lunes, 8 de septiembre de 2014

LOS TICUNA : PUEBLO INDIGENA

LOS TICUNA
Después de mi viaje por el Amazonas y de haber visto y haberme 
adentrado en la selva para conocer otra forma de vida, quiero seguir hablando del lugar pero esta vez, hablare de uno de los pueblos indígenas que me sorprendieron, los Ticuna.

Antiguamente los Ticuna vivían en malocas aisladas, cuya base tenía forma oval, una sección pequeña rectangular en la parte central, y un par de series de soportes verticales, que dividían el interior en dos áreas concéntricas; el techo era cubierto con palma de caraná (Mauritia carana). Las paredes, más o menos de la misma altura de un hombre, eran fabricadas de pequeñas varas de pona (Socratea exorrhiza) o del mismo material del techo, con dos puertas hechas de un tejido muy especial y durable, que estaban aparte de la casa y eran puestas a un lado cuando no se necesitaban. Nimuéndaju afirma que la introducción del toldillo modificó la vivienda, abandonando entonces las paredes y prolongando la sección central, de manera que lo que finalmente resultó fue un albergue rectangular abierto. Al ubicarse los Ticuna en las márgenes e islas del Amazonas tuvieron la necesidad de colocar a sus casas plataformas sobre pilares para que éstas no se inundaran a causa de la creciente del río.

Actualmente la mayoría de los Ticuna están nucleados en aldeas a lo largo del río Amazonas o cerca de éste. Este fenómeno lo señala Cardoso de Oliveira cuando en 1975 nota dos hechos nuevos a partir de su última visita a la zona brasileña ocurrida en 1962: la aglomeración de viviendas en aldeas y el aumento significativo de la población.

Los Ticuna practican la horticultura, la caza, la pesca, la recolección y el comercio.

La horticultura que practican los indígenas habitantes de las márgenes del río Amazonas, se efectúa principalmente en dos ecosistemas: la tierra firme y la várzea.

La horticultura es itinerante, realizada mediante tala, quema y siembra. Poseen chagras relativamente cercanas a sus viviendas, donde siembran principalmente yuca, plátano, caña de azúcar, granadilla y maíz; éste es plantado con ritual y antiguamente hacía parte de una dieta especial (Curt Nimuendaju 1977:21).

Chaman Ticuna
El desmonte de la selva lo realizan entre agosto y septiembre con la participación de un buen número de hombres y mujeres. La poseedora de la futura chagra es la encargada de hacer el masato (bebida fermentada de yuca) y repartirlo. Las otras mujeres, machete en mano, se dedican a cortar ramas y árboles pequeños, mientras que los hombres (con machete y hacha) derriban los árboles gruesos. Una vez tumbada, se deja secar la vegetación, para luego efectuar la quema principal; las cenizas mitigan los efectos dañinos del desmonte y ayudan a fertilizar el suelo para producir una buena cosecha. A las pocas semanas, la dueña abre huecos de variada profundidad e inclinación con un palo puntiagudo hecho en la misma chagra, para depositar allí la semilla o esqueje correspondiente, mientras su compañero efectúa la quema de la vegetación restante. La chagra se desyerba periódicamente; es a veces trabajo colectivo. La recolección de la cosecha se realiza según las necesidades del momento, es decir, no se efectúa toda de una vez. Una familia en promedio posee tres chagras en diferente estado de desarrollo.

Alrededor de la vivienda siembran árboles frutales como marañón, pomarrosa, uva caimarona, guayaba y otros; hierbas aromáticas, condimentos y colorantes como el achiote, variedades del ají, bure y el chocanarí, etc. El arte de la caza ha sido siempre labor masculina, sobresaliendo en ello los Ticuna que habitan hacia el centro de la selva. Antiguamente la caza era colectiva, y usaban como instrumentos el arco y la flecha, lanzas, trampas y cerbatana. Hoy la caza ha tenido grandes transformaciones debido a la utilización de las armas de fuego, como la escopeta que lleva a la individualización de la caza y a la paulatina desaparición de los instrumentos tradicionales. Se caza principalmente la danta (Tanirus terrestris), cerdo de monte (Tayassu pecari), morrocoy (Gochelone denticulara), charapa (Podocnenuis expansa), diferentes clases de micos, algunas aves y varios roedores. El cazador Ticuna es conocedor del medio, de los hábitos de los animales y del ciclo temporal, para poder efectuar su arte a cabalidad mediante un variado repertorio de métodos. El producto de la caza es llevado a su vivienda y de allí se distribuye.

La pesca puede ser labor comunal o individual. Cuando se usan narcóticos o "venenos", participan tanto hombres como mujeres y niños. La pesca por excelencia se realiza para ocasiones especiales, exigiendo un buen conocimiento de los movimientos celestes y los hábitos de las diferentes clases de peces. Se realiza por lo general a una distancia considerable del lugar habitado, en ríos o en algunos lugares lóticos. Se usan arpones de diferentes tipos, anzuelos, nylon, trampas, arco y flecha, aunque los últimos están entrando en desuso. También se pesca cerca de la morada, siendo esta labor ejecutada independientemente por hombres, mujeres y niños.

El producto de la pesca es muy variado: paco o gambitana (Colossoma brachypomus), pirarucú (Arapaima gigas), palometa (Carnevlla marthae), pintadillo (Brachyplatystoma vaillantii), piraña.

