ni frutas silvestres. Y luego los hay que opinan todo lo contrario, y en este bando se encuentra Pazo de Valdomiño. “La ginebra está para disfrutarla, es un campo mucho más abierto en el que se puede innovar y fusionar aromas y sabores. Para hacer lo mismo que otros ya hacen bien, mejor que no salgas”, sentencia Palacios. Tanto es así que en el a destilería se tiraron tres años para dar con la fórmula perfecta. Porque el aroma de la ginebra no lo tiene otra ginebra, y fue complicado extraerlo. “No es dulzona, pero es más dulce que la London Dry”, apunta  el director. Precisamente por eso los de Diageo les dijeron que podrían haber creado una nueva categoría de ginebra, a caballo entre la más seca y la más golosa.
No obstante, las frutas no se acaban en el mirabel. A este equipo le  rondó en la mente, y en sus innumerables pruebas y fusiones hasta dar con el éxito, otro ingrediente más exótico: el kiwi. Quién sabe si tirarán por ahí para la próxima. De momento toca beberse un poquito de toxo con lías de albariño, que no está nada mal para empezar. Fuente: suplemento de La voz de galicia


Montserrat A