martes, 9 de julio de 2013

HOMBRES Y MUJERES: POESIA

El hombre y la mujer son complementarios

Ha habido hombres y ha habido mujeres,
pero no ha habido seres humanos.

El hombre solo no será capaz de llegar muy lejos.
La mujer sola simplemente será un estan­que de energía
sin posibilidad alguna de movi­miento dinámico.
Cuando ambos están juntos son complementarios.
Ninguno está por encima del otro.
Los complementarios jamás están arriba o abajo, son iguales.
Juntos conforman un todo,
y juntos pueden crear una santidad
que no resulta posible para ninguno por separado.

Un hombre, para ser realmente masculino,
ha de ser aventurero, creativo,
ha de ser capaz de to­car tantas iniciativas en la vida
como le sea posi­ble.
La mujer, para ser de verdad una mujer,
ha de ser un estanque de energía detrás del hombre,
para que la aventura pueda disponer de tanta energía
como sea posible.
La energía será necesaria para que la aventura
pueda tener cierta inspiración, cierta poesía,
de modo que el alma aventurera pue­da relajarse en la mujer
y verse rellenada con vida, rejuvenecida.

El hombre y la mujer, juntos,
moviéndose de manera positiva, son un todo.
Y la verdadera pa­reja -y hay muy, pocas parejas verdaderas-
es una en la que cada uno se ha unido con el otro
de una forma positiva.

Si ambas partes son conscientes del hecho
de que se trata del encuentro de opuestos,
de que no hay necesidad de convertirlo en un conflicto,
en­tonces es una gran oportunidad para comprender
y asimilar el punto de vista totalmente opuesto.
De esa manera, la vida de un hombre y de una mujer,
juntos, puede convertirse en una hermosa armonía.
El enfoque femenino y el enfoque mas­culino son tan distintos
que a menos que se lleve a cabo un esfuerzo consciente,
a menos que se convierta en vuestra meditación,
no existe espe­ranza de disfrutar de una vida apacible.

Siempre que dos personas se encuentran, se crea un mundo nuevo.
Su simple reunión le da vi­da a un nuevo fenómeno,
que antes no existía, que nunca había existido.
Y a través de ese nuevo fenómeno ambas “personas”
son modificadas y transformadas.
Vosotros creáis la relación,
pero dicha relación también os crea a vosotros.

Si nuestras relaciones con las personas
con­tienen la gran comprensión
de que al otro habría que concederle
una libertad total para que pueda seguir siendo lo que es,
quizá con cada momento se pueda revelar más y más belleza.
Haced que el amor de la gente sea libre,
haced que la gente no sea posesiva.
Pero esto solo puede suceder si en vuestra meditación
descubrís vuestro ser.

La intimidad con una mujer o con un hombre
es mejor que tener muchas relaciones superficia­les.
El amor no es una flor de temporada,
requie­re años para crecer.
Y solo cuando crece va más allá de la biología
y empieza a tener algo de lo espiritual en su naturaleza.
Estar con muchas mu­jeres o con muchos hombres
os mantendrá super­ficiales; quizá satisfechos, pero superficiales;
ocupados, desde luego,
pero no de un modo que os vaya a ayudar en el crecimiento interior.
Pero una relación de uno a uno,
sostenida para que po­dáis comprenderos de manera más personal,
aporta un beneficio tremendo.

Continuad buscándoos, encontrando maneras nuevas de amaros,
de estar juntos.
Cada persona es un misterio infinito, inagotable, insondable,
de modo que no es posible que alguna vez podáis decir:
“La he conocido”, o: “Lo he conocido”.
Como mucho, podréis decir:
“He intentado todo lo que he podido;
pero el misterio sigue siendo un misterio”.
De hecho, cuanto más conocéis,
más misteriosa se vuelve la otra persona.
Entonces el amor es una aventura constante.

En un mundo mejor, con personas más medi­tativas,
con un poco más de iluminación en la Tie­rra,
la gente amaría, amaría inmensamente,
pero su amor seguiría siendo una unión, no una relación,
y no digo que ese amor llegará a ser únicamente momentáneo.
Existen todas las posibilidades de que ese amor
sea más profundo que el vuestro,
que posea una cualidad más elevada de intimidad,
que tenga más poesía y más de Dios en él.
Y existe to­da la posibilidad de que ese amor
dure más de lo que vuestra así llamada relación
pueda llegar a du­rar jamás.
Pero no lo garantizaría la ley,
ni los tri­bunales ni la policía.

La garantía sería interior.
Sería un compro­miso desde el corazón,
una comunión silenciosa.

Basho

The man and woman are complementary

There have been men and women have been,
but there has been humans.

The man just will not be able to get very far.
The woman alone just will power a pond
without any possibility of dynamic movement.
When both are together are complementary.
Neither is above the other.
The complementary are never up or down, are equal.
Together they form a whole
and together they create a holiness
it is not possible for any separately.

A man, to be truly masculine,
has to be adventurous, creative,
must be able to play in life many initiatives
as you possible.
The woman, to be truly a woman,
must be a pond behind the man power,
so that the adventure can have as much energy
as possible.
The energy will be needed for the adventure
may have some inspiration, some poetry,
so the adventurous soul can relax in women
and be filled with life, rejuvenated.

Man and woman together
moving positively, are a whole.
And the real couple, and there are very few couples real-
is one in which each has joined with the other
in a positive way.

If both parties are aware of the fact
that it is the encounter of opposites,
that there is no need to turn it into a conflict,
then it is a great opportunity to understand
and assimilate totally opposite view.
Thus, the life of a man and a woman,
together, it can become a beautiful harmony.
The female focus and approach are so different male
unless you undertake a conscious effort
unless it becomes your meditation,
there is no hope to enjoy a peaceful life.

Whenever two people meet, they create a new world.
Its simple meeting gives life to a new phenomenon,
that did not exist, had never existed.
And through this new phenomenon both "people"
are modified and transformed.
You believe the relationship,
but I also believe that relationship to you.

If our relationships with people
contain the great understanding
that the other should grant
complete freedom so you can continue being what it is,
perhaps every moment can reveal more and more beauty.
Do you love the people free,
cause that people are not possessive.
But this can only happen if your meditation
you discover your being.

Intimacy with a woman or a man
is better than having many superficial relationships.
Love is not a seasonal flower,
re-quires years to grow.
And only when it grows beyond the biology
and begins to have something spiritual in nature.
Being with many women or many men
I remain superficial, perhaps satisfied, but superficial;
employed, of course,
but not in a way that will go to help inner growth.
But a ratio of one to one,
sustained so that you can understand you on a more personal,
provides a tremendous benefit.

Continue looking for you, finding new ways to love you,
to be together.
Each person is an infinite mystery, inexhaustible, unfathomable
so it is not possible once you can say:
"I've known," or, "I've known."
At best, you can say:
"I tried everything I could;
but the mystery is still a mystery. "
In fact, the more you know,
becomes more mysterious the other person.
Then love is a constant adventure.

In a better world, with more meditative people,
with a little more lighting in the Tie-war,
people would love, love immensely,
but his love would remain a union, not a relationship,
I do not say that love will become only momentary.
There is every possibility that this love
is deeper than yours,
that has a higher quality of intimacy,
that has more poetry and more of God in him.
And there to-gives the possibility that love
last longer than your so-called relationship
can reach rar du-ever.
But the law does not guarantee,
neither the courts nor the police.

The guarantee would be inside.
It would be a commitment from the heart,

silent communion.