martes, 17 de septiembre de 2013

CAMBIAR HACE QUE CAMBIE LO QUE NOS RODEA

El cambio de uno mismo hace que cambie lo que nos rodea
A veces sentimos la necesidad de que todo lo que nos rodea , debería 
cambiar de golpe para así, poder cambiar nosotros todo aquello que nos desagrada o simplemente nos perjudica . En una palabra, cambiar la vida que llevamos porque no nos aporta satisfacción pero lamentablemente,  no pensamos en que quizás y solo quizás, ese cambio solo requiere de nuestro propio cambio de mentalidad y actitud para ver cambiar nuestro entorno y empezar a percibir esas vibraciones positivas que nos den ese sentido a nuestra vida, a veces un tanto vacía o llena de cosas que nos hacen sentir solos.
Llevo más de dos años diciéndome a mí misma que quiero cambiar la vida que llevo porque no me satisface , porque parece que este enfadada con el mundo, porque no me aporta nada por lo que volver a luchar de nuevo, porque ya no soy yo, porque me siento apática… pero al final, llego a la conclusión que no he cambiado nada por falta de valentía y coraje, porque en el fondo me da miedo tomar la decisión. Tirarme del precipicio sin saber si los dos metros de agua que hay en la piscina serán suficientes para amortiguar el golpe.
Todo el dia organizado desde las 07:00H hasta las 23:00h pero sin tiempo para mí, solo trabajo, obligaciones, responsabilidades, stress, mirando la agenda para que nada se me olvide pues eso distorsionaría toda la agenda semanal, enfadándome si algo tiene que ser modificado pues eso significa, cambios continuos hasta volver a cuadrar los horarios y las tareas profesionales y personales….
Por circunstancias de la vida, me han obligado a tomar la decisión, sin más vía que esa, sin otro camino, si más … y lo he hecho, muerta de miedo, con grandes dudas, con la incertidumbre de … “me habré equivocado?”  y que pasará mañana?.
Con la agenda vacía esperando ser llenada, rallada, abarrotada… con lo que quiera o necesite , con tiempo pero lo más importante dándome la oportunidad , la nueva oportunidad para elegir otro rumbo, el que quiera ( y eso es un privilegio) solo falta aprender a aceptar los cambios y saber aprovecharlos para sacarles partido pero sobre todo para dar las gracias a quien sea por esa oportunidad, aunque no se vea al principio.
No miento, tirarse al vacío, saltando de ese piso tedioso pero seguro llamado CONFORD , no es fácil.
Romper con tantos años de rutina que me carcomía, pero que era lo conocido, lo que se tenía que hacer, lo que se esperaba de mí, pero… ¿quién esperaba eso?, ¿Quién me lo exigía?, quizás yo y la educación que recibí, los traumas que tuve, o las decisiones que tuve que tomar para sobrevivir y no ser pisoteada, lo que me exigí porque así lo creía yo…  ahora tengo la oportunidad que siempre desee pero que nunca tuve valor de tomar por miedo, por falta de valor , hoy he decidido ir en busca de lo desconocido que quizás podría aportarme esa felicidad que anhelo… pero lo más importante es que me está aportando ilusión y renovación, ganas de hacer, investigar y crear, me ofrece respirar profundo y decir, vuelvo al Mundo, a ese lugar de donde nunca debí salir.
Aquí tenéis algunos de los retos :
Vivir la crisis como una oportunidad
Paul Romer, de la Universidad de Nueva York (EE.UU), finalista del premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2013: “Una crisis es una tremenda oportunidad que no podemos desaprovechar”. Sigues su consejo y te desdoblas prodigiosamente. Te conviertes en un frío analista de tus propias circunstancias.
Paul Stoltz, experto en resiliencia “ las potenciales ventajas de la adversidad”.
Ganar perspectiva
Adiós  a esa visión constreñida que teníamos del mundo. Vivíamos bajo un falso techo y ahora nos damos cuenta. Volábamos con el piloto automático: nunca creímos que existiera  vida más allá de los nubarrones.
El cambio social no será posible si antes no se produce una transformación personal. Y para alcanzar ese punto hay que escalar una cima. Abrir el objetivo, ganar perspectiva, contemplar la vida en toda su anchura.
Romper la rutina
Atrapados sin remedio en el redil del tedio. El mismo espacio, la misma silla, la misma mesa, la misma  asfixia. Una agónica sucesión de días y más días. Aunque es muy sencillo instalarse en la inercia. Nos vamos volviendo cómodos y acabamos cayendo en el “más vale malo conocido…” porque la rutina es algo más que un hábito: es una larva que te carcome por dentro, una actitud que se enquista. La actitud del conformismo y el camino trillado.
Vamos a proponernos un reto tan simple como ambicioso: que nunca haya dos días iguales en nuestra vida.
Desapegarse de las posesiones
La vida es como un viaje en globo. A veces no queda otra salida que soltar lastre. Nos han adiestrado en la cultura del exceso. Vivimos tan aferrados a nuestras posesiones que cualquier perdida nos parece irreparable. Tanto tienes, tanto vales.
Por eso conviene “vaciarse” de vez en cuando , sentirse liviano, ganar altura… es bien cierto: somos unos consumados inexpertos en el arte del desapego. Tenemos que aprender a cultivar  una actitud menos posesiva de las cosas, de las ideas, de las emociones.
Quejarse bien
Todo acto de rebeldía empieza por una impostura. El problema es que las quejas muchas veces se estrellan contra el muro implacable de la realidad ( la queja imposible). O no alcanzan su objetivo ( la queja mal canalizada). O acaban perdiéndose en generalidades. En cambio, la “buena queja”, es específica, concreta y bien proporcionada. Y más allá del simple lamento, tiene que ir arropada con una acción positiva. En caso contrario, se queda en frustración o indignación.
Aunque quizá no exista mejor consejo que el del teólogo Reinhold Niebuhr “ Dios, concédeme la serenidad para  aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo cambiar, y la sabiduría para distinguir entre ambas”.
Dar y compartir
Durante decenios, el enriquecimiento personal, la competencia salvaje y la zancadilla al prójimo han sido las reglas incuestionables de nuestro sistema económico. Pero ahora no vamos a culpar a Adam Smith de todos los males. Nos aferramos al bote salvavidas cuando a lo mejor va siendo hora de tomar el timón y salir al encuentro  de muchos otros que también están buscando respuestas en medio de la tormenta.
El mensaje hiperconsumista de la última  década está dejando paso al de “dar y compartir”, más a tono  con los tiempos que corren. Gift  y share.


