domingo, 23 de febrero de 2014

PICASSO, LA INTIMIDAD DEL CANIBAL / PICASSO, CANNIBAL PRIVACY

Autorretrato
PICASSO, LA INTIMIDAD DEL CANÍBAL
Hace muy poco en el periódico El Mundo salió un artículo sobre
la nueva exposición que se hará en la Fundación Mapfre en Madrid sobre el artista. El artículo es muy fiel a la exposición y por tanto he pensado que sería interesante incluirla en el blog así como algunos cuadros que se podrán ver .

Picasso es una vida, en plural donde sólo había sitio para Picasso. El artista más caníbal del siglo XX. El tótem de sí mismo. El buen salvaje con flequillo que abrió las compuertas del arte hasta donde no se sabía que alcanzaba la luz. Andó el camino a solas, con apetito de muchas cosas.
Y quienes lo vieron pintar decían que  se enfrentaba al Moby Dick de la tela en blanco con una fiebre de mano rápida  donde  no era posible el camino de vuelta.
Hizo del oficio de pintar el tema también de su pintura. La modelo ( las modelos) los artistas torcidos de la bohemia, el taller como espacio sagrado. Aquel recinto de sus demonios, el poliedro fatal donde entraba en combustión . Y a este territorio que él convirtió en el rompeolas de todas las obsesiones echa la vista la Fundación Mapfre en una exposición poderosa.

los bañistas
La muestra reúne 80 telas, 60 dibujos y grabados, 20 fotografías, cerámicas y una decena de paletas del artista, entre ellas la última que utilizó pocos  días antes de morir Pero hay más. No sólo se trata del bulto del conjunto, sino de la secuencia de lo que todas las piezas dispuestas vienen a contar: eses  triángulo mítico desde el que Picasso cifró uno de los frentes de su aventura, integrado por tres motivos icónicos: el taller, la presencia femenina y él mismo. Cada uno de los cambios en su vasta y acelerada obra respondía a un nombre de mujer: Fernande, Eva, Olga, Dora Marie-Thérèse, Françoises, Jacqueline…. Y Picasso deborándolas. Y Picasso con cualquier otra dama colgada del brazo, trotando por París, algunas con los labios pintados por fuera del labio. “La relación entre el artista y la modelo se convirtió para él en un género en sí mismo”, explica la comisaria de la muestra ,Maite Ocaña.

Entrar adentro de Picasso con el taller como norte magnético es una expedición extraordinaria. Todo está cifrado ahí, en ese laboratorio de furias. La exposición arranca con el poderoso Autorretrato con paleta  ( 1906) del Museo de Arte de Filadelfia, con toda la fuerza del primitivismo, con el cuerpo casi arquitectónico, los ojos como teas que buscan el incendio a desatar, la cabeza como una máscara ibérica. Y a partir de ahí, las revoluciones sucesivas: el cubismo, el clasicismo, el surrealismo, el fauvismo… los bodegones. Los cuerpos entre la sensualidad ( unas veces) y la naturaleza muerta ( otras).La síntesis entre lo vivo y lo muerto… el picassismo, en definitiva.

mujer con mandolina
“Lo que hemos buscado aquí es subrayar una mirada muy íntima del artista”, comenta Pablo Jiménez-Burillo, director de la Fundación Mapfre. “Él es de los primeros artistas modernos que toman el taller como un motivo esencial de la pintura. E insiste en él hasta el final”. Sin embargo, jamás queda una sensación de fórmula hallada, sino de conflicto siempre a punto de ser resuelto.
En el estudio se da la soledad, pero también lo extraordinario. La fantasía. El enigma. El sexo incandescente. La embestida brutal de los amantes. La meditación. El desengaño… todo
es posible ahí adentro. Y no se da sólo un aislamiento del mundo, sino un mundo que ensancha el mundo.

“Las etapas de Picasso están muy bien demarcadas en el recorrido por la obra que aquí presentamos”, sostiene Jiménez-Burillo. “Desde el ímpetu del joven creador hasta la reflexión sobre la vejez en las últimas piezas. Cuando el artista se presenta ya anciano, cansado, o suplantado por otros ante la modelo”. Y siempre con la utillería del artista cerca. O con lo exterior como algo a ventana. Y es a la vez tan parte de nosotros.

Picasso fue un artista de taller. Y allí estableció la fuerza de su alquimia. Primero en aquellas covachuelas con aroma a tocino hervido de Madrid, de Barcelona, de París. Más tarde en los pisos burgueses. Y después en las casas de la Costa Azul, en los castillos, en la Californie.