La recolección de frutas de monte la hacen grupos compuestos de mujeres y niños, y algunas veces son acompañados por un hombre. Cuando es la cosecha, comen la mayor cantidad posible de ellas, las restantes son acomodadas en canastos y llevadas a sus respectivas viviendas. Las principales frutas recolectadas son de la palma canangucha (Mauritia flexuosa), umarí (Poraqueiba sericea), coppuasú (Theobroma grandiflorum), palma de asaí (Euterpe precatoria). También se recogen larvas de coleóptero, que consumen asadas.

Los Ticuna logran así una dieta balanceada consumiendo los productos de caza, horticultura, pesca y recolección. Todo esto se logra en condiciones ideales, pero en estos momentos se presentan grandes dificultades como son:

1. El nuevo patrón de asentamiento, la transformación paulatina de malocas aisladas a poblados, hace que el espacio productivo se concentre alrededor de las aldeas y esto determina una sobreexplotación del medio circundante.

2. Los animales de caza cada vez se alejan más hacia el centro de la selva debido al ruido de las armas de fuego y a las plantas eléctricas.

Debido a estos factores, los Ticuna que viven sobre el Amazonas y cerca de Leticia, se ven abocados a practicar el comercio para suplir sus necesidades.

Los principales productos comercializados de carácter interétnico son el pirarucú, la piña y la fariña, así como artesanías de las cuales las más importantes son las yanchamas, hamacas y mochilas de fibra de chambira, pequeñas canoas, canastos y máscaras. El comercio interno se realiza mediante la venta de productos de caza y pesca en los puertos de las aldeas, y en las pequeñas tiendas que expenden arroz, café, sal, azúcar, baterías, aguardiente y otros productos de uso diario.

La yanchama es una tela extraída de la corteza del árbol que lleva el mismo nombre (Ficus radula), del cual conocen diez variedades, distinguidas por la textura de la tela extraída. (Las telas más tupidas son utilizadas por los Ticuna como sábanas y cobijas). La extracción de la corteza requiere cuidado, pues desprende un líquido que quema la piel. Una vez extraída la corteza, es alargada y estirada por medio de golpes suaves, para luego ser secada y blanqueada al sol; después pintan paisajes naturales: la selva, los ríos, las aldeas, el Sol, la gente, los animales, o referencias míticas; las realizan las hombres con tinturas vegetales. Del corazón del árbol palo-sangre (Brosimun sp.), pequeñas canoas y remos (réplicas de las usadas por ellos) son elaboradas a machete por los hombres.

Las mochilas y hamacas son tejidas por las mujeres a partir de la fibra de chambira o cumare. Esta fibra se tuerce hasta lograr cuerdas finas, algunas de las cuales se colorean con tinturas vegetales, para realizar el tejido por medio de una aguja tanto en las mochilas como en las hamacas. Las mochilas son elaboradas exclusivamente para la venta.

Los canastos tejidos por las mujeres y usados por los Ticuna para labores agrícolas son los de "ojo grande" o tejido espaciado, muy apetecidos por los turistas. Los canastos de tejido "tupido" usado por los Ticuna para guardar la ropa los elaboran con el tallo de guaruma (Maranta arouma) y son los que más venden.

Organización sociopolítica
Para los Ticuna el mundo natural está concebido como un todo, en el que se contempla e orden de lo humano y su cultura, como una parte más del orden de las plantas, los animales de monte y los "seres del agua". Así como el orden de lo humano se clasifica bajo el concepto kiá, como concepto clasificatorio de la gente, en relación directa con un totemismo alianzas e identidades con animales; el orden de las plantas, de los animales de monte y de lo "seres del agua" está diseminado y marcado por el mismo criterio clasificatorio que le da s identidad e interrelación, conformando así la trama y la urdimbre del tejido con que la cultura Ticuna envuelve al mundo.

En esta interrelación entre naturaleza y cultura se teje el sistema social Ticuna. Su organización social está basada en los kiá: unidades de filiación patrilineales de carácter exogámica Los kiá designan una clasificación nominal de carácter totémico, articuladas a las series airi tierra-agua, de acuerdo con el medio, del cual se toma la nominación relacionada con aves, plantas o animales de tierra y/ o agua. Al respecto, Levi-Strauss ( 1975: 150) afirma: "los Ticuna del alto Solimoes, que tienen una exogamia hipertotémica (los miembros del clan del tucán no pueden casarse entre sí ni desposar a un miembro de un clan que lleve el nombre de un ave), consumen libremente el animal epónimo, pero respetan y preservan una parte sagrada, y utilizan otras como adornos distintivos. El animal totémico se descompone pues, en parte consumible, parte respetable y parte emblemática".

Originalmente cuando los Ticuna vivían en malocas, los kiá las determinaban patrilocalmente. En la actualidad los Ticuna habitan en aldeas ribereñas, en las cuales aún se conserva tangencialmente el predominio del kiá correspondiente a esa territorialidad; articulado al kiá privilegiado para establecer sus relaciones de alianza matrimonial. Fuente: banrepcultural.org.

Espero que sea interesante para vosotros . Para mi lo fue, ver a esos hombres y mujeres que toda su existencia es basada en la Naturaleza. Su vida y la de todos.


Montserrat Agudo