The change of oneself makes change around us
Sometimes we feel the need all around us, should change so suddenly, to change us all that we dislike or just hurts us. In a word, change the life we ​​lead because it gives us satisfaction but unfortunately, we do not think that maybe and just maybe, this change only requires our own change of mentality and attitude to see change our environment and begin to perceive these positive vibes that give us meaning to our lives, sometimes with empty or filled with things that make us feel alone.
I have over two years telling myself I want to change the life I lead because it does not satisfy me, because it seems that this angry at the world, because it gives me nothing to go back to fight again, because it is not me, because I feel apathetic ... but in the end, I conclude that I have not changed anything for lack of bravery and courage, because deep scares me make the decision. Throw me the cliff without knowing if the two feet water in the pool will be sufficient to cushion the blow.
All day organized from 07:00 H to 23:00 h but no time for me, just work, duties, responsibilities, stress, looking at the agenda I forget anything because that would distort the entire weekly schedule, getting angry if something has to be modified because that means continuous changes to re-balance the schedules and personal and professional tasks ....
Circumstances of life have forced me to make the decision, without further way that no other way if more ... and I did, scared to death, with great doubts, with the uncertainty of ... "I have been mistaken? "and what will happen tomorrow?.
With empty calendar waiting to be filled, grated, packed ... with what you want or need, with time but more importantly giving me the opportunity, the new opportunity to choose another course, who wants (and that's a privilege) just need to learn to accept the changes and use them to take advantage of them know but mostly to to thank anyone for that opportunity, although not seen at first.
No lie, pulled vacuum that floor jumping insurance called Conford tedious but it is not easy.
Breaking routine many years I was eating, but it was known, what had to be done, what is expected of me, but ... who expected that?, Who demanded me?, Maybe I and education I received, the traumas I had, or the decisions I had to make to survive and not be trampled, so I demanded that I thought so ... now I have the opportunity I always wanted but never had the nerve to take out of fear, worthlessness, today I decided to go in search of the unknown that perhaps could bring me happiness that longing ... but more importantly I is bringing hope and renewal, wanted to do, investigate and create, gives me a deep breath and say, back to the world, to that place where I should never leave.
Here are some of the challenges:
Living the crisis as an opportunity
Paul Romer of the University of New York (USA), a finalist for the Prince of Asturias Award for Social Sciences 2013: "A crisis is a tremendous opportunity not to be missed." Still his advice and you unfold it prodigiously. You become an analyst cold your own circumstances.
Paul Stoltz, resilience expert "the potential advantages of adversity."
Gain perspective
Goodbye to that vision we had of the world constrained. We lived under a false ceiling and now we realize. We flew on autopilot: never believed that life existed beyond the clouds.
Social change will not be possible until there is a personal transformation. And to reach that point you have to climb a peak. Open the target, gain perspective, contemplate life in all its width.
Breaking the routine
Hopelessly trapped in the folds of tedium. The same space, the same chair, the same table, the same suffocation. A succession of agonizing days and days. Although it is very easy to settle in inertia. We're just getting comfortable and falling into the "better the devil you know ..." because the routine is more than a habit: a larva that eats you from inside, an attitude that becomes encysted. The attitude of conformity and the beaten path.
We will propose a challenge as simple as ambitious never have two days are alike in our lives.
Detachment from possessions
Life is like a balloon ride. Sometimes there is no choice but to make concessions. We have been trained in the culture of excess. We are so wedded to our possessions that any loss seems irreparable. Both have both vouchers.
So should "emptied" from time to time, feel lighter, gain height ... it is true: we are the consummate inexperienced in the art of detachment. We must learn to cultivate a less possessive of things, ideas, emotions.
Complain well
Every act of rebellion begins a sham. The problem is that complaints often crash into the implacable wall of reality (the complaint impossible). Or not achieve their objective (misdirected complaint). Or just lost in generalities. Instead, the "good complaint" is specific, concrete and well proportioned. And beyond mere regret, have to go clothed with positive action. Otherwise, it stays in frustration or anger.
Although there may be no better advice than the theologian Reinhold Niebuhr "God grant me the serenity to accept the things I can not change, courage to change the things I can, and the wisdom to distinguish between the two".
Giving and sharing
For decades, personal enrichment, and cutthroat competition have been tripped neighbor unquestionable rules of our economic system. But now we will not blame Adam Smith of all evil. We cling to the lifeboat when perhaps it is time to take the helm and go to meet many others who are also looking for answers in the midst of the storm.
The hyper-consumerist message of the last decade is giving way to "giving and sharing", more in tune with the times. Gift and share.