Tenemos 30 prestadores. Y muchos de ellos no van a volver a prestar sus obras en mucho tiempo, por lo que esta es una oportunidad casi única para contemplar algunos trabajos esenciales de Picasso.
La desmesura es otro de los motores de esta cita. Un exceso constructivo que tiene su remate en la última sala de la muestra, donde el tema del pintor y la modelo ( ahora Jacqueline) vuelve a tomar impulso. El voyeur es ahora un pintor viejo y la modelo se ha convertido en un monstruo. El tiempo ha hecho su trabajo y la mirada se ha convertido en testimonio de ese tiempo. Como el propio artista, que se convierte en testigo de sí mismo desde dentro del autorretrato con el que cierra la exposición, Hombre en el taburete (1969), presentado sólo una vez en el Palais des Papes de Avignon en 1970. Allí aparece joven como no es. Vital como ya no puede serlo. Como  un chico solitario que pinta. Aunque, en verdad, el hombre se extingue.

Montserrat A.


PICASSO, CANNIBAL PRIVACY
Mujer en sillon rojo
Makes very little in the newspaper El Mundo was an article about the new exhibition will be at the Mapfre Foundation in Madrid on the artist. The article is very true to the show and therefore I thought it would be interesting to include it in the blog as well as some pictures that can be seen .

Picasso is a life, in the plural where there was only room for Picasso. The artist of the twentieth century cannibal . The totem itself. The noble savage with bangs that opened the floodgates of art to not know where the light reaching . Ando the road alone , with an appetite for many things.
And those who said they viewed painting Moby Dick faced the fabric in white with a fever fast hand where it was not possible the way back .
Made the job of painting the subject of his painting also . The model ( models ) twisted bohemian artists , the workshop as sacred space. That his demons enclosure , where it entered the fatal burning polyhedron . And this territory he became the breakwater all obsessions view shows the Mapfre Foundation in a powerful exhibition.

The exhibition includes 80 fabrics, 60 drawings and prints , 20 photographs, ceramics and a dozen pallets of artist , including the last one used a few days before he died But there is more . Not only is the whole package , but the sequence of which all parts are arranged to run: eses mythical triangle from which Picasso encrypted one front of his adventure , comprising three iconic motifs : the workshop, the female presence and himself. Each of the changes in its vast and accelerated work responded to a woman's name : Fernande , Eva , Olga , Dora Marie -Thérèse , Françoises , Jacqueline .... And Picasso deborándolas . And Picasso with any other lady on his arm , trotting around Paris , some with painted lips lip out . "The relationship between artist and model for him became a genre in itself ," says the curator of the exhibition , Maite Ocaña.

Naturaleza muerta
Log in Picasso's workshop as magnetic north is an extraordinary expedition . Everything is encrypted there in that lab furies . The exhibition begins with the powerful Self Portrait with Palette (1906 ) of the Philadelphia Museum of Art , with all the force of primitivism , with almost architectural body , eyes like fire brands that seek to unleash the Iberian head like a mask. And from there , the successive revolutions : cubism , classicism , surrealism , fauvism ... still lifes . The bodies between sensuality ( sometimes ) and still life ( other ) . Synthesis between the living and the dead ... the picassismo ultimately .

"What we have sought to emphasize here is an intimate look artist ," says Pablo Jiménez Burillo - director of the Mapfre Foundation. " He is the first modern artists who take the workshop as a key reason for the paint. And he insists on it until the end. " However, it is never a sense of formula found , but always about conflict being resolved.
The study gives loneliness , but also the extraordinary. Fantasy. The enigma. The incandescent sex. The brutal onslaught of lovers. Meditation . The disappointment ... everything is possible in there. And not only gives isolation from the world , but a world that expands the world .

" The Stages of Picasso are well marked in the overview of the work presented here ," said Jimenez Burillo . "Since the momentum of the young artist to reflection on aging in the final pieces . When the artist is presented as an old man , tired, or supplanted by others before the model. " And always with the artist utillería nearby. Or something to the outside window. It is both as part of us.

Picasso was an artist workshop . And there he established the force of his alchemy. First covachuelas those scented boiled bacon Madrid , Barcelona , Paris. Later in the bourgeois homes . And then in the houses of the Riviera, in castles , in Californie .

We have 30 lenders. And many of them are not coming back to lend their works in a while , so this is a rare opportunity to watch some seminal works by Picasso.
Hubris is one of the engines of this appointment. A constructive excess having his shot in the last room of the exhibition, where the subject of the painter and the model (now Jacqueline ) regains momentum. The voyeur is now an old painter and his model has become a monster. Time has done its job and the look has become witness to that time. As the artist himself , who becomes witness to himself from within the self portrait with the exhibition closes , Man in the stool (1969 ) presented only once in the Palais des Papes in Avignon in 1970. There appears young and is not. Vital as it can no longer be. As a lonely boy painting . Although , in truth , the man dies .


A. Montserrat