miércoles, 5 de junio de 2013

HANNA ROSIN Y EL NUEVO MATRIARCADO

El fin de los hombres: Hanna Rosin
En el suplemento del periódico EL MERCURIO del dia 2 de abril,
leí un artículo muy interesante hecho a la autora del polémico libro “El fin de los hombres”, Hanna Rosin. Espero que os guste.
En EEUU , el libro de Hanna Rosin ha llevado a un amplio debate sobre el rol de los hombres y mujeres en la sociedad de hoy.No es un manifiesto feminista, tampoco la celebración de un gran logro femenino. El polémico libro “el fin de los hombres y el ascenso de las mujeres” de la periodista de “The ATlantic “ Hanna Rosin es más bien una constatación. La de una revolución silenciosa que se está dando en el mundo y que, según ella, nos está llevando a cuestionar la definición actual de la masculinidad, a abrirle todas las oportunidades posibles a las mujeres y a recargarlas de responsabilidades también.
Uno de los primeros en molestarse fue Jacob, el hijo de nueve años de Hanna Rosin. Por eso , su madre le dedicó su libro. “Para Jacob, con mis disculpas por el título”.
Jacob no es la única persona en que “the end of men and the rise of women” provocó reacciones fuertes. Desde su publicación, en septiembre del año pasado en EEUU, ha generado polémica y llevado a un amplio debate sobre el rol de hombres y mujeres en la sociedad de hoy.
En “the end of men” Hanna Rosin se apoya en datos recopilados de estudios, artículos y libros, y en entrevistas que realizo durante varios años en todo EEUU, para defender una teoría: los hombres de hoy estarían perdiendo terreno, frente a mujeres más educadas, más independientes económicamente, con más autoconfianza. Describe la emergencia de verdaderos matriarcados en ciudades estadounidenses tradicionalmente constituidas por una clase trabajadora importante. Este cambio en la configuración social se debería, a un cambio económico: la llegada de la era postindustrial que llevó al declive  del sector manufacturero y a un apogeo de los empleos del sector de servicio, tradicionalmente femenino. Los hombres se habrían quedado sin trabajo y no habrían sabido adaptarse a esta transformación. Las mujeres en cambio estarían acaparando los nuevos empleos. Para muchas los hombres se volverían poco más que “una boca más que alimentar”.
En el pasado, los hombres sacaban su ventaja en gran parte de su porte y su fuerza. La economía de servicio e información premia precisamente las cualidades opuestas, las que no pueden ser fácilmente reemplazadas por una máquina.
The end of Men ha sido recibido con cierto escepticismo por parte de la élite intelectual. Se ha cuestionado la validez de las cifras en que se apoya , se ha puesto en duda su conocimiento de la realidad mundial y discutido la aparición real de un nuevo poder femenino. No es algo que parezca perturbar a la periodista.
-Creo que la gente leyó mi libro pensando que se trataría de un manifiesto feminista, y claro, el titulo da esa impresión, pero la verdad es que yo lo concebí más bien como una manera de
absorber lo bueno y lo malo de lo que está ocurriendo …
- Una de las cosas buenas es que las mujeres pueden hacerlo todo. Y eso se da en todos los segmentos de la sociedad. He leído sobre parejas en que las mujeres ganan mucho más dinero que sus maridos e incluso entonces, cuando lo hacen todo, son las que controlan la casa, manejan los ingresos. Pero eso lleva, por otro lado, a que las mujeres estén exhaustas por tratar de hacerlo todo. Por eso ahora se está dando este debate, porque las cosas como están no son necesariamente una receta para la felicidad.
¿cree que estamos en un periodo de transición?. Sí, y puede que estemos yendo hacia algo mejor como hacia algo peor… Pero existe otro modelo , dice Rosin, las llamadas “parejas balancín”
-En el libro describo este tipo de matrimonio que se da en la clase alta y que e bastante reciente. Barack y Michelle Obama tienen un matrimonio balancín. Cuando eran más jóvenes y él estudiaba leyes, ella sustentaba a la familia económicamente. Ahora que él es Presidente, ella lo apoya y él siempre dice “cuando yo termine mi mandato, le tocará a Michelle ascender”. Es un nuevo modelo de matrimonio en el que no se asume que el hombre es el proveedor. Y no necesariamente hay equidad. No es 50 y 50, pero sí cada uno tiene la oportunidad de ser el jefe o jefa en algún momento dice la periodista.
