lunes, 11 de agosto de 2014

LOS ALIMENTOS Y LAS EMOCIONES (I)

Como ha sucedido con la mayoría de las disciplinas
científicas modernas, en la nutrición se intentó desligar lo físico de lo espiritual, poniendo el acento exclusivamente en lo primero, como si no tuviera ninguna influencia sobre lo segundo. De hecho, para cualquier persona de pensamiento científico tradicional podría sonar absurdo vincular el espíritu con la alimentación.
Sin embargo, en los últimos tiempos, con el desarrollo de la neurobiología en especial, la ciencia comenzó a abrirse a las múltiples relaciones que en realidad hay entre la forma de alimentación y los comportamientos humanos.
En las comunidades agrícolas o nómadas, poseían un rigor notable porque esas comunidades estaban obligadas a conocer de cerca la naturaleza.
Comprendían que el ser humano es un reflejo de la naturaleza en la que se desarrolla, al igual que esa naturaleza refleja al ser humano que la habita y la modifica con su forma de vivir, su agricultura, su cultura, etc…

Cuerpo y alimentos
A medida que las personas se fueron reuniendo en ciudades y alejándose más y más de sus fuentes de alimentos, esta sabiduría fue haciéndose vaga. Las personas dejaron de tener relación directa con su comida. Nunca hubo tanta obesidad como en esta época donde reinan las dietas.
Esto no implica que las dietas estén mal, sino que estas descompensaciones muestran el desconocimiento general acerca de lo que el cuerpo necesita. Buena parte de este desconocimiento pasa por los efectos emocionales de la comida. En realidad, habría que recordar que comer de forma indiscriminada, comer con prisas o en exceso, o quedarse sin comer todo el día, son verdaderas violaciones de las leyes naturales. Antes  de pensar en las calorías o en los hidratos de carbono, hay que entender que el cuerpo y su alimento son la misma cosa y deben reconciliarse, respetarse mutuamente y facilitar la buena relación entre ambos.

Estrés y afectos
Vivimos en una sociedad donde sobran los alimentos y faltan los afectos. En un ambiente así, muchas veces la comida tiende a ser utilizada para tapar el vacío que hay en las relaciones sociales y personales.
Las situaciones de estrés, por ejemplo, generan un hambre que no es física sino psíquica, porque responde fundamentalmente a una necesidad de consuelo y bienestar , y no a exigencias nutricionales.
El estrés reduce las reservas de serotonina, un neurotransmisor relacionado con las sensaciones de bienestar emocional y saciedad. Esta carencia genera una inquietud que lleva a comer en exceso y que no es fácil de controlar. Pero solo los hidratos de carbono complejos (pan, arroz, pasta, cereales) ayudan a una producción eficaz y duradera de serotonina. Fuente: salud alternativa.

Montserrat A



FOOD AND EMOTIONS (I)
As has been the case with most modern scientific disciplines, nutrition tried detach the physical from the spiritual, emphasizing only the former, as if it had no influence on the latter. In fact, for anyone from traditional scientific thinking might sound absurd to link the spirit with food.
However, in recent times, with the development of neurobiology in particular, science began to open to the multiple relationships actually form between food and human behavior.
In farming communities and nomadic, had a remarkable rigor because these communities were forced to learn about nature.
They realized that the human being is a reflection of the nature in which it develops, like that nature reflects human beings who inhabit and modify your way of living, agriculture, culture, etc ...

Body and Food
As people were gathering in cities and away more and more of their food sources, this wisdom was becoming vague. People stopped directly connected with their food. Never was there so much obesity as at this time ruled by the diets.
This does not imply that diets are bad, but these are the general lack decompensation about what the body needs. Much of this ignorance goes through the emotional effects of the food. Actually, one should remember to eat indiscriminately, eating in a hurry or excess, or go without food all day, they are true violations of natural laws. Before thinking about the calories or carbohydrates, you must understand that the body and food are the same thing and should reconcile, respect each other and facilitate good relationship.

Stress and emotions
We live in a society where there are plenty of food and lack of affection. In such an environment, often the food tends to be used to cover the void in social and personal relationships.
Stressful situations, for example, generate a hunger that is not physical but mental, mainly because it responds to a need for comfort and well-being, not nutritional needs.
Stress depletes serotonin, a neurotransmitter associated with feelings of emotional well-being and satiety. This lack creates a concern that leads to overeating and it is not easy to control. But only complex carbohydrates (bread, rice, pasta, cereals) help efficient and sustainable production of serotonin. Source: alternative health.


Montserrat A