martes, 4 de noviembre de 2014

NUEVAS CRISIS ENTRE HOMBRES Y MUJERES

NUEVAS CRISIS ENTRE HOMBRES Y MUJERES
Los vínculos entre mujeres y hombres se encuentran en proceso de cambios radicales, y nuevas formas posibles desafían la imaginación y los deseos. Para nuestra calidad de vida, es importante afrontar juntos esta crisis de la forma de vincularnos, y generar juntos los cambios que deseamos.

No sirve que los hombres se quejen de las mujeres por sus exigencias “feministas” y ellas, de los hombres, obsesionados por el éxito y poco dispuestos a la ternura y al cuidado amoroso. No ayuda que vivamos calculando si recibimos del otro toda la energía y asistencia que esperábamos. Mientras esto ocurra, las parejas  seguirán en relaciones competitivas y en luchas por el dominio.

Nada de esto responde a la naturaleza: es un fenómeno cultural que expresa uno delos nudos de la crisis de sentido que atraviesa nuestra época.
El vinculo que hoy une a mujeres y hombres está constituido como una lucha de egos. Egos que aspiran a controlar la relación para asegurarse el amor del otro  sin perder la libertad. Egos que buscan conquistar alguna clase de jerarquía o dominio sobre el otro, porque sólo así se sienten seguros. Egos más preocupados por sostener su propia imagen que interesados en alimentar la experiencia amorosa y orientados por el placer de vivir y amar.

Se trata de una manera de ser cuyas actitudes y prácticas están organizadas por el sentido de utilidad y dominio, un principio histórico de organización de las formas de vivir, ser y hacer, que considera todo lo que existe como un instrumento al servicio de un fin, y que, por lo mismo, conoce una sola forma positiva: la manipulación controladora.

Actualmente, como resultado de la lucha por abrir deseables espacios de libertad, igualdad y desarrollo personal, esos papeles están cambiando. Eso posibilita, a las mujeres, ocupar espacios antes  reservados a los hombres y, por lo tanto, competir con ellos al mismo tiempo que operar según la lógica de la dominación y la utilidad que organiza el espacio público y productivo.

La nueva situación revaloriza a las mujeres, pero no los papeles tradicionalmente femeninos; papeles considerados   hogareños y “continentes”, hoy sufren una mutación compleja: son menospreciados y son motivo de conflicto; o son relegados al servicio doméstico, son asumidos en colaboración, pero siempre como papeles secundarios respecto de la producción y la competencia a nivel económico, áreas que siguen dominando el sentido de la existencia y los vínculos.

Por otra parte, el avance de las mujeres en el seno de una sociedad productiva ha puesto a los hombres  contra la espada y la pared: perdimos todos nuestros privilegios  de género, pero seguimos viviendo en un mundo que menosprecia la  ternura, el amor y las tareas cotidianas, hogareñas y reproductivas, que resultan marginales respecto de la lucha por el poder, el dinero y el éxito. Un mundo organizado por la lógica de las jerarquías, la dominación y la subordinación, donde nuestras relaciones hombre-mujer ya no se desarrollan alrededor de papeles complementarios, pero siguen estableciéndose por el sentido de dominio y la utilidad, sólo que ahora se compite para ver “quién manda”.

¿Qué hacer?
·         Generar una alianza. Ese debe ser el eje consciente y voluntario de nuestra intención.
·         Atender la felicidad ajena. El otro será el principal aliado que tengo en ese juego.
·         Encontrar nuevas formas de seducción. Se trata de practicar los vínculos amorosos, no como un territorio de lucha sino como una alianza vital cotidiana que cada uno propone al otro.
·         Cultivar nuevos recursos. Paciencia con unos mismo y con el otro, compromiso para seguir adelante a pesar de los traspiés, Atención, responsabilidad...

Un vínculo donde necesitamos ir abandonando el lugar de la competencia, la lucha y la exigencia, para alcanzar el ámbito de la colaboración, el juego compartido, la creación conjunta y la renegociación de espacios, tiempos, intereses, proyectos. En definitiva complicidad y amistad , donde lo importante es el objetivo de vida común para  que todos obtengamos beneficios, entendimiento y bienestar de pareja.

Montserrat A



NEW CRISIS BETWEEN MEN AND WOMEN
The links between women and men are in the process of radical change, and new ways unimaginable desires. To our quality of life is important to address this crisis together how to bond and build together the changes we want.

No good that men complain about women for their "feminist" demands and them men, obsessed with success and unwilling to tenderness and loving care. It does not help that we live calculating whether the other received all the energy and support we expected. While this happens, couples continue in competitive relations and struggles for dominance.

None of this reflects the nature: it is a cultural phenomenon that expresses one delos knots sense of crisis that crosses our time.
The bond that unites today consists of men and women as a battle of egos. Egos who aspire to control the relationship to ensure the other's love without losing freedom. Egos seeking to conquer some sort of hierarchy or dominance over another, because only then feel safe. Egos hold more concerned about their own image that interested in feeding the experience of love and guided by the pleasure of living and loving.

It is a way of being whose attitudes and practices are organized by the sense of purpose and mastery, a historic organizing principle of the ways of living, being and doing, considering all that exists as an instrument for an end , and that, therefore, one positively known: the controlling manipulation.

Currently, as a result of the struggle for desirable open spaces of freedom, equality and personal development, these roles are changing. This allows, for women, occupy spaces previously reserved for men and, therefore, compete with them while operating according to the logic of domination and public utility organized and productive space.

The new situation revalues ​​women, but not traditionally female roles; considered household roles and "continents" are suffering a complex mutation: are underappreciated and are a source of conflict; or are relegated to domestic service, are made ​​in partnership, but always as supporting roles on the production and competition in economic, areas that continue to dominate the meaning of life and links.

Moreover, the advancement of women within a productive society has put men with the sword and the wall, we lost all our gender privileges, but still live in a world that despises tenderness, love and everyday, household and reproductive tasks that are peripheral to the struggle for power, money and success. A world organized by the logic of hierarchy, domination and subordination, where our men and women do not develop relationships and complementary roles around, but continue to be set by the sense of mastery and utility, but now competes for "who's boss".

What to do?
• Generate an alliance. That must be the conscious, deliberate focus of our intent.
• Attend the happiness of others. The other will be the main ally I have in that game.
• Find new ways of seduction. It is to practice love ties, not as a territory of struggle but as an everyday vital alliance proposes each other.
• Cultivate new resources. Patience with yourself and each other, commitment to move forward despite the setbacks, care, responsibility ...

A link where we need to wean the place of competition, struggle and the need to achieve the level of collaboration, shared play, the joint creation and renegotiation of space, time, interests, projects. Ultimately complicity and friendship, where what matters is the objective of common life to obtain all benefits, welfare and understanding partner.


Montserrat A