El nuevo poder de las mujeres escribe Rosin , se expresa a diferentes niveles. En la manera en que las mujeres conquistan y también en los mayores grados de violencia con los cuales reaccionan frente a ciertas situaciones.
En otro capítulo, titulado “Hearts of Steel” (corazones de acero), revisa la nueva cultura de la conquista que impera en los campus universitarios, con particular escrutinio en las escuelas de negocios. Explica que las estudiantes suman las relaciones y los encuentros sexuales sin compromiso. Las mujeres ya no están a la espera de que los hombres las seduzcan, toman ellas mismas las riendas de la situación. Esa “hook up culture”, asegura, es lo que les permite dedicarse a sus nuevos intereses sin la presión de tener que casarse.
Se le ha cuestionado también que hable de ascenso de las mujeres aunque en los altos cargos de las empresas sigan minoritarias. ¿No cree que hay barreras que persisten?. –Es cierto que en la cima las cosas no han cambiado mucho y que hay barreras internas y externas. Pero creo genuinamente que las cosas no van a seguir así. Creo que estamos  debatiendo sobre esto, que estamos permitiendo que surjan diferentes modelos de mujeres, como Marissa Meyer, que dejó Google, se fue a Yahoo y decidió no quedarse en la casa con su guagua.
Quizás las mujeres nunca lleguen a ser el 50% de los presidentes ejecutivos de las empresas. Quizás terminemos en una situación en que, sea por lo que sea, esa no sea la manera en que  las mujeres expresan su ambición.
Estamos viviendo una mística de la masculinidad. Hemos encerrado a los hombres en una caja muy estrecha. Eso funcionó durante mucho tiempo, porque ellos tenían el poder, había muchos empleos y uno podía ser muy varonil sin haber terminado el colegio y simplemente teniendo una muy buena vida de clase media. Pero eso ya no es cierto. Vivimos en una economía en la que un oficial de policía  necesita tener un diploma universitario, todos necesitan tener estudios para poder ser de clase media. Tienen que adaptarse a una nueva realidad. Lo tremendo, dice Rosin, es que los hombres perdieron su lugar en todos los ámbitos :en el mundo laboral y en sus familias. Y les ha faltado flexibilidad para adaptarse . Además, son víctimas de los prejuicios culturales que le impiden poder apoderarse de los espacios hasta ahora reservados a la mujer.
¿los hombres se están adaptando a esta nueva realidad? –me impresiona, por ejemplo, la cantidad de programas de televisión que han salido como “guys with kids” o “up all night” en los que aparecen hombres paseando guaguas y ese tipo de cosas. Cada vez que se registra un cambio en el comportamiento de las mujeres , inmediatamente sale un show televisivo que lo refleja. A los hombres no se los reflejaba de esa manera en la tele. Así que el hecho de que estén apareciendo shows con hombres que deben lidiar con situaciones domésticas sin por eso ser considerados afeminados.
¿Es un fenómeno dela élite?, sí, indudablemente. Les preguntaron; ¿son padres presentes? Y los médicos contestaron: “sí, muy presente”, mientras los paramédicos contestaron “no mucho”. Y cuando miraron lo que cada uno de ellos hacía, el paramédico se ocupaba mucho más de sus hijos que el médico como eran de la clase trabajadora, tenían mujeres que trabajaban también y poca ayuda en la casa, les tocaba cuidar más a sus hijos. Pero creo que no lo asimilaban como parte de su identidad. 


The end of men: Hanna Rosin

In the newspaper supplement MERCURY April 2 the day, I read an interesting article the author made the controversial book "The End of Men," Hanna Rosin. Hope you like it.
In the U.S., the book of Hanna Rosin has been much debate about the role of men and women in society is a feminist manifesto hoy.No, not holding a female accomplishment. The controversial book "to the men and the promotion of women" by the journalist of "The Atlantic" Hanna Rosin is rather a finding. The of a quiet revolution that is taking place in the world and, according to her, is leading us to question the current definition of masculinity, to open all possible opportunities to women and also accountability recharge.
One of the first to bother was Jacob, the son of nine years of Hanna Rosin. So his mother gave him his book. "For Jacob, my apologies for the title."
