martes, 15 de julio de 2014

PARQUE NACIONAL DE GARAJONAY

PARQUE NACIONAL DE GARAJONAY
Este parque con una superficie que supera el 10% dela isla de
La Gomera; fue declarado como tal  en 1981. Posteriormente, en 1986, UNESCO lo incluyó entre los bienes que forman parte del Patrimonio de la Humanidad.

El parque destaca sobre todo por ser el principal exponente de la laurisilva canaria, un ecosistema proveniente de la Era Terciaria, que desapareció del continente como consecuencia de los cambios climáticos ocurridos en el Cuaternario. El bosque de laurisilva del Garajonay concentra la mitad de la extensión arbórea madura de este tipo de vegetación en todo el archipiélago, en unas condiciones óptimas de conservación.
Así, desde el año 1981, en que el Garajonay fue declarado parque nacional, han sido muchas las tareas que se han ido realizando para recuperar los ecosistemas naturales originales a través de los trabajos de Restauración de Áreas Degradadas. Durante más de25años se han estado eliminando los pinares plantados en los años sesenta y han sido sustituidos por la vegetación  original, el fayal-brezal. El área restaurada es de algo más de 500 hectáreas.

La recuperación de la flora amenazada se ha ido consiguiendo gracias a los conocimientos adquiridos sobre ella tras muchos años de estudios sobre su biología, genética, demografía, etc. En muchas de ellas su reproducción en vivero ha sido todo un éxito y se traduce en amplias reintroducciones en el medio natural. Un buen ejemplo del éxito del Programa de Rescate Genético es el Saúco (Sambucus nigra ssp. Palmensis) una de las especies que gracias a los planes de recuperación han logrado recuperar su presencia en el parque. De apenas media docena de individuos se ha pasado a contar con varios cientos.
También la lucha contra las especies exóticas invasoras es uno de los ejes sobre los que se trabaja para recuperar la riqueza y biodiversidad de los ecosistemas que forman parte del parque. Los trabajos se han centrado en dos especies bastante agresivas: la oreja de gato y en la zona de El Rejo la tunera .

Son numerosos los estudios e investigaciones de los ecosistemas que se han realizado en Garajonay desde que se creó el parque (estudios de flora, hongos, fauna, suelos, meteorología, ecología, biología…) Pero es el Área de Seguimiento Ecológico del parque el que cuenta con un equipo de investigadores que lleva recogiendo datos en  más de 100 parcelas del parque desde hace más de 20 años.

La información recogida sirve para ver cómo evolucionan los diferentes ecosistemas del monte de forma natural, ya que desde la creación del parque la naturaleza evoluciona, por primera vez, sin interferencias humanas. Desde la llegada  de los primeros pobladores, el monte fue aprovechado de una manera u otra. Nuestra generación es la primer que puede conocer el monte gomero en todo su esplendor.

Pero en este parque no solo hay estudio y recuperación de la naturaleza, pero gracias a todo ello podemos disfrutar de diferentes senderos que nos ofrece este maravilloso parque lleno de embrujo y hechizo que seduce a todo el mundo.
Uno de estos senderos es EL BAILADERO. No es un sendero difícil: es lineal , tiene un desnivel de 87mt , dificultad media y nos ofrece belleza y naturaleza en todo su esplendor. Este sendero se encuentra al este del parque. Para acceder a él se toma la carretera CV-14 que se ve a la derecha tras pasar el Monumento Natural de Los Roques. Tras dejar atrás una curva muy cerrada se ve un pequeño apartadero donde es necesario dejar el coche, para aquellos que acceden usando este medio de transporte. El recorrido ofrece unas magníficas vistas de Los Roques y de la escarpada cabecera del barranco de Hermigua. Es un excelente lugar para apreciar la diferencia de ambientes entre la vertiente norte, frecuentemente batida por la niebla, incluso en verano, cubierta de una laurisilva húmeda en la que proliferan musgos y líquenes tanto en el suelo como en los árboles. En estos últimos observaremos con frecuencia multitud de gotas de agua que son el resultado de la condensación de la niebla en las hojas de la vegetación. En esta zona también hay brezales de tejo, que son propios de las cresterías muy batidas por la niebla. Sus troncos retorcidos de los que la corteza puede colgar en tiras llamarán nuestra atención.
En este recorrido también podemos apreciar interesantes muestras de vegetación rupícola de ambientes húmedos, particularmente las beas, en otras partes de Canarias llamadas bejeques. Estas plantas suculentas pertenecientes al género Aeonium, de hojas muy gruesas dispuestas en forma de roseta, están adaptadas para vivir en lugares en los que apenas hay suelo.
Hay otra ruta, aunque se puede elegir entre muchas, que se llama Meseta de Hermigua – El Cedro – La Meseta de Hermigua. Dificultad media-alta,desnivel de 280 mt y preparados para que la naturaleza sorprenda.
Esta ruta además de mostrarnos elementos patrimoniales como la pequeña hornacina dedicada a la Virgen de Guadalupe, patrona de la isla, nos permite disfrutar de uno de los cursos permanentes de agua del parque. Este tipo de ambiente húmedo, tan escaso en Canarias, es el hábitat de la sauceda, una formación arbórea, estrechamente ligada a este líquido elemento, en la que la presencia en exclusiva del sauce canario (Salix canariensis) caracteriza los únicos bosques de ribera de Canarias. A lo largo de la ruta vamos encontrando también retazos de laurisilva seca o termófila, en la que el barbusano (Apollonias barbujana), el palo blanco (Picconia excelsa) y el mocán (Visnea mocanera), especies propias de los ambientes más cálidos del monteverde, hacen acto de presencia. Recorremos así mismo áreas pobladas por laurisilva de ladera en la que hayas (Morella faya), laureles (Laurus novocanariensis), acebiños (Ilex canariensis), palo blancos, follaos (Viburnum rigidum) y brezos (Erica arborea) son las especies dominantes. Al pasar por zonas rocosas podremos apreciar también como estos ambientes tienen una flora muy particular: se denominan plantas rupícolas aquellas, que como las beas o bejeques del género Aeonium están adaptadas a vivir en lugares donde apenas hay tierra y captar el agua disponible es por ello muy difícil. Es por esta razón que estas especies suelen tener hojas y tallos suculentos.

Montserrat A