Jacob is not the only person in that "the end of men and the rise of women" provoked strong reactions. Since its publication in September of last year in the U.S., has generated controversy and led to a wider debate on the role of men and women in today's society.
In "the end of men" Hanna Rosin is based on data collected from studies, articles and books, and interviews conducted for several years throughout the U.S., to defend a theory: men today are losing ground against women educated, more financially independent, more self-confident. Describes the emergence of true matriarchal in U.S. cities traditionally constituted a major working class. This change in social settings should be, to economic change: the arrival of the post-industrial era that led to the decline of the manufacturing sector and an apogee of service sector jobs traditionally female. The men would have lost their jobs and would not have been able to adapt to this transformation. Women on the other hand would be hogging the new jobs. For many men would become little more than "another mouth to feed."
In the past, men drew their advantage in much of its size and strength. The service and information economy rewards precisely the opposite qualities, which can not easily be replaced by a machine.
The End of Men has been met with some skepticism by the intellectual elite. It has questioned the validity of the figures on which it rests, it has questioned his knowledge of world reality and discussed the actual appearance of a new female power. There is something that seems to disturb the journalist.
-I think people read my book thinking that it would be a feminist manifesto, and of course, the title gives that impression, but the truth is that I conceived rather as a way of absorbing the good and bad of what is happening ...
- One of the nice things is that women can do everything. And that occurs in all segments of society. I read about couples where women earn more money than their husbands and even then, when they do all they are the ones controlling the house, drive revenue. But that leads, on the other hand, women are exhausted from trying to do everything. So now it is giving this debate, because the way things are is not necessarily a recipe for happiness.
Do you think we are in a transition period?. Yes, and we may be going to something better as to something worse ... But there is another model, says Rosin, called "couples swing"
-In the book I describe this type of marriage that occurs in the upper class and that and quite recent. Barack and Michelle Obama have a double dipper. When they were younger and he was studying law, she sustained the family financially. Now that he is President, she supports him and he always says "when I finish my term in office, Michelle will touch up". It's a new marriage model that assumes that the man is the provider. And not necessarily no equity. There are 50 and 50, but each one has the opportunity to be the boss or boss says sometime journalist.
The new power of women Rosin writes, is expressed at different levels. In the way that women conquer and also in the higher degrees of violence which react to certain situations.
In another chapter, entitled "Hearts of Steel" (Hearts of Steel), check the new culture of conquest prevailing on college campuses with particular scrutiny in business schools. Explain that students add relationships and sexual encounters without commitment. Women are no longer waiting for the seduce men, themselves take charge of the situation. That "hook up culture", he says, is allowing them to pursue their new interests without the pressure of having to marry.
He also has questioned discuss promotion of women in senior positions but companies still minority. Do not you think there are barriers that persist?. -It is true that at the top, things have not changed much and that there are internal and external barriers. But I do genuinely believe that things are not going to continue. I believe we are discussing this, we are allowing different models of women emerge as Marissa Meyer, who left Google and went to Yahoo and decided not to stay at home with their bus.
Women may never become 50% of the CEOs of the companies. You may end up in a situation that is at it is, that's not the way women express their ambition.
We are living a mystique of masculinity. We locked the men in a very narrow box. That worked for a long time because they had the power, and one had many jobs could be very manly without having finished school and just having a very good middle class life. But that's no longer true. We live in an economy in which a police officer must have a college degree, everyone needs to have studies to be middle class. They have to adapt to a new reality. The tremendous, says Rosin, is that men lost their place in all areas: in the workplace and in their families. And they have lacked flexibility to adapt. They are victims of cultural biases that prevent spaces seize power hitherto reserved for women.
Do Men are adapting to this new reality? -I am struck, for example, the number of television programs that have come out as "guys with kids" or "up all night" in which men are walking buses and that sort of thing. Whenever there is a change in the behavior of women, just get a TV show that reflects it. Men do it all reflected that way on TV. So the fact that men are appearing shows that must deal with domestic situations without thereby be considered effeminate.
Is a phenomenon dela elite?, Yes, certainly. They asked, are they parents present? And doctors answered "yes, very much", while paramedics responded "not much". And when looked at what each one of them did, the paramedic took care of their children more than the doctor and were of the working class, were also women working and little help around the house, I had to take care over their children. But I think not assimilated as part of their identity.